Aniversario de Lima: Algunas reflexiones

Aniversario de LimaEn la víspera del aniversario número 481 de nuestra ciudad capital, muchas páginas web y reportajes en los medios convencionales realizan reportajes, columnas, semblanzas y recuentos de datos históricos, personajes emblemáticos, canciones, acerca de la tres veces coronada Ciudad de los Reyes.. Ahora les proponemos un ejercicio de reflexión con relación a lo que es Lima en este siglo 21: ¿somos realmente respetuosos con la ciudad? ¿o nos entregamos a la superficialidad de la celebración sin considerar que ser ciudadano, habitante de la ciudad, implica más que acordarse de una fecha en el calendario? A contramano de lo que piensan los seguidores del nonagenario sociólogo ayacuchano José Matos Mar, el desborde popular ha ocasionado más problemas que beneficios a una ciudad cuyas dimensiones no se dan abasto para contener el desmesurado crecimiento que tiene más de caos que de organización. Aun así, Lima genera tantas filias como fobias, debido a la conexión natural que ejerce sobre sus habitantes. De eso trata la siguiente nota:


Lima celebra un año más desde su fundación, pero con características muy diferentes a las de aquel entonces. A lo largo de 481 años nuestra ciudad ha cambiado sustancialmente y ha pasado de ser tan solo la capital de nuestro país con un número reducido de habitantes, entre extranjeros llegados con la conquista y lugareños, a ser el hogar de millones de ciudadanos provenientes de todo el Perú.

Para cada uno de los lo casi nueve millones de habitantes que Lima alberga actualmente, la ciudad capital significa cosas distintas y genera sentimientos encontrados puesto que nuestra Lima puede ser una de la ciudades más añoradas y antiguas de América del Sur, de la cual guardan maravillosos recuerdos las personas mayores, pero del otro lado se encuentran quienes afirman que se ha convertido en una urbe caótica, sucia e incorregible.

Pues así es esta Lima, hogar de tantos y muchas veces consuelo de pocos, nuestra capital que celebra un año más de fundación y nos propone una nueva oportunidad de reconciliarnos con su historia larga y compleja. Una oportunidad más de enfrentarnos a esta realidad dual de amor–odio que nos vincula profundamente con ella y sus problemas, sus carencias y sus recuerdos nostálgicos de tiempos en los que “todo fue mejor”.

Fundada por los conquistadores españoles el 18 de enero de 1535, con el nombre de Ciudad de los Reyes en honor a la epifanía de los Tres Reyes Magos que adoraron a Jesús recién nacido, podemos rehacernos una simple pregunta que siempre salta a la vista al ir al centro histórico ¿Por qué son tan estrechas sus calles? ¿Quién puede transitar fluidamente con vías tan angostas?

Tal vez, si no perdemos de vista que fue el mismo Francisco Pizarro con la ayuda de Nicolás de Ribera, Diego de Agüero y Francisco Quintero quien trazó la Plaza de Armas y la cuadrícula de la ciudad, entenderemos que el conquistador no se imaginó hasta dónde crecería Lima y su población en el futuro. Lo que llama la atención es que a pesar de que Lima ha pasado por grandes y terribles terremotos en los siglos siguientes que obligaron a reconstruir grandes porciones de la ciudad, nunca se haya planificado hacer más espaciosas sus vías de circulación.

En resumen, el Centro Histórico de Lima permaneció con la mayoría de las características adquiridas en su fundación, razón por la cual lo deseable habría sido mantener su belleza y señorío como un legado para las generaciones futuras y para los visitantes que llegan a la capital, como sucede en muchas otras ciudades de otros países y planificar el crecimiento de la capital hacia sus extremos.

Sin embargo, eso no sucedió y la ciudad no dejó de crecer, lamentablemente sin previsión de las autoridades y marcada en la década de 1980 por la alta migración de la población de las diferentes provincias del Perú que escapaba de la brutal violencia terrorista.

La historia de esa Lima contemporánea es la de la capital que también soportaba los embates de estar en medio de una guerra interna. Sin embargo, a pesar de esta situación, se hizo evidente la pujanza y capacidad de salir delante de las miles de personas que se establecieron en Lima y la hicieron crecer sobre la base de su trabajo esforzado y honesto por ganarse la vida con dignidad.

