Woodstock: 45 años después (1969-2014)

WoodstockDurante la década de los 60s, se produjo uno de los acontecimientos artísticos masivos de mayor recordación para el mundo, no solo por la constelación de estrellas de la música que participaron durante sus tres días de duración, sino por el contexto social en el que ocurrió. Entre la noche del viernes 15 y la mañana del lunes 18 de agosto de 1969, cerca de medio millón de personas se reunieron para izar la bandera de la paz, el amor y la música, en medio del peor momento de la intervención de las tropas norteamericanas en la Guerra de Vietnam, uno de los conflictos armados que más años ensombreció al mundo con sus noticias de dolor y muerte. El Woodstock Music & Arts Festival (Festival de Música y Artes de Woodstock) fue el punto culminante de la cultura hippie, un movimiento social juvenil que buscaba redimir las heridas que las Guerras Mundiales habían dejado sobre una generación entera de seres humanos, sobre la base de una actitud de mente abierta, libertad y mucha música. Este año se cumplen 45 de este megaconcierto que aun vive en el recuerdo de muchas personas.

Todas las generaciones tienen hitos que las definen, eventos que marcan un punto de inflexión a partir del cual se puede hablar de una historia antes de este suceso importante y otra historia después del mismo.

Los años sesenta fueron una época de diversos y profundos cambios dentro de la estructura de la mayoría de sociedades occidentales. En los Estados Unidos de Norteamérica había descontento al interior de ciertos sectores de la sociedad que estaban en desacuerdo con la política exterior llevada a cabo por la administración de turno. Concretamente hubo fuerte oposición a la invasión y guerra que el país norteamericano había desatado en su afán por detener el avance comunista en el continente asiático.

En un contexto en que la mayoría de gente joven y estudiante no aprobaba los bombardeos asesinos llevados a cabo por los aviones B-52 en Vietnam, muchos movimientos y agrupaciones que estaban en contra de la guerra empezaron a movilizar grandes cantidades de gente para que hiciera manifiesta su animadversión a la política que el gobierno estaba implementando.

En ese sentido, el concierto de Woodstock, que se llevó a cabo entre el 16 y el 18 de agosto de 1969, fue una demostración más de que la gente joven había hecho suya una filosofía de no agresión y convivencia pacífica que trató de transmitir al mundo por medio de este multitudinario concierto. Este concierto duró tres días y en él se presentaron muchísimos artistas de talla mundial y de muchos y distintos géneros musicales.

En esta semana de su aniversario número 45 vale la pena recordar este evento contracultural que marcó la historia del rock y la vida de las casi 500,000 personas que allí estuvieron. En plena efervescencia del movimiento hippie, cuatro empresarios norteamericanos unieron sus esfuerzos y capitales para realizar un festival musical que reuniera a los mejores artistas del momento y que sirviera, además, como plataforma de reunión para que todo aquel contingente de jóvenes que, sobre la base de la filosofía pacifista y antibélica que servía de trasfondo ideológico del hippismo, pudiera demostrarle a la sociedad que podían realizar un multitudinario concierto sin problemas, sin violencia. Y en buena parte lo consiguieron, aunque jamás imaginaron el impacto social y cultural que tendría su aventura.

Tras una fuerte campaña publicitaria, con anuncios en toda la prensa y habiéndose asegurado un lugar lo suficientemente grande -la hacienda de Bethel, en New York, tenía un área de aproximadamente 600 acres (equivalentes a 240 hectáreas o 2.4 kilómetros cuadrados)- los organizadores habían calculado una asistencia máxima de 200,000 personas, lo cual les aseguraba una cuantiosa ganancia en venta de entradas.

Pero la enorme expectativa generada por los conciertos hizo que la cantidad proyectada terminara duplicándose, ocasionando una serie de problemas logísticos y entre otras cosas, obligó a los organizadores a declarar que el ingreso sería gratuito, debido a los cientos de miles de jóvenes que llegaban de diversos estados, trasladándose en caravanas. Esta situación se salió por completo de las manos de los encargados del megaconcierto que vieron cómo se rebalsaban, literalmente, todas sus previsiones en cuanto a seguridad, orden, servicios higiénicos, etc…

Aún así, sobre la base del slogan del festival, fueron tres días de paz, amor y música que pasarían a la historia como la expresión más completa de lo que significó el movimiento hippie. Los saldos son conocidos: dos nacimientos, tres muertes, uno de los congestionamientos vehiculares más increíbles que haya experimentado una carretera norteamericana, líneas telefónicas colapsadas durante tres días y un conjunto de actuaciones memorables que quedaron registradas en un disco triple (los antiguos vinilos) y un documental, estrenado un año después, que lanzó al estrellato a bandas y artistas de diversos estilos y registros, que conforman una de las bandas sonoras más impresionantes jamás elaboradas para un fenómeno social.

Hoy abundan los análisis -algunos más apasionados que otros- acerca de las verdaderas motivaciones de las personas que lo organizaron, así como los debates con respecto a la real trascendencia del hippismo y su significado: ¿eran verdaderos ideólogos juveniles protestando contra la insensatez de los adultos o simplemente se trataba de una masiva manifestación egocéntrica y hedonista de una generación ansiosa por validar sus comportamientos al margen de lo socialmente aceptado?

Lo más probable es que haya tenido de ambas cosas, pero más allá de cualquier opinión personal o de estudios descontextualizados, resulta fácil entender que en el mundo actual, mientras que asuntos como la paz y el amor continúan en una lucha permanente por no desaparecer, el arte, y en particular la música, sobre todo la que se hizo en esos tres días, aún vive entre nosotros, aún emociona, aún sorprende.

(Visited 187 times, 1 visits today)

One Response to Woodstock: 45 años después (1969-2014)

  1. Esteban Vizcarra dice:

    Este festival expresa una búsqueda interior, pero lo buscan en el exterior (o en el estímulo químico, que es pasajero). Días después alguien que no sólo hablaba de la búsqueda interior (Prem Rawat), organizó un evento similar más ordenado, sin excesos ni sustancias. Prem Rawat sigue ofreciéndose a que cada uno encuentre la “llave”para ingresar a su propio ser interior, cuyo conocimiento era buscado también en Woodstock.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *