Freddie Mercury (1946-1991): Dios salve a la Reina

Freddie MercurySu voz era de una fuerza interpretativa sorprendente, aun para los conocedores del canto lírico, a pesar de que lo suyo fue siempre el rock, rebelde y transgresor. Su actitud sobre el escenario no tenía comparación en cuanto a niveles de convocatoria, dominio de escena y capacidad para hipnotizar al público y contagiarle su energía, al punto de convertir cada concierto en una experiencia grupal de catarsis y comunión. Hoy se le recuerda poco en nuestro país, a pesar de todos sus atributos artísticos, aun cuando su música e influencia continúa vigente en el mundo entero, más allá de gustos y tendencias musicales. Freddie Mercury fue un maestro de la composición y la interpretación musical, esa que actualmente está tratando de incorporarse a las currículas escolares. Y pasó a la inmortalidad no solo sobre la base de su talento incomparable, admirado por públicos de los cinco continentes, sino también por convertirse en el primer artista importante del rock mundial que sucumbió, en 1991, al SIDA. Aun cuando las radios locales solo programan tres o cuatro canciones del enorme catálogo que dejó grabado con su banda Queen, su figura es aun recordada por diversas generaciones. Veamos aquí las luces y sombras de Freddie Mercury, que habría cumplido 70 años esta semana.

En todas las graduaciones -de colegios, institutos y universidades- o en premiaciones de eventos deportivos se escucha siempre una melodía triunfal, de coros poderosos y frases en inglés: “We are the champions my friend / and we’ll keep on fighting ’til the end / we are the champions / we are the champions / no time for losers ’cause we are the champions / of the world…”. La traducción es como sigue: “Nosotros somos los campeones amigo mío / y nosotros seguiremos luchando hasta el final / somos los campeones / somos los campeones / no hay tiempo para perdedores porque nosotros somos los campeones / del mundo”. La canción fue compuesta en 1977 por el músico inglés Freddie Mercury, líder de la banda Queen.

Esta presencia permanente entre nosotros de una melodía escrita hace 39 años es solo una muestra de la influencia que ha ejercido en el público este artista nacido en el sultanato de Zanzíbar, de jurisdicción británica, hace 70 años. Incluso si no somos capaces de entender el idioma inglés, la canción posee un aura épica que emociona de principio a fin. Esa era una de las características de Freddie Mercury como compositor, la capacidad de crear secuencias musicales emotivas, que tocaran a los oyentes aun cuando no entendiesen el mensaje por estar en otro idioma. Ese talento surgió de su amor por la música clásica, la cual estudió de niño, aprendiendo a tocar el piano en una escuela primaria de la India, donde fue criado.

Queen es, después de los Beatles y los Rolling Stones, la banda más importante de rock de todos los tiempos, con una popularidad y éxito entre la crítica especializada y el público común y corriente que ha traspasado fronteras y épocas, gracias en buena parte a la personalidad de Mercury. Desde que llegó a Londres, siendo adolescente, se propuso alcanzar la fama en el mundo de la música y, tras unos años de estudiar arte -complementando su formación como pianista y diseñador gráfico- conquistó al mundo junto a sus compañeros Brian May (guitarra), John Deacon (bajo) y Roger Taylor (batería), ofreciendo conciertos multitudinarios y generando millones de dólares con la venta de sus álbumes, quince en total.

Esta luminosidad artística tuvo contraste en una vida personal marcada por el escándalo y los excesos, a raíz de una orientación sexual descubierta de forma tardía. Su homosexualidad, por la cual no es posible juzgarlo, lo llevó por caminos de desenfreno que finalmente le ocasionaron una grave enfermedad a fines de la década de los 80s, por entonces una novedad inexplicable: el Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida-SIDA. Aun con la salud sumamente afectada por esta terrible enfermedad, Mercury siguió produciendo música de calidad junto a Queen, hasta un año antes de su fallecimiento, en noviembre de 1991. Queen significa “reina”en español, una imagen con la que el cantante siempre se identificó, al punto que terminaba siempre sus conciertos con las primeras notas del himno británico God save the Queen (Dios salve a la Reina).

Hace apenas una semana, el gobierno británico, a través de la institución English Heritage (Patrimonio Británico), colocó una placa en la fachada de su casa, ubicada en la localidad de Feltham, al oeste de Londres, en una ceremonia a la que asistió su familia y ex compañeros de grupo. Esta placa -conocida comúnmente como “placa azul”- es un distintivo honorífico que se otorga a aquellos lugares en donde nacieron, se educaron o vivieron grandes personalidades de la historia, el arte y la ciencia. Por ejemplo, inmuebles que fueron habitados por personalidades como el escritor Charles Dickens, el activista Mahatma Gandhi, el científico Ian Fleming, son también protegidos por la oficina de Patrimonio Nacional de Gran Bretaña, por sus grandes contribuciones a la humanidad.

Este reconocimiento no hace más que confirmar la importancia de la vida y obra de Freddie Mercury, cuyo nombre real fue Farrokh Bulsara. Y nos da un ejemplo de la valoración que da un país a sus artistas y los espacios en los que vivieron y dieron forma a sus obras, algo que en nuestro país nunca ha ocurrido.

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One Response to Freddie Mercury (1946-1991): Dios salve a la Reina

  1. jenny aviles dice:

    Buena nota de reflexión sobre la vida de un artista del siglo XX, que debemos compartir con nuestros estudiantes en clases.

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