27 de mayo: Día de las Lenguas Originarias

Según cifras oficiales recientes, en el Perú existen 48 lenguas originarias o indígenas. De estas, 4 se hablan en los Andes, y 44 se hablan en la Amazonia. Este simple dato basta para tener una idea medianamente clara de la riqueza pluricultural que tenemos, con una amplitud de saberes ancestrales que corren el riesgo de perderse, por falta de uso, difusión y enseñanza, incluso en las mismas zonas en las que se hablan estas lenguas. Los estudios del Ministerio de Cultura y el INEI han arrojado una cifra preocupante: En la actualidad, 22 lenguas originarias están en peligro de desaparecer. El motivo es porque las personas creen que la lengua originaría no es tan importante como otras lenguas. Esta semana, con motivo del Día de las Lenguas Originarias, una nota al respecto.

 

En años recientes, temas como la inclusión social, la multiculturalidad y la educación cultural bilingüe, el tema de la protección, rescate y conservación de las lenguas originarias en el Perú se ha convertido en una de esas banderas que se levantan para ser bien considerado en ámbitos socioculturales, políticos y hasta académicos. Sin embargo, con este auge de lo “originario” como valor de identidad, no ha llegado un necesario espacio de reflexión sobre cuánto espacio hemos perdido en las décadas pasadas, a raíz de problemas que aun están vigentes como la discriminación, el centralismo o “la invisibilización de lo no-capitalino”, como sostiene el escritor puertorriqueño Eduardo Lalo.

A pesar de que el quechua y el aimara son consideradas lenguas oficiales, reconocidas por su extenso uso en la sierra del país, las escuelas públicas de Lima no ofrecen cursos de quechua o aimara, ni siquiera por el hecho de que muchos niños en edad escolar son nacidos en la capital pero de padres y abuelos quechuahablantes.

Esta situación ha hecho que en Lima el quechua se vea como algo desconocido, lejano, más difícil de entender que el inglés o el chino mandarín, asociados a la modernidad y el cosmopolitismo. En una escuelita pública del distrito limeño de Barranco, hace algunos años, la profesora Lilian Alencastre Miranda, tomó la iniciativa de enseñar a sus alumnos de Primaria, los elementos básicos del quechua, con gran éxito. Sin embargo, se trató de una experiencia aislada, personal, mas no de una política pública.

La experta Lucy Trapnell Forero, quien desde hace años trabaja muy de cerca con las comunidades nativas de la Amazonía, explicó durante la presentación del volumen catorce de nuestra colección Pensamiento Educativo Peruano, titulado Dilemas educativos ante la diversidad, realizada en el año 2015, que “en las zonas amazónicas, los niños hablan en sus lenguas sin ningún problema pero, cuando alcanzan la edad de la pubertad, comienzan a sentir vergüenza de hacerlo, por las presiones sociales de los medios y de su entorno, hasta al punto que terminan olvidándolas”. Una situación que no debe haber cambiado mucho en los últimos años.

En ese contexto, es necesario que todas las campañas oficiales que buscan apoyar la difusión de la Educación Intercultural Bilingüe trasciendan lo declarativo y pasen a una etapa de recuperación que parta desde las aulas, dando valor al trabajo de aquellos maestros que han buscado evitar la desaparición del quechua, el aimara y las más de cuarenta lenguas amazónicas.

Usted maestro, ¿Qué opina sobre este tema?  

 

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