La impactante historia del monje budista que se inmoló en 1963

Vietnam historia del monje budista¿Qué tan lejos puede llegar un ser humano para demostrar su indignación ante una situación injusta? A lo largo de la historia ha habido múltiples casos de seres humanos que, respaldados por una profunda preparación espiritual y convencidos de que la propia vida individual carece de relevancia frente a lo que consideran sus grandes objetivos, se han inmolado (término que significa “sacrificio”) para estremecer y remover los cimientos de una sociedad determinada, para hacerla pensar o recapacitar y, de esta manera, sus reclamos o plegarias sean realmente escuchadas. Sin embargo pocas historias son tan impactantes como la del monje budista Thich Quang Duc, que a los 70 años de edad decidió prenderse fuego a sí mismo, sentado en la posición de yoga conocida como “flor de loto”, en plena vía pública, frente a la embajada de Camboya en Saigón, capital de Vietnam del Sur. Esta autoinmolación, un hecho que dio la vuelta al mundo entero a través de una histórica foto tomada por el norteamericano Malcolm Browne, el 11 de junio de 1963, fue en protesta por las políticas represivas que el entonces presidente de Vietnam, Ngo Dinh Nhu, ejercía contra quienes practicaban el budismo, ya que él era católico. En esta época en que nada parece importarnos y que el más mínimo esfuerzo solidario parece imposible, historias como esta son más sorprendentes todavía. Este caso dio origen a la expresión “quemarse a lo bonzo” (“bonzo” es la castellanización de la palabra japonesa “bōzu” que significa “monje”). Veamos los detalles de este trascendental hecho de la historia reciente de la humanidad (texto resumido del blog Pinceladas de Historia).

A comienzos de los años sesenta, Vietnam era un país mayoritariamente budista, ya que aproximadamente tres de cada cuatro habitantes del país profesaban esa religión. Como contraposición a esta mayoría, el presidente Ngo Dinh Diem era miembro de una minoría católica, e implementó políticas bastante imparciales en el país.

Los católicos no realizaban el trabajo forzado al que sí estaban obligados el resto de los ciudadanos, además de recibir de manera desproporcionada la ayuda humanitaria proveniente de otros países. La Iglesia Católica poseía grandes extensiones de tierra dentro del país, gozando de ciertos beneficios, como facilidades en la adquisición de propiedades, además de que sus territorios no fueron incluidos dentro de la reforma agraria. La bandera del Vaticano era izada en los eventos públicos más importantes del país, y Diem entregó a su país a la Virgen María en 1959.

Todo este cúmulo de situaciones hizo que el descontento fuese progresivamente en aumento, por parte budista, hasta que este estalló a principios de mayo de 1963, con motivo de la prohibición de izar la bandera budista en el Vesak (día en que se celebra la existencia e iluminación de Buda Gautama). Días antes, a los católicos se les había permitido izar la bandera del Vaticano para celebrar el aniversario del arzobispo Ngo Dinh Thuc, hermano de Diem. Una gran cantidad de personas protestó contra la prohibición, izando banderas budistas en Vesak y realizando una marcha frente a la estación de radiodifusión del gobierno. El 8 de mayo de 1963, fuerzas del gobierno dispararon contra la gente, muriendo como consecuencia de esos disparos hasta nueve personas. Diem se negó a asumir la responsabilidad, y culpó al Vietcong de las muertes, lo que degeneró en un mayor número de protestas.

Dentro de ese contexto de protestas generales, el 10 de junio de 1963, se informó, por parte de un portavoz de los budistas, a los corresponsales estadounidenses que algo muy importante iba a tener lugar al día siguiente, frente a la embajada de Camboya en Saigón. Muchos periodistas ignoraron el aviso del portavoz, pero un pequeño número de ellos sí que acudió al lugar que les habían indicado al día siguiente.

En la mañana del 11 de junio de 1963, en el lugar indicado por el portavoz budista, en el cruce del Boulevard Pahn Dinh Phung y la calle Le Van Duyet, situado sobre el centro de la ciudad de Saigón (actualmente Ho Chi Minh) se encontraban algunos periodistas, incluido el fotógrafo Malcolm Browne, de 30 años, tratando de obtener la primicia sobre aquello tan importante que iba a suceder en aquel lugar.

