Conociendo más acerca del Efecto Mozart

Efecto MozartEn 1993, la prestigiosa revista de divulgación científica Nature publicó los resultados de una investigación realizada por un equipo de psicólogos y neorubiólogos de la Universidad de California, según los cuales la exposición de infantes a la música de Wolfgang Amadeus Mozart, mejoraba su razonamiento espacio temporal, medido a través de pruebas específicas. Este equipo de investigadores liderados por Frances Rauscher y Gordon Shaw, no hicieron más que tomar la hpótesis que, dos años atrás, había planteado el otorrinolaringólogo Alfred Tomatis en su libro ¿Por qué Mozart?, en el cual mostraba que la música del genio salzburgués contribuía a un mejor desarrollo cerebral. A partir de estos dos hechos, el término “Efecto Mozart” se popularizó mundialmente, aunque nuevos estudios han intentado rebatir las conclusiones iniciales. ¿Es realmente un efectivo método de estimulación temprana?


El libro de Don Campbell, El Efecto Mozart: Aprovechar el poder de la música para sanar el cuerpo, fortalecer la mente y desbloquear el Espíritu Creativo, publicado en 1997, analiza la teoría de que escuchar a Mozart puede aumentar temporalmente el coeficiente intelectual y producir muchos otros efectos beneficiosos sobre la función mental de niños y adultos. Después de ese libro, Campbell lanzaría El Efecto Mozart Para Niños. Además, apoyó activamente el lanzamiento de colecciones de música de Efecto Mozart para mejorar temas como el descanso, el rejuvenecimiento, la inteligencia y el aprendizaje, la creatividad yla imaginación. Como se imaginarán, esto se convirtió en un boom comercial que ha despertado sospechas frente a una posible exageración de los efectos concretos de la música clásica en la inteligencia de quien la escuche, planificada con fines meramente comerciales (venta de libros, métodos, CDs, etc.)

El musicólogo e historiador Maynard Solomon, en su obra Mozart: Una vida, da un repaso extenso sobre la vida y obra del compositor, en el cual podemos ponernos en contacto con la influencia que la música tuvo en Mozart desde niño y quizás ese contacto permanente con un ambiente cargado de musicalidad haya contribuido al genio que manifestó desde los 3 años de edad. En ese sentido, podríamos asegurar de manera empírica que escuchar música activa nuestros sistemas neurocerebrales y permite desarrollar mejor aptitudes psicomotrices, rítmicas, aprehensivas, etc.

Entonces ¿es el Efecto Mozart únicamente una creación publicitaria? Definitivamente no. Quizás el término y las estrategias de marketing asociadas a los productos que este fenómeno ha generado en todo el mundo puedan llamar a cuestionamiento. Incluso, equipos de investigadores se han tomado el trabajo de demostrar, mediante estudios realizados durante la última década, que no hay mejoras considerables en el desarrollo cerebral luego de escuchar música de Mozart durante determinada cantidad de minutos. Pero más allá de las certezas científicas – siempre cuestionables cuando hablamos de arte – la realidad ha demostrado que la música, no solo la de Mozart y no solo la clásica, contribuye a formar seres humanos más sensibles, más abiertos a la cultura, más receptivos a otras formas de expresión.

La música de Wolfgang Amadeus Mozart es, en general, de naturaleza romántica y relajante. En diversas etapas de la vida, los padres y maestros de escuela deben estimular a sus hijos y alumnos a acercarse a toda clase de música, no solo deteniéndose en el acto pasivo de escucharla, sino adoptando una postura más activa, relacionándola con el momento histórico de cada obra (sea esta una ópera, una sinfonía, un vals, un bolero o una salsa), los instrumentos, las culturas, los idiomas, etc. Eso establecerá un vínculo de aprendizaje que puede llegar a ser lo suficientemente enriquecedor para el desarrollo mental de cada niño o adolescente.

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