Colección Pensamiento Educativo Peruano: Epílogo

Colección Pensamiento Educativo Peruano: EpílogoLuego de revisar, durante las pasadas quince semanas, cada uno de los tomos de nuestra Colección Pensamiento Educativo Peruano, recogiendo los pasajes principales de los Estudios Introductorios y brindando la relación de textos incluidos en la Antología seleccionada por cada autor o autores, les ofrecemos ahora un resumen del Epílogo, sustancioso texto final preparado por el Comité Editorial de la CPEP, integrado por los historiadores Manuel Burga Díaz, María Emma Mannarelli, el filósofo e historiador Augusto Castro y los educadores Jorge Capella Riera y Jorge Jaime Cárdenas, en el que dan una conclusión, a manera de reflexión y proyección del trabajo realizado, resaltando la importancia y el aporte académico que constituye este esfuerzo del Fondo Editorial de Derrama Magisterial. Asimismo hacen interesantes reflexiones y análisis conectando al pasado con la actualidad, la revolución tecnológica y la globalización, lo cual genera la visión histórica como un todo sistematizado y continuo, y no como hechos aislados en sus respectivos espacios y tiempos. La CPEP es una herramienta de gran utilidad para las generaciones venideras de investigadores quienes, a partir de los contenidos y análisis de cada tomo pueden establecer nuevas líneas de estudio para ampliar cada uno de los temas planteados, que dejan nuevas interrogantes y esclarecen diversos puntos de la historia de nuestra educación. De hecho, ya hay estudiantes de historia y educación que están usando los libros de esta colección, catalogada como la más importante después de la Historia de la República del Perú, publicada en 1929 por Jorge Basadre, como insumo para sus propios trabajos de tesis respecto de tópicos de distintas épocas como la educación intercultural, la educación femenina, la educación colonial, la presencia del clero en el sistema educativo peruano,. entre otros. Este epílogo figura como capítulo final del tomo 15 titulado Cambio, continuidad y búsqueda de consenso, 1980-2011.

EPÍLOGO DEL COMITÉ EDITOR

“¿Qué nos enseña la historia del pensamiento educativo? ¿Qué conclusiones podemos encontrar en los volúmenes de esta Colección que sean útiles para los maestros, los pedagogos y los expertos que actúan en el sector educación en el Perú? ¿Las crisis en el sector educación son coyunturales y breves, o recurrentes cada cierto tiempo? ¿O más bien este sector ha estado en una crisis constante a lo largo de toda nuestra historia?” (pág. 467)

“Esta Colección representa, sin lugar a dudas, un gran esfuerzo editorial de la Derrama Magisterial; al mismo tiempo ha sido un importante programa de investigación cuyos resultados deben interesar a todos los peruanos. Un proyecto que interroga al pasado, a las experiencias educativas exitosas o no, a través de una diversidad de autores invitados a “pensar históricamente”, como diría el historiador francés Pierre Vilar…” (pág. 467)

“El comité editor ha estado conformado por especialistas de generaciones y experiencias profesionales diferentes… Jorge Capella ha participado en varios procesos de reforma de la educación en el país… Jorge Jaime conoce de cerca y desde dentro la historia del magisterio en las últimas tres décadas… María Emma Mannarelli está desarrollando una historia en la que la mujer tiene una participación más visible… Augusto Castro se ha reencontrado con muchos de sus temas de estudio y reflexión… Manuel Burga ha regresado a sus intereses de juventud, sin descuidar la diversidad de temas y periodos que siempre lo han seducido…” (pág. 468)

“Los quince volúmenes nos muestran que los objetivos de la educación han sido siempre complejos y propios de cada tiempo. No podemos decir que hemos tenido un pensamiento educativo en cada una de las épocas estudiadas, sino más bien uno dominante y otros subalternos…” (pág. 470)

“Podríamos decir, de una manera muy general y recapitulando lo esencial de la Colección, que se ha estudiado el pensamiento educativo de tres grandes etapas -la inca, la colonial y la republicana-, pero desarrollando con mayor profundidad las dos últimas. Esta Colección, en particular, ha tratado de rescatar el pensamiento educativo correspondiente a cada uno de estos tres grandes periodos…” (págs. 470-471)

“En la época colonial, la educación buscó evangelizar a los pueblos; es un hecho indudable. Cabe decir que para los españoles -probablemente para los europeos en general y para la Iglesia de la época- la sola idea de cristianizar a los pueblos indígenas constituía ya un inmenso proceso educativo…” (pág. 471)

“… la escuela de Paucartambo, fundada por el encomendero Sebastián Márquez Escudero en 1747, fue un buen ejemplo de cómo la idea ilustrada de una educación para todos, indios y criollos, hombres y mujeres, conquistados y conquistadores, pudo ser implementada a contracorriente del espíritu colonial, que separaba a los conquistados de los conquistadores. Este ejemplo fue dejado de lado con la expulsión de los jesuitas…” (pág. 473)

“A fines del siglo XVIII -con la Ilustración, la Revolución Francesa y la modernidad- todo el orden colonial comienza a cambiar… Sin aliviar la condición del indígena, se pasa de la permisividad a la represión de las culturas andinas después de la rebelión de Túpac Amaru. Las ideas del Inca Garcilaso y de Guamán Poma se convirtieron en peligrosas, al igual que la existencia de las dos “repúblicas”…” (pág. 473)

