Pensamiento Crítico: Un tema difícil de abordar para maestros

Pensamiento CríticoEstimados docentes: A menudo, en los análisis y reflexiones que buscan contribuir a la mejora de nuestra educación, se menciona que una de las principales tareas que tenemos desde la escuela es “estimular y promover el pensamiento crítico” entre los estudiantes. Sin embargo es muy difícil hacerlo, en términos objetivos, por las mismas características de la vida moderna y lo que el mercado laboral exige de los jóvenes que buscan insertarse una vez acabada la escuela. Y eso se debe a que el tan mentado pensamiento crítico, una vez que se desarrolla cumplidamente, lo primero que hace es cuestionar el porqué de prácticamente todo, incluidos aquellos conceptos que no aceptan discusión en la sociedad moderna. Mafalda, entrañable personaje de ficción, es el prototipo ideal del niño que no se conforma con repetir lo que piensan los demás. ¿Está realmente nuestra sociedad dispuesta a formar niños y niñas así de cuestionadores?

¿Es la tecnología 100% buena para la educación? ¿los noticieros dicen la verdad? ¿los líderes de opinión merecen realmente ser llamados líderes? ¿ese programa de televisión que todo el mundo ve, es verdaderamente bueno? ¿esa persona merece ese cargo que ostenta? Preguntas como estas, que parecen simples y superficiales, solo pueden provenir de alguien que, con el pensamiento crítico entrenado, está en capacidad de preguntar aquello que el pensamiento único da por hecho sin explorar otras posibilidades de respuesta.

Estimular el pensamiento crítico asegura, conceptualmente, la formación de futuros ciudadanos conscientes de sus deberes y derechos, con capacidad para tomar sus propias decisiones, sin dejarse influir por lo que piensa o hace la mayoría o, en cuestiones oficiales de estado y grupos de poder, lo que piensa o hace esa minoría que posee el control de las decisiones y que, por lo general, no acepta cuestionamientos que puedan hacer tambalear su predominio, ya sea en asuntos públicos o privados.

Siempre se ha dicho que una sociedad informada es inconveniente para los controles hegemónicos, los cuales prefieren dirigir a colectivos sociales que acepten, por indiferencia, incapacidad o ignorancia, cualquier cosa que les impongan a través de leyes, medios de comunicación o campañas publicitarias. Por eso las personas que demuestran tener ciertos niveles de irreverencia reforzada por una sólida formación académica-cultural y libertad de pensamiento son, en la mayoría de casos, consideradas peligrosas.

No es posible pensar diferente sin tener formado el pensamiento crítico que, en términos de aprendizaje escolar, tiene que ver con cuánto dejamos pensar, reflexionar y cuestionar a nuestros alumnos. El esquema tradicional de nuestro sistema educativo aun no está del todo orientado al pensamiento crítico pues aun conserva la estructura vertical del profesor que dice las cosas como son a un grupo de alumnos que apunta, memoriza y repite. Las dudas, a veces las más elementales, son todavía vistas de manera negativa por muchos docentes. Esto no solo ocurre por la forma en que está organizada la educación, sino porque, en muchos casos, son los maestros quienes no están del todo preparados para tomar a bien la crítica, la opinión diferente, contraria al saber tradicional o la imaginación ilimitada de sus alumnos. Y al acallar una idea creativa, confrontacional o simplemente impredecible, estamos cerrándole el paso al desarrollo del pensamiento crítico.

La pregunta es ¿está realmente dispuesta nuestra sociedad a promover alumnos cuestionadores del mundo, del orden establecido? ¿qué haríamos con toda un aula de adolescentes que, en 4to. o 5to. de Secundaria, en lugar de conversar sobre los programas de entretenimiento de moda, intercambiaran sus jóvenes ideas acerca de los sistemas políticos, las religiones, la publicidad, la discriminación, el aborto o la libertad de opción sexual? Todos estos temas, que generalmente aparecen al iniciar la vida universitaria, podrían ser de perfecto dominio estudiantil en los últimos años de colegio.

Mafalda, el prototipo de niña con un pensamiento crítico extremadamente desarrollado, es por supuesto, creación de un adulto -el dibujante argentino Joaquín Lavado “Quino”- por lo que permanece siempre en el campo de lo ficticio, lejos de las preocupaciones de los poderes político y económico, quienes no podrían dormir si mañana más tarde, gracias a la aplicación de esas recomendaciones declarativas que nos instan a “estimular el pensamiento crítico en los alumnos”, las preguntas de la dulce niñita pasaran del papel a la realidad, poniéndolos en problemas con sus agudas preguntas y comentarios.

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2 Responses to Pensamiento Crítico: Un tema difícil de abordar para maestros

  1. Ovidio CAMARENA LÓPEZ dice:

    Felicitaciones, por el aporte en el cual nos hace reflexionar a todos los maestros de como trabajar con nuestros adolescentes, etapa más difícil de todo ser humano, gracias al autor y quienes hacen posible de estas publicaciones.

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