Calderón de la Barca, genio del Siglo de Oro español

Calderón de la BarcaEntre nosotros, el nombre de Calderón de la Barca solo aparece en alguna nota periodística cuando es recitado por un conocido político local; o cuando se organizan grandes puestas en escena de una de sus obras cumbre, El gran teatro del mundo. Después, su importancia y el valor de su creación literaria pasan desapercibidos para una prensa y una sociedad menos identificada con asuntos que se relacionen con la cultura que el ser humano produjo en otras épocas, menos cargada de tecnología pero más pródiga en espiritualidad y humanismo. Calderón de la Barca, genio del Siglo de Oro español, hace reflexionar a sus lectores, premunido de un profundo sentido religioso, típico de su época. Conozcamos un poco más acerca del autor de La vida es sueño.

Pedro Calderón de la Barca fue un dramaturgo español nacido en Madrid en el año 1600. Hijo de un hidalgo asturiano, Calderón de la Barca fue educado primero por jesuitas y luego estudió leyes y teología en las universidades de Alcalá y Salamanca. Cuando contaba con 40 años, participo en la campaña para sofocar una revuelta de un grupo de rebeldes catalanes.

En 1651 recibe las órdenes sagradas y desde entonces sólo escribe obras para el teatro de la corte de Felipe IV y los dos autos sacramentales por año que le encargaba la ciudad de Madrid. Su producción abarca aproximadamente unas 120 comedias, 80 autos sacramentales y unas 20 piezas menores. Su teatro está considerado como un teatro más intelectual que el de Lope de Vega. Este dramaturgo del Siglo XVII se caracterizaba por escribir obras de teatro que resaltaban más el concepto que el personaje, más el pensamiento que la experiencia.

Calderón de la Barca es el máximo virtuoso español del instrumento teatral, se trata de un dramaturgo puro. La íntima tensión, el dinamismo y la exuberancia se ven sintetizadas en el teatro de este genio de las letras. En su obra confluyen el drama filosófico (La vida es sueño), el drama teológico-histórico (El mágico prodigioso), el drama popular (El alcalde de Zalamea), el drama de honor marital (A secreto agravio, secreta venganza), la comedia de puro enredo (Casa con dos puertas mala es de guardar), la zarzuela mágica (El jardín de Falerina), la zarzuela mitológica o simbólica (Eco y Narciso y la Púrpura de la rosa respectivamente) y como otro universo aparte, los autos sacramentales sin contar las loas que preceden a algunos de ellos (son complejas construcciones en miniatura).

Los autos sacramentales de Calderón de la Barca eran unos dramas alegóricos que se representaban a las puertas de las catedrales con motivo de la festividad del Corpus Christi. Abordaban distintos temas: tiene autos teológico-antropológicos, sobre el Antiguo Testamento, evangélicos, autos marianos, mitológicos, históricos y legendarios, de temas morales, etc. El más conocido es otra de sus obras maestras, El gran teatro del mundo, en el que la vida del ser humano no es sino una comedia representada en ese gran escenario que es el mundo: Dios es el autor de la comedia de la vida, y el pobre, el Rey, el niño, el labrador, el rico, la hermosura, etc., son los personajes que entran a actuar en este complejo y fascinante mundo que crea Calderón de la Barca.

En una de sus obras maestras, La vida es sueño, Calderón de la Barca aplica el desmenuzamiento de los principios mismos de la naturaleza humana. Segismundo, el protagonista principal de la obra reflexiona:

“Mas sea verdad o sueño / Obrar bien es lo que importa / Si fuera verdad, por serlo / Si no, por ganar amigos / Para cuando finalmente despertemos”

Su obra El alcalde de Zalamea, que está catalogada como un drama popular por los entendidos, desarrolla el tema de honor del villano. Este drama trata sobre un alcalde de pueblo que hace ejecutar al capitán que ha infamado a su hija, y todo esto con el beneplácito del rey. El príncipe constante, obra teatral de Calderón de la Barca que se compone de tres actos, trata sobre un rey cautivo en África a quien su espíritu religioso mantiene ejemplarmente animoso.

Dentro de las zarzuelas de Calderón de la Barca sobresale: El castillo de Lindabridis, obra en la que aparece un castillo volando por los aires, se posa en el suelo y por su puerta salen varias doncellas que poco después vuelven a entrar en él para salir de nuevo volando.

Pedro Calderón de la Barca murió un 25 de mayo de 1681 y se pueden asegurar sin temor a equivocarse que con su muerte culmina lo que se conoce como El Siglo de oro Español.

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