Así nuestra ciudad se convirtió en esta capital del país de “todas las sangres” como tan precisamente lo denominó nuestro destacado escritor José María Arguedas, quien coincidentemente nació un 18 de enero de 1911 y fue una de las personalidades que más se dedicó a analizar e interpretar las características de este mestizaje profundo y en ocasiones difícil de lograr por parte de todos nosotros los peruanos.

Porque en Lima vivimos conjuntamente ciudadanos de todos los puntos del Perú pero también están sus habitantes descendientes de las grandes migraciones que llegaron a nuestro país: asiáticos, africanos, europeos; todos nos hemos relacionado hasta delinear una nueva característica entre nosotros: la mixtura. Esa que nos da un toque especial y diferente que, poco a poco, estamos aprendiendo a valorar en toda su riqueza.

Para todos sus habitantes, Lima es escenario de la historia de sus vidas. Tenemos recuerdos felices, alegres, tristes, amargos y hasta desesperados que han tenido lugar en algún punto de esta enorme ciudad, que en la actualidad ya se divide en Este, Norte y Sur –los llamados Conos- por su gran extensión. A cada uno de nosotros Lima nos dio y nos quitó algo. Cada uno de nosotros le debe algo a Lima.

Un aniversario más entre festejos y saludos no debe pasar sin que cumplamos esas deudas con la ciudad. Si Lima es ruidosa hasta el punto de la jaqueca, bajemos el volumen de nuestras voces, radios, celulares, cláxones y motores. Si Lima es sucia hasta el punto del desagrado, no botemos eso que no nos sirve en sus calles, prevengamos de tal manera que ya no existan más desperdicios lanzados de las ventanas de los autos, desde los buses hasta las modernas camionetas, cuando es tan sencillo tener una bolsa preparada para lo que ya no sirve y guardarlo hasta llegar a algún lugar donde podamos desecharlo respetando las normas de convivencia con los demás y con el medio ambiente.

Si Lima es agresiva al extremo del temor, practiquemos la amabilidad más elemental: saludar, sonreír, cooperar, no ser tan indiferentes sin dejar de ser cautos, ofrecer nuestra ayuda a quienes se encuentran en desventaja física, a los mayores, a todo el que lo necesite. No cometamos actos irresponsables cuando nos movilizamos y no permitamos que los cometan con nosotros tampoco. Seamos solidarios y nunca olvidemos que esta ciudad que compartimos es nuestro hogar.

Enseñemos esa lección de aprecio por nuestra vieja y nueva Lima, dejemos a un lado nuestras críticas y rencores contra ella y reconciliémonos entre nosotros reconociendo nuestra responsabilidad en la realidad que la define y que siempre podrá ser mejor si todos colaboramos.

¡Feliz Aniversario Lima! ¡Feliz Aniversario a todos nosotros!

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3 Responses to Aniversario de Lima: Algunas reflexiones

  1. Miriam Jeannina Córdova Arámbulo dice:

    Vuestra reflexión final es muy oportuna, celebrar el aniversario de nuestra capital con la disposición de ser mejores personas, porque eso se reflejará en una mejor ciudad para vivir o visitar.

  2. Miriam dice:

    muy buena nota, felicidades.

  3. Jose Zuta Poquioma dice:

    La ciudad de Lima, como urbe, tiene excelentes encantos turísticos, museos, centros de esparcimiento, mar, ruinas arqueológicas, monumentos históricos, como las casonas coloniales del centro de Lima, considerados como patrimonio cultural de la humanidad; lo que falta es que la ciudadanía lo conserve como suya, y que las autoridades, como los alcaldes, policía, tengan la decisión de aplicar las normas para su conservación, evitando el arroja de basura a las calles, sancionando a los que ensucian las paredes públicas y privadas, ordenando el tránsito vehicular y aplicano las reglas a conductores y peatones infractores. Sueño con una ciudad ordenada, segura,limpia, que los transportistas respeten a los transeuntes, libre de ruidos molestos y donde el respeto a la persona sea un valor fundamental para nuestra convivencia pacífica.

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