El Circo: Una tradición que se ha ido transformando con el paso del tiempo

El CircoDurante las vacaciones de Fiestas Patrias, una de las principales actividades disponibles para las familias es ir al circo. ¿Quién no ha disfrutado, siendo niño, de las acrobacias y los domadores, los payasos y los ilusionistas, las sombras y los misterios de un elenco de artistas talentosos y fantásticos, capaces de realizar proezas delante de nuestros ojos? El circo constituye una de las más diversas y emocionantes manifestaciones del arte corporal humano, con una historia larga que ubica sus orígenes en las civilizaciones ancestrales como Grecia y Roma, en Occidente; o China y Japón en Oriente; cada cual con sus propias características pero respetando un común denominador: la combinación de teatro, música, baile, comedia y actos sorprendentes que asombran a los espectadores. Cada circo tenía sus propias atracciones y las exhibía sin límites ni ataduras, rompiendo con los cánones convencionales para dar alegría al público en sus apariciones esporádicas. Las compañías circenses clásicas eran itinerantes, pasaban de poblado en poblado con sus espectaculares actuaciones, dejando recuerdos imborrables en quienes tenían la suerte de encontrarlos. Esa clase de circo ha ido desapareciendo -salvo compañías como Cirque du Soleil en Canadá/Francia o La Tarumba en Perú, que mantienen sus elementos fundamentales- y en países como el nuestro han surgido “circos” que no tienen ninguna tradición circense sino que son pretextos que usan diversas “estrellas” de la farándula televisiva local para capitalizar su popularidad pero que, vistos con objetividad, carecen absolutamente de todo aquello que hace mágico a un circo de verdad. En esta nota te contamos la historia del circo:

El vocablo “circo” proviene del latín “circus”, que significa “círculo” o “anillo”, en referencia al escenario circular que los caracteriza. Desde tiempos del Imperio Romano -primeros siglos de la Era Cristiana-, el circo fue parte de una estrategia imperial para mantener al pueblo distraído. La política de “pan y circo”, que consistía en repartir alimentos y organizar espectáculos para aplacar las protestas sociales ante la opresión y el rígido gobierno de los emperadores. En ese entonces, en el circo no habían payasos ni acróbatas sino gladiadores que luchaban entre sí hasta morir o prisioneros condenados a muerte que eran soltados en la pista para “luchar” contra fieras (leones, tigres) con el previsible resultado fatal, que exacerbaba los ánimos mórbidos de una masa irreflexiva y cruel. El Coliseo Romano, hoy considerado una reliquia de la humanidad, fue escenario de estos bárbaros juegos mortales. Más atrás, alrededor del siglo V a.C., funcionó, también en Roma, el Circo Máximo, con capacidad para 300,000 espectadores, donde perdían la vida en estos combates desiguales preparados para distraer al público.

Las acrobacias y manipulación de objetos provienen del Lejano Oriente, en civilizaciones como China y Mongolia, aunque también hay registro de equilibristas y acróbatas en las antiguas Grecia y Roma. Todos estos elementos fueron integrándose en lo que actualmente conocemos como circo. El circo contemporáneo incluye carpas itinerantes, que son montadas y desmontadas por los mismos artistas y su equipo de ayudantes, y surgió a finales del siglo XVIII, en Inglaterra, con un acto que es, hasta ahora, símbolo del circo clásico: en 1782 un oficial del ejército británico, Phillip Astley, presentó un espectáculo haciendo malabares sobre un caballo, mientras daba vueltas alrededor de una arena circular ante la mirada absorta de la gente. Con el pasar de las décadas, aparecieron las compañías de circo itinerante, incorporando diversos personajes y actos que, poco a poco, fueron conformando una subcultura circense que rápidamente se instaló en el imaginario popular por sus talentosas actuaciones, misteriosos aspectos e inesperadas habilidades.

El circo es un arte popular, que nace y crece de manera orgánica y, generalmente, evolucionaban de forma caótica, desordenada. Por su naturaleza nómada -es decir, que van de lugar en lugar- estos artistas van afinando sus talentos con la práctica y la experiencia, convirtiéndose en un círculo unido y muy cerrado, como un clan familiar, al que es muy difícil ingresar. De hecho, muchos artistas de circo aprendían todo desde que son niños pues vivían, junto a sus padres artistas, en estas carpas y casas rodantes, yendo de ciudad en ciudad sin domicilio fijo. Los payasos, por ejemplo, cuyos orígenes se remontan a las obras de teatro de Shakespeare y la Commedia dell’arte de la Italia del siglo XVI -combinando los bailes de máscaras y carnavales con un sentido rústico y colorido del humor- son personajes fascinantes en sí mismos, y parte esencial de todo circo que pretenda ser considerado como tal.

