Grandes genios de la Humanidad: Georges Méliès (1861-1938)

Georges MélièsLos pioneros del cine nunca dejarán de maravillarnos pues fue una imaginación poderosa y genuina la que los llevó a crear esas primeras imágenes en movimiento, echando mano de su propio ingenio y haciéndolo realidad a través de materiales caseros, mecanismos rudimentarios e ideas adelantadas a su tiempo, con la finalidad de que la ilusión se hiciera verdad ante los ojos de sus públicos. Mentes prodigiosas como la de nuestro personaje de hoy, son las que dieron nacimiento a la ciencia ficción en el cine, y elevaron este invento de finales del siglo 19 a la categoría de arte. ¿Quién no ha visto alguna vez la clásica imagen de una luna sonriente a la que le cae encima del ojo un extraño cohete? Este surrealista relato, basado en una historia de Julio Verne, se convirtió en la tarjeta de presentación del francés Georges Méliès, a quien recordamos hoy a través de esta nota. Si desea introducir a sus alumnos en los inicios de los efectos especiales, hábleles del fantástico mundo de Georges Méliès.


Méliès fue, ante todo, ilusionista y mago. Pionero en la elaboración de películas en las que dejó grabada toda la fantasía que fue capaz de crear, aún hoy sus historias nos siguen maravillando.

Georges Méliès nació un 8 de diciembre de 1861, en París, Francia. Fue hijo de un importante empresario que se dedicaba a la producción de calzado. Desde sus primeros años, el pequeño Georges mostró una habilidad especial para dibujar, creando fantasía en cada uno de sus diseños. Durante su estadía en Londres, ciudad a la que se había trasladado para estudiar el idioma inglés, tuvo un encuentro con alguien que cambiaría su vida, el célebre ilusionista Maskelyne, quien lo impresionó muchísimo durante su presentaciones mágicas en el Egyptian Hall.

De regreso en París, y aunque hubiera deseado más que nada en el mundo ingresar a la Escuela de Bellas Artes en su ciudad natal, Méliès fue obligado por su familia a ocuparse con la empresa familiar productora de calzado, trabajo del cual supo extraer conocimientos que más tarde serían relevantes para cumplir sus planes: convertirse él mismo en ilusionista.

En diciembre de 1895, cuando tenía 34 años, la vida de Méliès sufrió un impacto que cambiaría por completo su futuro. El ilusionista asistió, invitado por los hermanos Lumière, a la primera presentación del cinematógrafo, un invento único y maravilloso en su momento. Méliès quedó tan impresionado con el portentoso aparato que decidió grabar todos sus trucos ilusionistas para después poder proyectarlos al público.

El padre de las primeras películas fantásticas construyó unos estudios en los alrededores de París y se dedicó por completo a la producción y dirección de películas. Entre 1899 y 1912 realizó cerca de 400 filmes, en su mayoría se trataron de comedias de tono burlesco y desenfadado. Entre estas primeras películas de la historia del cine podemos mencionar: Cleopatra (1899), Cristo andando sobre las aguas (1899), El hombre de la cabeza de goma (1901), Viaje a la Luna (1902), El viaje a través de lo imposible (1904) y Hamlet (1908).

Sin lugar a dudas, la más recordada de estas pequeñas joyas del cine es el célebre cortometraje Viaje a la luna. En esta increíble y divertida cinta, somos testigos de una misión que parte rumbo al espacio exterior con el objetivo de explorar la superficie lunar y las posibles formas de vida que se encontraran en ese lejano lugar. El grupo de expedicionarios tiene un alunizaje que pocos han podido olvidar y es que nos muestra que el cohete que transportaba a la tripulación golpea al satélite de la tierra en el ojo. Esta imagen, con los años, se ha convertido en un símbolo de la fantasía y la ciencia ficción.

Luego de unos primeros momentos de exploración en la inhóspita atmosfera lunar, los integrantes de la expedición tienen un encuentro con los habitantes de la luna, unas extrañas formas de vida de raro andar y cómica apariencia que se desintegran al menor contacto convirtiéndose en humo, una situación completamente inusual para los terrícolas.

George Méliès es uno de los padres del cine junto a los hermanos Lumiere. La gran contribución de Méliès al cine es haber introducido la ficción y la fantasía al séptimo arte. Antes que él, nadie había utilizado el cinematógrafo para registrar algo que no fuera exclusivamente real y se puede afirmar, sin temor a equivocarse que, hasta el momento en que apareció Méliès con todo su torrente creativo, no existían los efectos especiales de ninguna clase. Hacía falta un mago para hacer del cine un arte, y ese mago llegó en la figura de George Méliès, un ilusionista que nos regaló inolvidables y exquisitos momentos de una forma de arte que empezaba a desarrollarse a finales del siglo XIX.

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