Fernando de Szyszlo (1925-2017): Pintor de bandera

Anoche una noticia sorprendió al minoritario público amante del arte y la intelectualidad nacionales: el fallecimiento inesperado de Fernando de Szyszlo, pintor, escultor y comentarista político ampliamente respetado por sus pares y admiradores. En estos días, en que se ha exacerbado una versión superficial y mercantilista del patriotismo a raíz del fútbol, que haya fallecido este notable artista es una coincidencia que nos ofrece también interesantes contrastes sobre las prioridades del público. Szyszlo tenía una edad (92 años) para la cual la muerte es más que una probabilidad. Sin embargo, la fatalidad lo alcanzó junto a su esposa Lilian Yábar en circunstancias más bien accidentales, según los informes oficiales. Que en paz descanse.

Fernando de Szyszlo, pintor de bandera (*)

(*) Extraído del blog Quiero Hablar, respecto de una muestra que se realizó el año 2011 en el MALI.

"El arte no es un concepto ni una idea, es una experiencia. No hay nada que entender, hay que sentir." (Fernando de Szyszlo)

Mientras recorría los pasillos del Museo de Arte de Lima admirando la trayectoria y vitalidad de nuestro artista plástico más importante, Fernando de Szyszlo, no podía evitar preguntarme internamente: "Si me siento profundamente avergonzado de tener la edad que tengo y no ser capaz de reconocer uno solo de sus cuadros ¿qué sentirán las enormes masas de contemporáneos míos que no tienen ni idea de que existe este señor que ha conseguido lo que ningún peruano en los cerrados círculos de la crítica de arte a nivel mundial?". La respuesta es, naturalmente, un rotundo "nada". Porque estas cosas no le interesan a las grandes masas.

Y eso que mi culpabilidad debería verse ligeramente atenuada por haber tomado la decisión de explorar en ese mundo de formas inquietantes y colores fuertes, casi ininteligible para quienes no tenemos desarrollada la capacidad de apreciación pictórica y su universo de metáforas, metalenguajes y lecturas, con la intención precisamente de reparar esa falta imperdonable si tenemos interés en la expresión artística y la cultura.

Para los amantes de la tecnología digital, la exposición ofrece las llamadas "audioguías", que son aplicaciones para aparatos tipo Blackberry, iPhones, tablets y demás artilugios. Dentro del museo, si está conectado a Internet, puede solicitar un código para escuchar descripciones del propio de Szyszlo de sus obras

La pintura de Szyszlo -hijo de don Vitold de Szyszlo, físico polaco y de María Valdelomar, hermana del gran escritor Abraham Valdelomar (1888-1919)– es sorprendente por sus raíces históricas, costumbristas y a la vez sumamente vanguardistas y poco convencionales (todo esto lo iba entendiendo gracias a las leyendas que acompañan cada pieza de la exhibición, desde luego) y a pesar de esa intención de representar a su país, el artista permanece sin ser reconocido por la generalidad. Algo habitual en el mundo del arte que se trata de disfrazar con el rótulo "de culto" pero que en realidad debería avergonzar a la sociedad en su conjunto por el ninguneo que viene como consecuencia del desconocimiento del público y su preferencia por las cosas menores: la televisión basura, la cultura "chicha", lo popular y comercial de siempre…

Resulta curioso que don Fernando, perteneciente a la clase aristocrática de la Lima cincuentera terminara tan identificado con las culturas precolombinas (particularmente de Ancash e Ica) y que habiéndose codeado con la crema y nata del arte europeo – fue amigo de Andre Breton y otros grandes del superrealismo de esas décadas – no abandonara la peruanidad y el compromiso social que alguna vez le reclamara Sebastián Salazar Bondy otro de sus más grandes amigos. Actualmente Szyszlo es reconocido como un artista opinante capaz de alborotar al común de la gente con sus irreverentes comentarios políticos pero nada más. Me parece que mucha gente aun no tiene claro que Fernando de Syszlo es más que eso. Se trata, sin duda alguna, de nuestro pintor más importante y que también muestra esa irreverencia desde sus primeros cuadros.

La exposición está organizada en tres amplias salas del Museo y recorre el largo camino de Szyszlo en casi siete décadas de inagotable trabajo. Además de sus pinturas, pueden apreciarse algunas esculturas, litografías (en homenaje a César Vallejo) y hasta un cortometraje que dirigió en 1953, titulado Esta pared no es medianera. El artista, que actualmente tiene 86 años, aun produce y de manera desafiante para quienes piensan que la edad es un inconveniente para un arte como la pintura que, desarrollada a gran escala, constituye un esfuerzo físico realmente grande. Sus últimos cuadros son dípticos o trípticos de gran formato que resultan impresionantes, tanto desde las imágenes y colores que utiliza como por sus dimensiones. Esta muestra retrospectiva está abierta hasta octubre y creo que es deber de todo peruano interesado en el arte asistir y enterarse del valor de su obra.

Nuestra sociedad está demasiado embotada por la sobre estimulación tecnológica y el imperio de lo superficial. Si bien es cierto la pintura no es mi especialidad, sí reconozco que en parte eso se debe a la nula difusión de lo que significa ser pintor en este país y en ese sentido, tenemos mucho por hacer si realmente queremos salir del profundo y oscuro agujero de ignorancia en el que a diario estamos obligados a vivir. Yo, por lo menos, después de introducirme en el universo de Fernando de Szyszlo, ya soy capaz de reconocer su estilo y sus cuadros más emblemáticos. Eso ya es un avance.

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