Inventos Modernos: La Hoja de Afeitar

afeitar¿Se acuerdan como se afeitaban nuestros padres? Para aquellas personas que pasan los 40 años, seguro debe ser fácil recordar las pequeñas cajas de cartón rojo o amarillo que contenían 10 hojas finísimas de acero, de extremos afilados, cubiertas en papel, que se colocaban en la cabeza de un mecanismo, también de acero, en forma de T. La persona que iba a afeitarse manipulaba este pequeño artefacto para afeitarse, alternando la hoja hasta que el filo lo permitiese y luego, se cambiaba por otra. Estas hojas de afeitar fueron inventadas por el norteamericano King Camp Gillette, cuyo apellido es hoy sinónimo absoluto de la tecnología para afeitarse, y que es actualmente una de compañía internacional multimillonaria. El nacimiento de Gillette, cuya mente creativa dotó a la humanidad de este artefacto de uso diario, se recuerda hoy, 6 de enero. Aquí su historia, extraída de la web Emprendedores News.

En los anaqueles de cualquier supermercado destinados a productos de aseo personal, hay actualmente amplios espacios dedicados únicamente a la oferta de diferentes sistemas de afeitado: una, dos, tres y hasta cuatro hojas; en paquetes de dos, tres, cuatro máquinas; pequeñas máquinas descartables de plástico en diversos colores, para hombres y mujeres; con o sin jaboncillo para facilitar el afeitado; manuales o eléctricas. Asimismo, los productos adjuntos al sistema máquina/hoja de afeitar también son copiosos en variedad y calidad: espumas con aloe, sin aloe, con perfume o sin él, con distintos aromas y texturas, para piel seca o grasa, etcétera. Pareciera que siempre hubiesen existido y que, al mismo tiempo, nunca dejarán de aparecer opciones nuevas en un mercado cada vez más especializado. Sin embargo hubo una época en que estas máquinas de afeitar no existían, y fueron inventadas por la mente prodigiosa y creativa de un solo hombre, cuyo nacimiento recordamos hoy a través de este artículo:

Gillette: el hombre detrás de la marca (por Oscar Gravini)

La biografía de King Camp Gillette (1855-1932) comienza en Wisconsin en 1855. De familia humilde, hijo de un inventor, a los 16 años el incendio de la vivienda familiar le obliga a buscar trabajo, con 21 comienza a trabajar como vendedor ambulante y a los 35 se incorpora en el cargo de vendedor a la Baltimore Seal Company, empresa dedicada a la distribución y venta de tapones de corcho donde sin saberlo daría el primer paso para cambiar su vida

Un día mientras mantenía una conversación con el presidente de la compañía, Willian Painter, quien casualmente se hizo rico al inventar las tapas de corcho para las botellas de cerveza, le dio un consejo que sería finalmente una obsesión para King: “Si quieres hacerte rico, inventa un objeto desechable que la gente consuma una y otra vez, así te aseguras de que los clientes siempre tengan que volver por más.”, convirtiéndose este en el punto de partida para la búsqueda de ese anhelado invento que por fin le permitiera cambiar de vida.

Desde aquel entonces, King, en cada uno de sus viajes, estudiaba las costumbres de la gente y observaba el entorno, buscando alguna necesidad que su idealizado invento pudiera satisfacer.

Una mañana de 1895, Gillette hacía lo imposible por afeitarse y no cortarse en el intento, mientras se afeitaba frente al espejo y afilaba constantemente la navaja de afeitar, tuvo en un momento de genialidad, la visión que deseaba, casi se corta del sobresalto porque se dio cuenta que la solución la había tenido todo el tiempo en la mano. Se le ocurrió crear la primera afeitadora segura, práctica y de hojilla desechable, era el inicio de su camino al éxito. La llamó la “afeitadora de seguridad”, con la que la solo el borde de la hoja, fijada en forma perpendicular a un mango, estaría en contacto con la piel.

King se esmeró en conseguir las hojillas de afeitar que había contemplado en su visión pero en las fábricas de acero se reían de él puesto que era imposible fabricar una hojilla de acero tan delgada. Con la tecnología del siglo XIX resultaba prácticamente imposible construir las hojas de afeitar que Gillette soñaba, pero no descansó hasta desarrollar su idea y convertirla en empresa.

Con un modelo rústico y muy por debajo de lo que Gillette anhelaba, crearon las primeras maquinillas de afeitar y durante el año de 1901 la Gillete Company solo vendió 51 maquinillas y 168 hojas de afeitar. Casi al final del camino y completamente abandonado por sus conocidos e inversores y de todos aquellos que creyeron en él, la perseverancia de Gillette y el talento industrial de un ingeniero del Técnico de Massachussets llamado William Nickerton, consiguieron salvar el negocio, y todo gracias a la notable mejora en el diseño y a la forma de promoción de su invento, Nickerton había dado por fin con el material y la técnica adecuada para lograr el producto. El 2 de diciembre de 1901 se le otorgó a Gillette la patente, y finalmente en 1903 el nuevo producto, tal cual lo había soñado, salió a la venta.

En 1904, gracias a las modificaciones, la empresa vendió 250,000 maquinillas de afeitar. King Gillette luchó durante casi diez años para lograr su sueño. Su revolucionario invento no fue lo que le hizo millonario, lo que en realidad le llevo a hacer una gran fortuna fue la “forma” de vender el producto, convirtiéndose en el creador de los productos atados. King Gillette vendía su maquinilla de afeitar por debajo de su costo para incentivar las ventas de las hojas descartables, las cuales eran muy lucrativas para la compañía, así fue como nacieron los productos atados.

Durante la Primera Guerra Mundial alcanzaría la cima al obtener un pedido de 3,5 millones de maquinillas y 36 millones de hojas de afeitar para equipar a los soldados del ejército norteamericano. En 1910, la Gillette Razor Company se había convertido en una multinacional con ventas millonarias en toda Norteamérica y Europa. King Gillette, se hizo multimillonario y su invento universal impuso su nombre como marca y sinónimo de máquinas de afeitar.

En 1929, el crash bursátil norteamericano destrozó la empresa, el valor de sus acciones cayó por los suelos, King Gillette estaba en la bancarrota intentando conservar el poco poder que le quedaba aún en su empresa. El 9 de julio 1932 a los 77 años, Gillette murió habiendo cumplido su sueño y lo más importante para él, no terminó sus días siendo un simple vendedor de corchos.

Hoy, Gillette es una multinacional con más de 40,000 empleados, presente en más de 200 países y con ventas anuales que superan los diez mil millones de dólares.

Fuente: Web Emprendedores News

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One Response to Inventos Modernos: La Hoja de Afeitar

  1. Esteban Vizcarra Ramirez dice:

    Sí exitoso, pero en la cultura Oriental se afirma que es propio del hombre tener la barba crecida y por ello la mantienen los árabes y los indios de la India. Y la raza nativa indoamericana no la necesita por no tener pilosidad facial.

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