La llegada del Hombre a la Luna

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Un hecho trascendental, sucedido hace 45 años, ocupa un lugar protagónico en todos los medios de comunicación el día de hoy, la llegada del hombre a la luna, este momento tan importante que maravilló a la humanidad en una época en la que el mundo se hallaba dividido en dos bloques liderados por los países más poderosos de entonces. Que un ser humano llegara a la luna supuso la consecución de un sueño largamente abrazado por el hombre que ya había fantaseado con ello en novelas, historietas y películas.

Aquel 21 de julio la humanidad fue parte del sueño hecho realidad y al mismo tiempo surgieron numerosas teorías que aseguraban que todo había sido parte un montaje llevado a la televisión para el beneficio norteamericano. Como haya sido, se trató de una fecha inolvidable, cuya historia detallada es fascinante y en estas líneas resumimos sus momentos más emocionantes.

Han pasado 45 años desde que la misión espacial tripulada Apollo XI de Estados Unidos logró sus objetivos principales: que un ser humano caminara en la superficie de la Luna, recoger muestras de su superficie y dejar equipos experimentales que sirvieran para realizar posteriores investigaciones después de que los astronautas regresaran a la Tierra.

La misión partió al espacio el 16 de julio de 1969 y llegó a la superficie de la Luna el 20 de julio de ese mismo año. Al día siguiente dos astronautas, Neil A. Armstrong y Edwin E. Aldrin Jr., logran la hazaña de caminar sobre la superficie lunar. El comandante de la nave Neil Armstrong fue el primer ser humano que pisó la superficie de nuestro satélite el 21 de julio de 1969 a las 2:56 (hora internacional UTC). Michael Collins el piloto del módulo de mando denominado Columbia permaneció en él esperando la separación de la cápsula y apoyando las maniobras del módulo lunar al que el comandante había bautizado como Águila.

Mientras tanto, en tierra la base de la NASA en Houston monitoreaba milimétricamente los movimientos de la misión gracias a instrumentos computarizados muy sofisticados para la época. El módulo lunar Águila recorre el último metro en una suave caída gracias a la débil gravedad lunar. El terreno ha resistido bien el peso del aparato y todos los sistemas funcionan. Cuando en Houston son las 15:17 del 20 de julio de 1969 (las 20:17:39 h UTC5) reciben el más esperado mensaje desde el inicio la misión: “Houston…aquí base Tranquilidad, el Águila ha alunizado”.

Seis horas después cuando Armstrong descendió por una escalerilla enfundado en su traje espacial, en la zona a la que se denominó Mar de la Tranquilidad, y puso el pie izquierdo sobre la Luna pronunció la frase histórica: “Un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la Humanidad”, haciendo una acertada comparación entre la dimensión de un paso humano y la de un paso tecnológico tan grande como el que estaba dando la humanidad con este hecho.

Tras comprobar que no corrían ningún peligro Armstrong se deshace del cable que lo mantenía unido al módulo, toma fotografías del paisaje aledaño y más tarde recoge muestras del suelo lunar. Entretanto Aldrin se prepara para salir y tras hacerlo contempla a su alrededor y comenta con su comandante:

Aldrin: Hermoso… hermoso…

Armstrong: La vista de una magnífica desolación.

Aldrin: Magnífica definición.

Los astronautas experimentan la baja gravedad de la Luna y comienzan a realizar las tareas que les han encomendado, instalar los aparatos que han llevado e incluso descubrir una placa con una inscripción que conmemora la efeméride. Instalan también un detector de partículas nucleares emitidas por el Sol para poder analizarla en la Tierra al término de la misión. Más tarde ambos despliegan una bandera estadounidense, con cierta dificultad para clavarla en el suelo lunar y reciben una llamada telefónica de felicitación del presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon.

Este momento histórico pudo difundirse en todo el planeta gracias a que el comandante, después de descender por la escalerilla de 9 peldaños, tiró de un anillo que abrió una compuerta en la cual portaban una cámara de televisión que transmitió a la Tierra las primeras imágenes desde el satélite que fueron retransmitidas desde las instalaciones del Observatorio Parkes en Australia conectadas con otros puntos de señal como los ubicados en Estados Unidos y en España.

Como era de esperarse este hecho fue seguido con especial interés y emoción por los espectadores del mundo entero que se maravillaron al sentirse partícipes de un gran momento de la historia de la humanidad.

Finalmente, y después de haber llevado a cabo todas sus tareas en la luna, los tripulantes de la misión Apollo XI emprendieron el regreso a la tierra. Realizan un amerizaje al sudoeste de las islas Hawái, donde serán recogidos en el Océano Pacífico por el portaaviones Hornet, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, tras efectuar 30 órbitas a la Luna. Una vez en Tierra, los astronautas permanecieron unas semanas aislados a fin de verificar si portaban algún organismo lunar contaminante tras lo cual tuvieron un recibimiento triunfal y fueron aclamados como verdaderos héroes.

Todo esto tuvo lugar en épocas cuando en el mundo los países más poderosos, la Unión Soviética y los Estados Unidos de Norteamérica, se disputan la supremacía por alcanzar los últimos avances tecnológicos y el dominio mundial, los rusos habían logrado poner al primer hombre en órbita en 1961, pero un proyecto norteamericano logró alcanzar la tan ansiada superficie lunar dejando una huella indeleble en todo el colectivo internacional.

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