“Esta educación para formar ciudadanos está reflejada en los escritos de la Sociedad de Amantes del Perú… El objetivo que caracteriza a esta propuesta educativa es la búsqueda de la patria, el descubrimiento del Perú como una realidad singular y diferente… Para ilustrados como Hipólito Unanue y Toribio Rodríguez de Mendoza, un buen cristiano es un buen ciudadano. Esta afirmación abre un debate interesante: algunos colocaron exageradamente en lo del buen cristiano, como Bartolomé Herrera, y otros en lo del buen ciudadano, como Francisco de Paula González Vigil…” (pág. 474)

“Si bien la idea de una educación para todos ha sido una bandera democrática de los propios ciudadanos, no se especificaba de qué tipo de educación se trataba… En los primeros años de la República los derechos de la ciudadanía fueron un patrimonio de la elite criollo-mestiza. Los indios- formalmente ciudadanos por ser peruanos- no eran considerados como ciudadanos con derechos y deberes reales, y quedaban excluidos de la ciudadanía por no hablar castellano ni tener educación…” (pág. 476)

“A fines del siglo XIX y durante el siglo XX, las propias mujeres señalaron no solo la importancia de su educación, sino que además elaboraron un nuevo discurso en materia de educación nacional, y se convirtieron en propulsoras y fundadoras de innumerables proyectos educativos. Entre ellas están las mujeres que se presentan en el volumen nueve: Teresa González de Fanning, Elvira García y García, Mercedes Cabello, Esther Festini, María Jesús Alvarado…” (pág. 477)

“Desde el debate auroral de Manuel Vicente Villarán y Alejandro Deustua, y las orientaciones de la Escuela Nueva de José Antonio Encinas, hasta los aportes de los grandes pedagogos de las últimas décadas, como Augusto Salazar Bondy, Carlos Cueto, Emilio Barrantes, Walter Peñaloza o los del actual Foro Educativo, vamos comprendiendo que la educación y formación de ciudadanos significa principalmente la formación de personas libres…” (pág. 477)

“En las tres últimas décadas, desde 1980 hasta la actualidad, nos encontramos con el fenómeno de una globalización acelerada, la hegemonía de la economía de mercado y una educación para formar individuos emprendedores. Podemos reconocer que lo que ha tenido perdurabilidad y ha acompañado a la educación en las dos grandes reformas republicanas… es la necesidad, en cada época, de constribuir a la construcción de una nación más justa, inclusiva y democrática… Esto nos deja dos grandes lecciones: la primera, la importancia de tener una educación para pensar el Perú a partir de las poblaciones mayoritarias, que han vivido largo tiempo al margen del Perú oficial. La segunda, la importancia de una educación para construir una nación intercultural en un país tan diverso, multiétnico y multicultural…” (pág. 478)

“La educación definitivamente es sinónimo de luz, sin importar su nivel: primeras letras, colegio o universidad. Pero en nuestro proceso histórico no siempre ha sido así, no siempre la escuela nos iluminó ni nos permitió ver más claro. En buena parte de nuestra historia, la educación ha estado reservada para un grupo pequeño, la elite social y económica que dirigía el país.La educación recibida por esa minoría servía para mantener en las sombras al resto de los peruanos, las grandes mayorías…” (pág. 481)

“La ausencia de un Estado verdaderamente educador es uno de los grandes déficits de la República. Los gobernantes no impulsaron la educación, por lo que la escuela pública no fue una institución de calidad. Todo parece indicar que las clases medias y altas urbanas apostaron por la educación y dieron vida a una escuela privada de calidad, y así de nuevo nos encontramos con el viejo fantasma de las dos repúblicas, con las dos escuelas y con ciudadanos educados de diferente manera…” (pág. 483)

“Parece que ya no tenemos utopías, en gran parte porque muchas de ellas resultaron ser simplemente construcciones imposibles. La sociedad occidental está cansada de luchar contra molinos de viento; por eso repentinamente se ha pasado al pragmatismo e individualismo de la actual economía de mercado. Un mercado que ha sido divinizado como referente, motor y explicación de la sociedad de nuestros días…” (pág. 485)

“Estamos en una sociedad global, eso es un hecho irrefutable e irreversible; la cuestión es cómo se afronte esa realidad. Los alumnos actuales han nacido en una sociedad que no se parece en nada a la de hace unos años, no muchos, ya que los cambios se están produciendo de forma muy acelerada… La educación para una ciudadanía global presenta un nuevo marco para integrar el trabajo que, desde hace años, están llevando a cabo los diferentes movimientos educativos: la educación para el desarrollo, la educación medioambiental, la educación para la paz, la educación intercultural, la de género, entre otras…” (pág. 486)

“La nueva generación de estudiantes, la generación “I” (de la información e internet), no tiene nada que ver con generaciones anteriores. Sus demandas, valores y tendencias son diferentes y cambian rápidamente. Como afirma (Manuel) Castells, esta generación se dividirá en tres clases: a) desinformados, aquellos que solo saben captar imágenes; b) sobreinformados, quienes viven en el torbellino de un exceso de información sin selección ni comprensión; y c) informados, aquellos capaces de seleccionar, ordenar y comprender la información. Por lo tanto, la escuela deberá adaptarse a esta nueva realidad y ser capaz de formar a los alumnos en la selección, comprensión y ordenamiento de la información…” (págs. 487-488)

“Consideramos que las lecciones de la historia que esta Colección nos ofrece están al alcance de todos. Cada uno, maestro, profesor, investigador o funcionario de la educación, sabrá encontrar las luces y las sombras, así como las lecciones que nos ofrece el pasado. Igualmente todos podrán identificar los desafíos que hay que afrontar en el futuro inmediato, ya sea que se retomen algunas reformas pasadas o se rescaten algunas instituciones…” (pág. 488)

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