Manuel Acosta Ojeda (1930-2015): In Memoriam

Manuel Acosta OjedaEsta mañana las redes sociales nos dieron una mala noticia: el fallecimiento de don Manuel Acosta Ojeda, en horas de la madrugada. Compositor, cantante, poeta, difusor radial, investigador, líder de opinión en lo relacionado a qué y cómo se escuchaba y tocaba nuestra música criolla, don Manuel dictó cátedra siempre, desde los micrófonos de distintas emisoras locales -la última que albergó su programa fue Radio Nacional, donde MAO trabajó sin descanso hasta hace relativamente poco tiempo, mientras la salud se lo permitió- sobre lo que realmente significa ser criollo. Cultor del folklore nacional tanto en sus vertientes costeñas, afroperuanas y serranas, Acosta Ojeda era un personaje auténtico, comprometido con los valores del valse criollo y crítico agudo de su tergiversación musical y lírica, como buen purista del arte musical que era. Su profundo conocimiento sobre todos los temas concernientes a la identidad musical peruana lo convirtieron en referente artístico de muchas generaciones, a pesar de que sus creaciones nunca haya recibido el espacio que otras propuestas, más comerciales -por decirlo de alguna forma- sí obtenían apartándose de lo tradicional para atraer nuevos públicos. En el año 2006, Derrama Magisterial condecoró a Manuel Acosta Ojeda con la Medalla de Honor Encinas, por su inagotable trabajo como gestor cultural y exponente de la música criolla. Hoy, nuestra institución acompañará a los familiares y amigos del músico, en el Museo de la Nación donde se velarán sus restos. Tenía 85 años de edad. Que en paz descanse, maestro…

Manuel Acosta Ojeda representó a la contracultura del vals peruano. Su obra musical, compleja y difícil de asimilar a la primera, se convirtió en motivo de culto para guitarristas y cantantes que querían trascender del aura divertida y relajada que rodeó a nuestra música costeña desde mediados de los años setenta. Esta tendencia a lo superficial, a la jarana chacotera que se trasladó de las peñas y centros musicales a las discotecas y programas de televisión, fue siempre combatida por don Manuel, que en un extenso artículo, publicado en la Revista Caretas y titulado Del waltz al valse, escribió lo siguiente:

“Es el blanco limeño bohemio y palomilla, el de la “tira” de La Palizada, que comandaba Alejandro Ayarza “Karamanduka”, el que alegra -a la fuerza- la tristeza del valse primigenio. No tenía ninguna obligación de compartir los problemas y la pena del negro. Y construye el “valsecito criollo y jaranero”. Y nace la incongruencia de escuchar, muy alegre, “jaranero”, el triste valse que compuso Ceferino Vergara a la muerte de su esposa: “Murió mi compañera idolatrada” (así!) y en mi infortunio siempre la lloraré” (¡eso!) “y en la fosa en que se halla sepultada” (¡dale!) “se unirá todo cuanto loco amé” (¡voy a ella!). Y así se le conoce, sobre todo en el extranjero y lo más grave, entre nosotros. La música criolla se entiende como para amenizar una orgía. Con mucho trago, mujeres fáciles y “pichicata”. Y no es cierto. Lo malo es que no se puede defender lo que no se ama. Y no se puede amar lo que no se conoce y se entiende.  No creemos que nuestra canción criolla sea la mejor, pero con todas sus limitaciones, es la creación de nuestros abuelos, negros, indígenas, blancos. No podemos obligar a los músicos jóvenes, a tocar igual que los viejos. Lo único eterno es el cambio. Pero sí, deben estudiarla y sólo así, asumirla o descartarla”.

En este texto se resume cuál era la postura de Manuel Acosta Ojeda frente al carisma alegrón y únicamente disipado del “músico criollo”. La versación de Acosta Ojeda en esta clase de temas se hace evidente cuando centra el concepto de “criollo” ubicándolo, correctamente, en el término anglosajón y francés “creole” que sirve para denominar aquello que “no es nativo” de un lugar. Y llega a una valiosa conclusión, útil para entender la verdadera evolución del vals(e) peruano: criollos no solo fueron los hijos de español con indígena, sino también los esclavos negros y sus resultantes al momento de la unión de dos razas distintas.

Y fue precisamente este conocimiento el que convirtió a don Manuel Acosta Ojeda en una suerte de profeta loco, escuchado por muchos pero absolutamente desatendido por los medios de comunicación masiva, que solo lo recordaban en las minúsculas notas culturales que nadie lee. A pesar de que composiciones suyas como Cariño, Madre o Cuando esté bajo una loza fueron interpretadas por agrupaciones criollas muy famosas como Los Chamas, Los Troveros Criollos, Cecilia Bracamonte, entre otros, en las décadas de los 50s y los 60s, poco a poco fue dejado de lado por programadores radiales y televisivos que impidieron, sutilmente, que el nombre de Manuel Acosta Ojeda sea tan reconocido como los de Felipe Pinglo, Chabuca Granda, y otros grandes del cancionero criollo.

Sin embargo su calidad como persona y su talento como artista lo hizo permanencer siempre al frente de la vanguardia musical costeña. Como buen hijo de los Barrios Altos y vecino ilustre de Surquillo y Barranco, Acosta Ojeda recorrió las peñas y centros musicales, los estudios de radio y televisión de la época dorada del criollismo, cantando con su voz grave y acajonada esos poemas escritos por él y musicalizados por la fina guitarra de Carlos Hayre, su cómplice de jaranas interminables, con quien hizo bailar y llorar a más de uno.

Desde aquí, un saludo fraterno a sus familiares, amigos y colegas de Manuel Acosta Ojeda. Para quienes nunca lo han escuchado cantar les dejamos este vals titulado Madre (en las guitarras Carlos Hayre y Renzo Gil)…

 

(Visited 200 times, 1 visits today)

3 Responses to Manuel Acosta Ojeda (1930-2015): In Memoriam

  1. Erico Orlando dice:

    Gloria eterna al GENIAL MAO, “Madre” es lo máximo en mi sencillo parecer; es un poema que sale del alma y sentimiento de un gran compositor. Gracias “Maestro”

  2. A.Ricardo Plaza Jibaja dice:

    Excelente cultor de la música criolla.el artículo resume su lucha y trayectoria por defender a la verdadera música criolla de la comercial. Maestro descanse en paz.

  3. Rodrigo Francisco Montero Núñez dice:

    Incomparable desde su perspectiva personal y de compositor, como lo dicen sus temas, Madre Cariño, En un atardecer, Celeste entre las muchas composiciones llenas de mensajes y reflexiones.
    Hasta pronto maestro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *