¿Y quién fue Santo Toribio de Mogrovejo?

Santo Toribio de MogrovejoEn estos tiempos, en que se ven todo tipo de distorsiones ocasionadas por los mal llamados “bajos instintos” de determinados seres humanos, la Iglesia Católica está muy desprestigiada. Y esto, que sin duda ocurre también con otros credos, más asociados a actitudes guerreras y de dominación territorial que a temas espirituales y pacíficos, hace que olvidemos a algunas de las figuras que contribuyeron de manera positiva a su establecimiento en nuestras tierras. El idioma, las costumbres sociales y por supuesto, la religión, son los tres elementos a través de los cuales los conquistadores españoles asentaron su control sobre el Perú original y, hasta hoy, estas tres instituciones son indesligables de nuestra identidad republicana, la cual se comenzó a formar tras la independencia. ¿Cómo y quiénes organizaron la iglesia en nuestro país? Uno de los personajes que más trabajó en ello fue un obispo español, posteriormente convertido en santo, cuyo nombre identifica hoy a una conocida escuela seminarista ubicada en Pueblo Libre, uno de los distritos más antiguos de Lima, capital del Perú. Nos referimos a Santo Toribio de Mogrovejo, de quien les contamos su vida y obra en esta nueva entrega de nuestra serie biográfica semanal:

Nació en Mayorga (León, España) en 1538. Estudió Derecho en las universidades de Coimbra y Salamanca. Fue propuesto por el Rey Felipe II al Papa Gregorio XIII para el Arzobispado de Lima como sucesor de Fray Jerónimo de Loayza.

En marzo de 1579, recibió el nombramiento para el cargo. Como ni siquiera era sacerdote, habiendo recibido dispensa papal para la recepción de las diversas órdenes menores, fue ordenado en Granada y poco después, recibió la consagración episcopal en Sevilla. Finalmente, en septiembre de 1580 embarcó con destino a su sede episcopal, donde llegó en mayo del año siguiente. Lo acompañó su hermana, Grimanesa de Mogrovejo y el esposo de ésta, Francisco Quiñones, quien llegó a ser corregidor y alcalde de Lima.

Luego de ser ordenado sacerdote y obispo, llegó a Paita (Piura) en marzo de 1581 e hizo por tierra el fatigoso camino hasta su sede. Ingresó en Lima el12 de mayo de aquel año. Convocó y presidió el III Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron prelados de toda Hispanoamérica, y en el que se trataban asuntos relativos a la evangelización de los indios. De esa histórica asamblea salieron luminosas normas de pastoral, así como textos de catecismo en castellano, quechua y aymara (los primeros libros impresos en Sudamérica).

Al llegar a Lima, como Arzobispo, tomó posesión de su sede el viernes 12 de mayo de 1581, se dedicó a lograr el progreso espiritual de sus fieles. La ciudad había quedado sin Arzobispo durante seis años, de 1575 a 1581 y estaba en una grave decadencia espiritual con un sistema en que el régimen de patronato facultaba a los Virreyes a intervenir en asuntos eclesiásticos, dando origen a frecuentes disputas entre el poder espiritual y el temporal, por lo cual los conquistadores cometían muchos abusos y los sacerdotes no se atrevían a corregirlos.

Son abundantes los testimonios de su caridad, entrega y desinterés total por lo material: antes de poner su firma a cualquier decreto que lo requiriese, anteponía la palabra “gratis”. En una ocasión, cuando se desató una terrible peste en la ciudad que causó innumerables muertos y enfermos, muchos de ellos pobres que abarrotaban los hospitales, le mandó decir a su cuñado que gastase todo su dinero en socorrerlos y que si faltaba, que pidiese prestado que luego él lo devolvería.

Fue, además, uno de los eclesiásticos contrarios a las corridas de toros. Mandaba cerrar las ventanas de su casa cuando había corridas en la plaza, que es donde antes se hacían, y prohibió a su familia asistir a ellas. La Iglesia solía oponerse a éstas tanto por el peligro de morir sin confesión al que se exponían los hombres combatientes, como por la “promiscuidad” pecaminosa que existe entre hombres y mujeres en las gradas, que le escandalizaba.

Toribio de Mogrovejo estaba consciente de la extensión de su arzobispado, que comprendía desde la población de Lambayeque a la ciudad de Quito. A este hecho, y a las tres visitas pastorales que realizó recorriendo y organizando su jurisdicción, se debe el origen de las circunscripciones políticas que asumiría la colonia y continuaría posteriormente la república peruana.

Estas visitas pastorales lo forzaron a pasar sólo ocho de sus veinticuatro años como arzobispo en la ciudad de Lima, lo que le granjeó algunas críticas de parte de las autoridades virreinales. El resto del tiempo, lo pasó viajando por el país. La mayor parte de sus recorridos los hizo generalmente a pie, indefenso y a veces solo; expuesto a las inclemencias del clima, desiertos, animales salvajes, fiebres y tribus de indígenas hostiles. En esta visita, bautizó y confirmó a cerca de medio millón de personas, entre ellas a Santa Rosa de Lima, San Juan Macías y San Martín de Porres.

Recorrió la hostil topografía peruana, desde Chachapoyas y Moyobamba hasta Nasca. Resumió sus itinerarios al escribir: “Mas de 5,200 leguas, muchas veces a pie, por caminos muy fragosos y ríos, rompiendo por todas las dificultades y careciendo algunas veces de cama y comida”. La caridad de Cristo lo impulsaba a administrar los sacramentos ya instruir a los fieles, a aliviarlos y ayudarlos.

Celebró hasta 13 sínodos. Fundó el Seminario de Lima (1590) y lo puso bajo la advocación de su patrono, Santo Toribio de Astorga.

A los sesenta y ocho años, Toribio de Mogrovejo cayó enfermo en la población de Pacasmayo, al norte de Lima, pero aun así continuó trabajando hasta el final, llegando a la ciudad de Zaña (Chiclayo, Lambayeque) en condición agonizante. Allí hizo su testamento en el que dejó a sus criados sus efectos personales y a los pobres el resto de sus propiedades. Murió a las tres y media de la tarde del Jueves Santo el 23 de marzo de 1606, en el Convento de San Agustín.

Beatificado por Inocencio XI en 1679. Canonizado por Benedicto XIII en 1726. En 1983 Juan Pablo II lo proclamó Patrono del Episcopado Latinoamericano.

Su fiesta en el santoral católico se celebra el 23 de marzo, aniversario de su muerte. Sin embargo, en la ciudad de Lima se celebra la Solemnidad de Santo Toribio de Mogrovejo el 27 de abril, día de la traslación de sus reliquias desde Zaña hasta la Ciudad de los Reyes. Hoy sus restos son venerados en su capilla de la Basílica Catedral. Este mismo día se celebran fiestas en su honor en su lugar de nacimiento, Mayorga, España; y también en el de su muerte, Saña, Perú. También en Mayorga, las fiestas patronales se celebran en su honor, los 5 últimos días de septiembre, girando en torno a la fecha del 27 de septiembre: día en el que se conmemora la llegada de las segundas reliquias de Toribio, que fueron honradas por los mayorganos que las procesionaron portando antorchas.

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