Grandes Personajes de la Humanidad: Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832)

Goethe_(Stieler_1828)La figura de Johann Wolfgang von Goethe brilla con tanta intensidad en el firmamento de la literatura alemana y mundial, que no sería exagerado decir que si este literato y poeta no hubiera existido o hubiera decidido dedicar su tiempo a otra ocupación, toda la estructura de las letras universales se desplomaría dejando un panorama irreconocible. Quién no conoce la historia del Fausto, colosal novela en dos partes que nos narra la historia de un hombre que, en su afán por poseer más conocimientos que le permitan comprender mejor la ciencia, la religión y el comportamiento humano, decide hacer un pacto de sangre con el mismísimo diablo. Esta es solo una de las tantas obras maestras que este literato dejó para la posteridad y que hasta hoy son materia de estudio y de adaptaciones al teatro, el cine y la televisión, debido a que toca temas de vigencia atemporal como la ambición desmedida des ser humano. Goethe también destacó como filósofo y es muy común ver sus frases y pensamientos reseñados en portales web especializados en encontrar aquellas palabras dichas por personajes del pasado que, por su alcance y fuerza, se aplican a nuestra vida con total pertinencia. En esa nota les contamos la vida y obra de Goethe.

En épocas en que los enfrentamientos políticos en Alemania presentaban un panorama lúgubre y obscuro, lleno de disputas por el poder al interior de ese país, Johann Wolfgang von Goethe fue siempre defensor del pensamiento libre, la difusión de la cultura y de una sociedad en que la razón se impusiera a la fuerza como si este fuera un asunto regido por las leyes de la naturaleza. Goethe siempre buscó refugio de los problemas tanto personales como de la sociedad (problemas que verdaderamente lo atormentaban) en la literatura. Es bien sabido que Goethe vivió, de alguna manera, paralelamente en dos mundos, uno que el mismo había construido y que era habitado por todos sus intereses más íntimos, casi siempre relacionados al arte y demás ocupaciones que ennoblecen al alma humana, y el otro que es el conocido por todos y en el que nos vemos obligados a morar día a día.

Un amor no correspondido sería la fuente de inspiración de otra de las novelas de la literatura universal nacidas de la pluma de este gigante del arte de la palabra cuando contaba con apenas 25 años. El escritor alemán recurrió a su eterno refugio, la escritura, para hacer catarsis y regalarnos una de las figuras del mundo de las letras que más recordado es: el joven Werther. Las desventuras del joven Werther, como se titula el inmortal libro del también poeta germano, nos cuenta la historia de un hombre joven perdidamente enamorado de una mujer, Charlotte, mujer que nunca podrá ser su compañera. Los expertos señalan que Werther no es otro que el alter ego de Goethe.

Johann Wolgang Goethe, que había nacido en Frankfurt am Mainz, Alemania, en el año 1749, provino de una familia cuyo padre logró amasar tal fortuna, que no tuvo necesidad de trabajar y por lo tanto dispuso de todo el tiempo del mundo para dedicarse a la crianza de sus hijos. Para el joven Johann Wolfgang, su padre había reservado la profesión de abogado, elección que en un primer momento el futuro genio de la literatura alemana aceptó sin mayores reclamos. Sin embargo, su creciente interés en los temas culturales y las obras teatrales del dramaturgo inglés William Shakespeare, serían la razón de fuertes y acaloradas disputas con su progenitor.

Goethe empieza escribir a temprana edad una serie de artículos con contenido científico. El intelectual germano dedicó además mucho de su tiempo a escribir poesías y novelas que se encuentran catalogadas por los expertos como obras pertenecientes al romanticismo, movimiento cultural que caracterizó a la corriente creadora con cuna en Alemania y que llegó  a conquistar el mundo.

Poco conocidos son los trabajos de Goethe acerca del hueso maxilar, hueso cuya existencia pudo demostrar después de rigurosas investigaciones. Este descubrimiento es considerado como fundamental porque revela que todos los seres vivos vertebrados pertenecen a un mismo tipo osteológico. Otro concepto con el que Goethe se ocupó fue el de la metamorfosis. En su libro: La metamorfosis de las plantas (1790) el literato, humanista y científico de Frankfurt presenta a la hoja como la base de todas las demás formas vegetales conocidas.

Goethe fue un humanista cuya obra no puede ser catalogada dentro de un solo ámbito. En la ciudad de Weimar por ejemplo, llegó a ocupar posiciones dentro del espectro de la política gracias a una buena cantidad de contactos y conocidos en altas esferas de la sociedad (príncipes, duques, condes, políticos y además intelectuales) de ese entonces.

La anatomía fue otro de los campos en los que este polifacético escritor y poeta germano incursiono. En la ciudad de Weimar, visitó seminarios de medicina dedicados al estudio del organismo humano, llegando a hacer impresionantes descubrimientos sobre todo en el cráneo.

La obra completa de Johann Wolfgang von Goethe es tan extensa, que haría falta más de una vida para estudiar la diversidad de temas con los que este genio de la literatura, poesía, y ciencia se ocupó. Sobresale el aporte a la cultura de la humanidad que hizo Goethe sobre todo en el campo de la literatura como lo demuestran sus relatos, novelas y poesías, trabajos que siguen constituyendo pilares del pensamiento creativo y sustancial de todos los hombres.

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