Aquel día de junio, Thich Quang Duc, un monje de 70 años, llegó a una concurrida calle en automóvil, precedido por un séquito de más de 300 monjes, que portaban pancartas en inglés y en vietnamita, en las que reclamaban contra el gobierno de Diem y las políticas adoptadas contra los budistas, exigiendo que cumpliera con sus promesas sobre la igualdad religiosa. Duc se apeó del automóvil al tiempo que otro monje colocaba una almohada en el suelo. Se sentó sobre la almohada, en posición de loto, mientras otro monje rociaba con un bidón de gasolina al anciano. Tras pronunciar las palabras “Homenaje a Buda”, el anciano encendió una cerilla y se prendió fuego.

Los policías que se encontraban en las inmediaciones intentaron acercarse para apagar las llamas, pero la multitud no lo permitió. El silencio predominaba en la escena, y la mayor parte de la gente, al igual que hiciera el monje, durante aquellos minutos, no se movió. Finalmente, tras unos diez minutos, el cuerpo de Thich Quang Duc cayó y el fuego bajó su intensidad.

Las últimas palabras de Thich Quang Duc habían quedado guardadas en una carta que escribió antes de suicidarse: “Antes de cerrar los ojos y dirigirme hacia la figura de Buda, suplico respetuosamente al presidente Ngo Dinh Diem que tenga compasión de los habitantes de la nación y que desarrolle una igualdad religiosa que mantenga la fuerza de la patria para siempre. Llamo a los venerables, reverendos, miembros de la sangha y predicadores budistas para que se organicen y hagan sacrificios con el objetivo de proteger el budismo.”

El funeral de Duc se fijó para el 15 de junio. Cerca de cuatro mil personas se reunieron a las afueras de la pagoda de Xa Loi, pero la ceremonia tuvo que ser pospuesta. Finalmente el 19 de junio el cuerpo del monje sería trasladado a un cementerio que se encontraba ubicado a 16 kilómetros de la ciudad. Tras la firma del acuerdo, la policía y líderes budistas decidieron limitar el número de asistentes al funeral a sólo 400 monjes.

El cuerpo del monje fue cremado en el funeral, conforme al ritual budista, y en la cremación, supuestamente, su corazón se mantuvo intacto. Por ello el órgano fue considerado sagrado y se guardó en un cáliz de vidrio en la famosa pagoda de Xa Loi. Thich Quang Duc pasó a ser reverenciado por los budistas vietnamitas.

El presidente estadounidense John F. Kennedy, cuyo gobierno había apoyado al régimen de Diem, declaró ante los medios que “ninguna otra fotografía en la historia de la prensa ha generado tanta conmoción en el mundo como esta“. Aunque la idea de derrocar al presidente ya había sido tomada previamente, el suicidio de Thich Quang Duc fue el detonante. Las horas del gobierno de Diem estaban contadas, y era cuestión de tiempo que este cayese, una vez que Estados Unidos le había retirado, indirectamente, su apoyo.

Diem se dirigió el mismo día del suicidio al país, para expresar su preocupación por la naturaleza del evento. En dicho discurso apeló a la serenidad y patriotismo de los ciudadanos, anunciando que reabriría las negociaciones con los budistas. Explicó que las negociaciones estaban progresando de buena manera. También advirtió que los extremistas habían tergiversado los hechos y afirmó que los budistas podían confiar en la Constitución, es decir, en él. Las Fuerzas Armadas de la República de Vietnam respondieron al llamamiento apoyando a Diem, para mantener aislados a los oficiales disidentes. Sin embargo, la declaración sólo fue una manera de esconder los planes para derrocar al presidente.

 

Por su parte, la esposa de Ngo Dinh Nhu, que estaba considerada como la primera dama de la República de Vietnam en aquel momento, comentó que “aplaudiría si veía el espectáculo de otro monje a la barbacoa“. Este comentario no hizo sino aumentar el descontento de los budistas. A finales de junio, el gobierno sostuvo que Thich Quang Duc fue drogado antes de ser obligado a suicidarse. El régimen incluso acusó a Browne de haber sobornado al monje budista para que realizara dicho acto.

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