Grandes Personajes de la Humanidad: Jiddu Krishnamurti (1895-1986)

Jiddu Krishnamurti Muchos años antes de la aparición de los gurús de moda de la autoayuda como Paulo Coelho, Osho, Deepak Chopra o Pilar Sordo, que cobran miles de dólares por sus conferencias y publican libros que se convierten en best-sellers antes siquiera de haber sido leídos, el oficio del pensamiento desde un punto de vista espiritual tuvo exponentes más confiables y profundos, como Jiddu Krishnamurti, criado desde niño para ser el Profesor del Mundo, casi como si de tratara de un predestinado y que influyó fuertemente en las corrientes filosóficas que buscaban sintetizar lo oriental con lo occidental durante las primeras décadas del siglo 20. Krishnamurti ofreció intensas y profundas conferencias en todo el mundo, incluso delante de personajes influyentes de la política internacional, como cuando disertó en el 40 aniversario de la ONU. Sus palabras resultan una enseñanza permanente y entre sus tópicos centrales estaba siempre la educación, una de sus principales preocupaciones. Muchos de estos autores modernos citan frecuentemente a Krishnamurti como una de sus fuentes de aprendizaje pero es claro que no alcanzan las honduras de sus razonamientos, respaldados por una vida reposada, frugal y extremadamente simple. En esta nota, extraída de la web www.asociacionsol.com, recordamos su paso por el mundo. En YouTube pueden encontrarse vídeos de sus disertaciones…

Jiddu Krishnamurti ha sido uno de los filósofos más aclamados y carismáticos del siglo XX, cuyas conferencias y escritos han inspirado a infinidad de personas en todo el mundo. Nacido en el sur de la India  en 1985 y educado en Inglaterra, durante décadas habló a la gente en los más variados rincones del mundo, promoviendo una actitud de autodescubrimiento del conflicto y rechazando todo dirigismo religioso o sectario. Renombrado como filósofo, educador y maestro espiritual, sus conferencias y escritos han inspirado a millones de personas. Murió en California a los 90 años.

Ya en 1930, George Bernard Shaw lo proclamaba como «el más grande maestro del mundo», mientras que Aldous Huxley comparaba una charla de Krishnamurti con un “discurso” del Buddha. Pero el propio Krishnamurti era reacio a este tipo de etiquetas: «Yo no soy su maestro; ustedes no son mis discípulos. No hay autoridad ni gurú que vaya a llevarles de la mano hacia Dios o hacia el despertar. Cada uno es su propio maestro y su propio discípulo». Krishnamurti no representa a ninguna escuela de pensamiento (oriental u occidental), no habla de ideas, teorías o creencias, no se erige en gurú, sino que actúa como un faro que ilumina el viaje que cada uno de nosotros ha de emprender por sí mismo.

Krishnamurti señalaba la urgente necesidad de una apertura para este vasto espacio en el cerebro que contiene en sí una energía inimaginable. Krishnamurti siguió hablando hasta su muerte a los 90 años. Sus pláticas, diálogos y diarios están reunidos en más de 60 volúmenes. Cada libro se centra sobre alguna cuestión que tenga particular importancia y urgencia en nuestras vidas cotidianas. Para aproximarse al pensamiento de Krishnamurti es necesaria una actitud de alerta y de desnudamiento mental y emocional; para él, el ser humano en permanente búsqueda de seguridad, está atrapado entre el presente y el futuro, pero no sabe, no quiere afianzarse en lo que efectivamente es, el ahora.

“Crear un mundo nuevo”

A continuación se muestra parte de un texto extraído de un diario de Krishnamurti titulado “El libro de la vida”, en el que se resume en gran medida el motivo que principalmente impulsó a Krishnamurti a difundir su mensaje por todo el mundo: el deseo de liberar al hombre y al mundo.

Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones, si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola? Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo; porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice el Bagavad Gita o los Upanishads o la Biblia o Cristo . Su mente jamás está sola. Ese hombre nunca camina solo, sino que siempre lo hace con un acompañante, el acompañante de sus ideas. ¿No es, acaso, importante descubrir, ver todo el significado de la interferencia, de la influencia, ver la afirmación del «yo», que es lo opuesto de lo anónimo? Viendo todo eso, surge inevitablemente la pregunta: ¿Es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad.

El libro de la vida de Khrishnamurti.
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