Gonzalo Portocarrero Maisch habla de la Colección de la Obra Antropológica de José María Arguedas

José María ArguedasHace unos meses, Derrama Magisterial presentó, junto a la Comisión JMA, la colección en siete tomos de la obra antropológica de José María Arguedas, uno de los hechos editoriales más importantes de los últimos tiempos. El presidente de la Comisión JMA, el sociólogo y docente universitario Gonzalo Portocarrero Maisch, publicó este interesante artículo en la edición del diario El Comercio, del 20 de abril de este año. Titulado “Arguedas, sanador del Perú contemporáneo”, resume la importancia de la prosa arguediana y su capacidad de influir en el gran cambio social que necesita nuestro país para acercarse a la idea de nación igualtaria, no discriminadora, respetuosa de su diversidad. Lea completo el artículo en la siguiente nota:

Arguedas, sanador del Perú contemporáneo
por Gustavo Portocarrero Maisch

Pese a la indiferencia del Estado, una feliz conjunción de esfuerzos del sector privado ha permitido la publicación de la obra antropológica completa de José María Arguedas. Se trata de siete gruesos volúmenes que reúnen trabajos dispersos, hasta el momento, muy difíciles de ubicar. El conjunto representa un aporte sustancial a la comprensión del Perú contemporáneo.

Pese a su diversidad, el proyecto arguediano está vertebrado por la intención de sanar la herida colonial, de tender puentes entre los distintos mundos sociales que componen nuestra fragmentada realidad. Se trata de impulsar el reencuentro del país con su historia, una historia que está presente en la realidad del mundo andino, y, sobre todo, hoy en día, en sus prolongaciones urbanas, en lo que José Matos Mar ha llamado el “desborde popular”. La ampliación del reconocimiento que propone Arguedas no es, desde luego, un reemplazo a la justicia. Pero adónde apunta su proyecto es lo estratégico de un cambio de mentalidades. Y es que el Perú vive desde siempre en medio de una “guerra civil latente”.

El desencuentro del que surge el Perú se reproduce por la arrogancia criolla, que deshumaniza al mundo indígena y que ignora sus valores y creencias. El acriollamiento compulsivo sería la única manera de construir la nación peruana. el mundo indígena, mientras tanto, como consecuencia de ese maltrato empoza un resentimiento que lleva a la satanización y la desconfianza del otro criollo.

Está, pues, abierta la herida colonial. Arguedas pretende sanarla acercando a la gente, promoviendo un cambio basado en la justicia y el mutuo reconocimiento. Un cambio sin odio que lleve a constituir una nación diversa pero de gente que se valore mutuamente, pues ha interiorizado, en profundidad, el valor de lo ajeno que comienza, entonces, a resultar también propio. Solo trascendiendo el racismo, y su vástago, el racismo antirracista, es posible que las fusiones y mestizajes signifiquen la creación efectiva de una esfera “supraétnica”, un trato de simpatía y convergencia. En base a la ley y la buena voluntad.

Esta esfera es aun muy débil en el Perú, pero es allí donde lo peruano tiene que lograr una definición más potente, una identificación que sea fuente de autoestima y satisfacción, una convergencia que, sin anular las diferencias, haga justicia a los esfuerzos y luchas de nuestros antepasados.
La prosa de Arguedas merece atención. Los textos que materializan este proyecto se mueven, escurridizamente, entre la ciencia y el arte. Así como en la obra narrativa hay constantes incrustaciones antropológicas, de la misma manera, en los ensayos científicos, son constantes las irrupciones poéticas. En ambos casos se trata de un permanente desborde creativo basado en el ideal de un equilibrio entre la libertad imaginativa y el irrenunciable apego a la verdad y la experiencia. Gustavo Gutiérrez ha dicho que Arguedas inundó al Perú de poesía. La verdad del aserto se nota en la seducción que su escritura ejerce sobre sus lectores.

La obra arguediana está, pues, escrita desde esta perspectiva “supraétnica” que le permite una gran lucidez. Sus síntesis sobre la historia del país, o sobre las realidades regionales, son deslumbrantes por su profundidad histórica, su empatía con la gente y, también, por lo desenfadado de su estilo. Textos que no cedan al dogmatismo, que no renuncian a la complejidad, que crean un lector que quiere seguir pensando. Se trata, entonces, de un pensamiento que apunta a producir un peruano reconciliado que puede hacer suyas todas las patrias y todas las sangres.

En realidad es lamentable que solo después de 44 años del fallecimiento de su autor dispongamos recién de estos textos. Pero más importante es su efecto sanador sobre el desgarrado tejido social peruano. Efecto que tendrá que sentirse a partir de su lectura masiva. Por ejemplo, por poner solo un caso, para que un criollo o andino, entienda el conflicto de Conga una referencia básica es la novela Yawar fiesta, donde se hace patente la injusticia pero, sobre todo, la tendencia a los desencuentros culturales. Otra vez la arrogancia de unos que es contestada con la satanización que hacen los otros, los ninguneados, de los despreciadores.

Lentamente la obra de Arguedas encuentra y crea su público, aquellos que rechazan la dinámica arrogancia-resentimiento y que añoran una comunidad más plena, una sociedad descolonizada, libre y creativa, comprometida con los valores de la libertad, la igualdad y la solidaridad. El reto es ahora permeabilizar el sistema educativo a este vigoroso legado que representa el camino a la actualización de lo que Jorge Basadre llamó “querer existencial nacional”. Y es que, según Basadre, pese a que el Perú empezó su existencia independiente como un estado sin nación ni ciudadanos, existía ya esa ansia de comunidad, trasfondo que explica que el país haya sobrevivido, unido, tantísimos infortunios. A comprar pues, la obra antropológica de José María Arguedas.

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One Response to Gonzalo Portocarrero Maisch habla de la Colección de la Obra Antropológica de José María Arguedas

  1. Alejandra dice:

    Muy interesante este espacio …La verdad que me encanta.

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