Perfiles: Pastorita Huaracina (1932-2001), una voz popular

Este viernes 24 de mayo se cumplen 18 años del fallecimiento de una de las voces del canto popular andino más recordadas. Hablamos de doña María Dictenia Alvarado Trujillo. Estamos 100% seguros de que ese nombre, a la primera lectura, no le dice nada a nadie. Sin embargo, si lo asociamos a su nombre artístico, muchos maestros y maestras de la generación anterior a la internet y los smartphones la reconocerá de inmediato. Pastorita Huaracina fue una de las cantantes de música de la sierra peruana más populares entre los años 50 y los años 80. Símbolo y embajadora de Huaraz, el canto de Pastorita trascendió nuestras fronteras para llegar a lugares insospechados, como Corea del Norte. Como educadores, es parte de nuestra tarea rescatar a estos exponentes del canto popular local, forjador de identidad y respeto por lo nuestro.

 

María Dictenia Alvarado Trujillo fue una destacada cantautora de la música andina del Perú que dejó como legado las grabaciones que hizo bajo el nombre artístico de Pastorita Huaracina. Además incursionó en la radio y televisión como productora, directora y animadora. En sus canciones hay enseñanzas profundas acerca del sentir de la mujer andina, en tiempos en que la discriminación y el dominio masculino eran tan fuertes como lo son ahora, y aun más.

Nació en el distrito de Malvas, provincia de Huarmey, departamento de Áncash, el 19 de diciembre de 1930. Perteneció a un hogar muy humilde y se alimentó de la rica naturaleza del lugar, de la fuerza de sus montañas, llenando su alma de ternura pero también de rebeldía ante las injusticias y asimilando en su conciencia el variado folklore de su tierra.

En la escuela salía a cantar en todas las actuaciones, en su lengua materna, el quechua. El  idioma español lo aprendió de su maestra, a la cual visitaba en su casa para recibir clases particulares hasta dominarlo, para poder cantarle al Perú en dos idiomas.

Inició su vida artística en 1942, primero como bailarina de danzas andinas y después como cantante. Se caracterizaba por mostrar siempre una sonrisa abierta y luminosa, el sello indeleble de su homenaje a la vida. Su voz cristalina sirvió como vehículo para difundir con gran éxito la música andina, tanto a nivel nacional como internacional.

Quizás el hecho más saltante de su larga trayectoria artístico haya sido la fama que alcanzó en Corea del Norte, país que visitó en siete ocasiones entre 1982 y 1998, invitada por el mismísimo presidente Kim Il-Sung para participar en la edición anual del Festival de la Amistad de Abril, la celebración cultural más importante del país asiático, que era la fecha del nacimiento del controvertido Kim Il-Sung.

Pastorita, cada vez que visitaba Corea del Norte, era recibida por las más altas autoridades como una estrella. Inclusive llegó a aprender el idioma y grabó, en coreano, la canción De Perú para Corea. Como recuerda su hija y promotora de toda la obra artística de Pastorita Huaracina, Luz Romero Alvarado: "En Norcorea le daban a mi madre un trato similar al que le daban a los políticos. Una vez me contó que en Corea se sentía como una diplomática de su folklore".

Por esto y otros viajes a otros países de Asia y Europa, Pastorita Huaracina fue reconocida como embajadora y decana de la música andina, por su brillante carrera fue reconocida como Patrimonio Cultural Viviente de la Nación. La Cámara de Senadores la condecoró con el grado de Comendadora de la Nación, el Ministerio de Educación con las Palmas Magisteriales en el grado de Maestra, así como la Orden del Sol en el Grado de Gran Cruz.

 

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