El proceso de canonización en la Iglesia Católica

canonizaciónEste fin de semana, la noticia a nivel mundial fue la canonización de dos papas, el italiano Juan XXIII (verdadero nombre, Angelo Giuseppe Roncalli, conocido como “el Papa bueno”) y el polaco Juan Pablo II (verdadero nombre, Karol Wojtyla, conocido como “el Papa peregrino”). Más allá de las opiniones a favor y en contra que este nombramiento han generado a diferentes niveles, quienes siguieron la transmisión de la ceremonia en tiempo real fueron testigos de un ritual que parece extraído de otra época. Vivimos en una época en que toda creencia religiosa o espiritual, por lo menos en el mundo occidental, ha quedado en segundo plano frente a cultos más mundanos como los que prodigan las grandes masas al dinero, al poder, a la fama y al lujo. En ese contexto, la aparición de dos santos modernos puede sonar a estrategia de reposicionamiento de una religión desprestigiada por múltiples escándalos que poco o nada tienen de divino. Sin embargo, en estos tiempos de información e imágenes propaladas en tiempo real -el “gobierno de la imago” como dicen los semiólogos- el mundo pudo observar la ceremonia coreográfica asociada a la canonización, antes solo disponible en crónicas antiguas. Pero ¿cómo funciona el proceso de canonización en la Iglesia Católica? Aquí te lo contamos:

La canonización es un proceso de la iglesia católica destinado a darle a una persona fallecida, la condición de Santo. Como resultado de este proceso, la persona canonizada es incluida en la lista de Santos ya existente. La canonización no otorga la condición de divino, lo que reconoce es que, al momento de fallecer, esta persona fue santa. En la antigüedad, las personas no requerían de este proceso para ser considerados Santos, pues era la voluntad del pueblo la que determinaba este nombramiento.

A mediados del siglo III, Cipriano de Cártago, el clérigo y escritor romano, decidió hacer recomendaciones a fin de que no se hiciera entrega del título de Santo a personas que no lo merecieran realmente. Entre sus recomendaciones se encontraba, por ejemplo, la investigación exhaustiva de las circunstancias de martirio de la persona y la indagación sobre el carácter y fortaleza de su fe.

A finales del siglo X, se llevaron a cabo los primeros procesos canónicos de los que se tiene constancia. El primer Santo reconocido mediante el proceso de canonización fue Ulrico de Augsburgo y la primera mujer declarada Santa fue Wiborada. A partir de 1234, el proceso de canonización se reservó únicamente para el papado.

Finalmente, en la segunda mitad del siglo XVI, el Papa Sixto V entregó la celebración del proceso a la Sagrada Congregación de Ritos. En 1969, esta responsabilidad fue puesta en manos de la Congregación para las causas de los Santos. Hoy en día, el proceso ha cambiado y las condiciones impuestas por la iglesia son más rigurosas.

En la actualidad, antes de acceder al proceso de canonización, el candidato o candidata a Santo, debe cumplir con cinco condiciones (además de haber fallecido en el periodo de cinco años antes de iniciar el proceso):

  • La etapa inicial: postulación a la causa
  • Declaración de la persona como sierva de Dios
  • Declaración del candidato como venerable
  • La beatificación del candidato (requiere de un milagro)
  • La canonización de la persona (requiere de la autenticación de otro milagro)

Después de haber completado las cinco condiciones requeridas para iniciar el proceso final de canonización, existen dos caminos para obtener la declaración final de la persona en su estado de Santo. El primero es el camino de las virtudes heroicas y el segundo es el camino del martirio. Por la vía del martirio se debe comprobar un milagro realizado por la persona candidata y si la vía de las virtudes heroicas es la escogida, el candidato deberá probar dos milagros.

Juan XXIII y Juan Pablo II han sido canonizados en abril de este año por el Papa Francisco. Juan XXIII, fue el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica entre 1958 y 1963 y fue beatificado por Juan Pablo II, el 3 de septiembre del año 2000. Un año antes, el mismo Juan Pablo II promulgó el decreto que aceptaba las virtudes heroicas de Juan XXIII.

Mediante este paso, Juan XIII fue declarado venerable. El 5 de julio de 2013, el Papa Francisco puso su rúbrica sobre el decreto que autorizaba la canonización de Juan XXIII. El 30 de septiembre del año pasado, el Papa Francisco anunció la canonización de Juan XXIII para el 27 de abril del 2014 en una celebración en que se le canonizaría junto a Juan Pablo II.

El proceso de canonización de Juan Pablo II ha sido extremadamente rápido pero, de igual forma, ha seguido todos los pasos requeridos por la iglesia. El proceso tuvo como año de partida el 2005, mismo año de la muerte del Sumo Pontífice polaco, quien ejerció el papado desde 1978 (Benedicto XVI modificó excepcionalmente la norma para que no fuera necesario haber fallecido cinco años antes del inicio del proceso de canonización). Juan Pablo II fue proclamado beato el 2011, en un acto que no había sido realizado por la Iglesia Católica desde la Edad Media.

El año 2006 se hizo de conocimiento público el milagro seleccionado a fin de acreditar la beatificación de Juan Pablo II (curó a una religiosa francesa del mal de Parkinson). En diciembre del año 2009, Benedicto XVI declaró venerable a Juan Pablo II. En julio del 2013 la Congregación para la causa de los Santos aprobó el segundo milagro (la curación de una mujer de Costa Rica que sufría de una lesión cerebral incurable). Finalmente, el 6 de febrero del 2014, el Papa Francisco anunció que, tras ser canonizado en abril del mismo año, Juan Pablo II sería declarado también patrón de la Jornada mundial de la juventud.

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