A medida que iba desarrollándose, el circo fue adquiriendo rasgos únicos de personalidad: carpas coloridas con aspecto de juguetes gigantes, tipografía grande y redondeada para anunciar sus atracciones, y personajes infaltables en su presentación: el jefe de pista, malhumorado y gordo, los trapecistas arriesgados y, casi siempre, miembros de una misma familia, los payasos de bocas rojas, pelucas y zapatos gigantescos, los domadores de fieras. Asimismo, se incorporó al circo moderno los llamados “fenómenos” -en inglés “freaks”-, personas con habilidades extremas y aspectos poco comunes, deformidades o defectos que los hacían únicos: las mujeres barbudas, los hombres forzudos, los siameses, los ilusionistas y magos, los tragasables o escupefuego y los lanzadores de cuchillos, haciendo una galería de artistas cada vez más atractiva y misteriosa, de fantasía y diversión para la familia.

Compañías conocidas de circo fueron, por ejemplo, la norteamericana Barnum & Bailey (dirigida por el empresario del espectáculo y abogado P. T. Barnum) o la de los hermanos Ringling, ambas sumamente populares a inicios del siglo XX. En países como Rusia y China también se desarrolló ampliamente la cultura del circo, con compañías que han recorrido el mundo entero dejando boquiabiertas a las audiencias con sus espectaculares actos de acrobacia, malabarismo, magia y sus siempre divertidos payasos. Durante los años 80s, varios circos mexicanos llegaron al Perú en época de Fiestas Patrias, siendo la más popular la delos Hermanos Fuentes Gasca. En ese mismo tiempo se formó en las calles de Lima La Tarumba, una compañía circense que, a base de trabajo y mucho talento, hoy es una enorme compañía de artistas y escuela para jóvenes interesados en volverse cirqueros, y la calidad de sus puestas en escena les ha asegurado enorme prestigio a nivel nacional y mundial.

Otra de las características del circo contemporáneo fue el uso de animales amaestrados, como leones, tigres, elefantes, caballos, focas, perros, entre otros, que hacían diversas proezas de la mano de sus entrenadores o domadores. Con el pasar de los años y la aparición de las corrientes de protección animal, se fue prohibiendo la inclusión de estos animales en espectáculos circenses y hoy eso ha desaparecido, debido a que se ha comprobado que constituye un maltrato para las especies animales al ser sometidas a condiciones de vida inapropiadas. La compañía Cirque du Soleil, fundada en Canadá en el año 1984, es actualmente la más popular y espectacular del mundo, con una diversidad de espectáculos que integran modernidad y sentido clásico del circo, con un despliegue increíble de talento acrobático, uso de escenarios móviles y sorprendentes juegos de iluminación.

De un tiempo a esta parte, han aparecido distintos formatos de circos, algunos de ellos de valor artístico como los espectáculos de patinaje sobre hielo, pero que aun así desnaturalizan el concepto original. De igual forma, surgieron los circos que son una extensión de algún personaje popular, como los que lanzaron en la década de los 90s actores mexicanos que fueron parte del elenco original de El Chavo del Ocho. Esta práctica, que en su momento fue muy aceptada por el renombre de los personajes que dirigían ese circo -La Chilindrina, Quico, El Profesor Jirafales- se ha convertido en nuestro país en fuente de shows de baja calidad y pobreza de contenidos circenses, pues se concentran en mostrar las mismas cosas que hacen en la televisión los personajes cómicos o de los llamados “realities”, lo cual se aleja diametralmente del verdadero circo.

En estos días han llegado a Lima algunas compañías de circo que prometen ser de muy buena calidad artística, como el Gran Circo de Rusia o el Circo Nazionale d’Italia, que llegan con un formato similar al de los circos de antaño. La Tarumba, con su onceavo espectáculo Tempo, es de lejos la mejor opción para vivir la experiencia del circo tal y como era antes. Si está pensando en ir a un circo en estos días, ya sabe algo más acerca de lo que debe esperar de un circo. No permita que le vendan gato por liebre…

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