Reflexiones Magisteriales: De fanatismos y violencia

Reflexiones Magisteriales: De fanatismos y violenciaLos docentes no solo debemos saber de técnicas pedagógicas, inteligencias múltiples, currículos y leyes magisteriales. También debemos estar enterados de las noticias cotidianas pero no como simples consumidores de información, sino para extraer de los hechos noticiosos, que tienen impacto en la formación de corrientes de opinión, aquellos elementos que nos sirvan para orientar a nuestros estudiantes en su camino hacia la comprensión de todo lo que los rodea. En especial, aquellas noticias que nos den material para alertar a nuestros alumnos sobre los peligros sociales que llegan de la mano con actitudes desproporcionadas, irreflexivas o que son motivadas por intereses subalternos a la integridad que debe perseguir todo colectivo social que aspira a recuperar la democracia, los valores éticos y la posibilidad de vivir en armonía, con respeto y seguridad.

Hace unos días vimos, en los principales noticieros televisivos y medios de comunicación impresos y virtuales, videos y fotos de una impresionante batalla campal entre supuestos "feligreses" de una secta religiosa y "barristas" de un popular equipo de fútbol, enfrentándose violentamente por un terreno que fue invadido por los primeros, a medianoche, bajo el pretexto de recuperar ese espacio que consideran de su propiedad.

Los detalles de los hechos han sido ampliamente difundidos: se trata de una explanada que se usa, desde hace más de cuarenta años, como estacionamiento del conocido recinto deportivo Alejandro Villanueva, estadio ubicado en el corazón de La Victoria, uno de los distritos más antiguos y populares de Lima, y que es "casa" (así se denomina, en el fútbol, al estadio que pertenece a determinado equipo para jugar sus partidos de local) del club Alianza Lima, uno de los dos equipos con mayor cantidad de hinchas -el otro es Universitario de Deportes- del país entero. Los invasores pertenecen a una agrupación religiosa derivada del evangelismo, liderada por un "pastor" de apellido Santana, que habría avalado incluso actos vandálicos como borrado de los principales símbolos del equipo: su escudo y hasta una imagen del Señor de los Milagros; y organizado a este ejército que, a palos y patadas, se enfrentó a los indignados hinchas aliancistas. Toda una mezcla de conceptos -fanatismo religioso, fanatismo deportivo, invasión de propiedad privada, intereses económicos, irrespeto por credos y símbolos populares- que puede confundir a más de uno.

Si estamos en clase, tratando de inculcar valores como el respeto al prójimo, la convivencia armónica, el respeto a las leyes y los derechos básicos, como el de la propiedad, la seguridad ciudadana y el libre tránsito, imágenes impactantes como las de dos bandos lanzándose palazos y patadas a plena luz del día, conspiran de manera peligrosa y se traen abajo todos nuestros esfuerzos. Más aun si estas escenas llegan asociadas a dos temas como el fútbol y la religión institucionalizada. ¿Qué hacer? ¿Dejamos que nuestros estudiantes formen su opinión solo tomando lo que dicen los medios o tomamos al toro por las astas y hacemos de esta vergonzosa noticia una clase maestra sobre los efectos negativos de esa combinación perversa entre fanatismo religioso, corrupción, intereses económicos y fanatismo deportivo?

Es más, se supo, por las informaciones que circularon la mañana en que se produjeron estos lamentables hechos, que varios colegios de la zona cercana al estadio Alejandro Villanueva de Alianza Lima, el lugar en disputa, tuvieron que tomar medidas de seguridad de emergencia para evitar que estas peleas callejeras afecten a los alumnos, que estaban saliendo de clase. Profesores, auxiliares y directores tuvieron que cerrar las puertas de las instituciones educativas para proteger a los jóvenes. El caos provocado por estas irreflexivas facciones puso en peligro de manera directa a la comunidad escolar del área, por lo que se hace indispensable nuestra reflexión sobre el tema, y sacar alguna lección del mismo.

Uno de los aspectos más sorprendentes de este tema, que ha permitido colocar reflectores sobre esta iglesia-negocio, una modalidad de estafa masiva que afecta a miles de personas, es que todavía haya grandes cantidad de hombres y mujeres, adultos con sus cualidades mentales aparentemente sanas, que caigan en los embustes de oscuros personajes como el tal Santana, hasta el punto de entregarle sus dineros y escuchar atentamente sus insólitos sermones, mezcla de religión fanática con comedia del mal gusto. Algo muy grave ocurre en nuestra educación que hace salir de los colegios a personas sin la personalidad debidamente formada, con elementos de juicio suficientes para saber distinguir con claridad a un farsante apenas lo ven y escuchan.

No es recomendable, para nuestro desarrollo integral como personas, entregarnos a ninguna clase de fanatismo, menos si es religioso, venga de donde venga. La religión debe conectarnos con nuestro ser espiritual y convertirse en fuente de inspiración, tranquilidad y sabiduría emocional. Jamás debemos relacionar a la religión con disputas legales, económicas, territoriales. "Dios puede hablar contigo", dijo un pastor entrevistado por el periodista Beto Ortiz, a lo que el periodista contestó: "Muy bien, pero no de plata no???", planteando con ironía una realidad que debemos tomar siempre en cuenta: interponer a Dios, seamos creyentes o no, en temas relacionados al dinero, distorsiona el concepto y no contribuye a entender plenamente la dimensión espiritual asociada al tema de la religión. Por otra parte, el acto vandálico contra la imagen del Señor de los Milagros, de gran veneración en el Perú, más parece un ataque de intolerancia hacia la creencia ajena que un acto de "limpieza" como manifestó el estrambótico líder de la secta que protagonizó este enfrentamiento y que hoy enfrenta serias acusaciones de abuso a menores y corrupción.

Todos los credos religiosos merecen respeto y no deben ser impuestos bajo ninguna circunstancia. Y con relación a los diferendos sobre quién es propietario del espacio en litigio -si el club deportivo Alianza Lima o la iglesia del Aposento Alto, es un tema que debe esclarecer la autoridad, no un ejército de feligreses, a golpes. Como docentes, prestemos atención a los detalles y recuperemos los conceptos básicos que esta situación puso sobre la mesa de manera tan abrupta, para evitar que nuestros alumnos terminen más confundidos de lo que comenzaron al ver las imágenes, cargadas de impactante agresividad e inaceptable violencia pública.

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2 Responses to Reflexiones Magisteriales: De fanatismos y violencia

  1. Emilio Acuña Raza dice:

    Me parece un buen artículo, y concuerdo con casi su totalidad, solo precisar que hay que en el artículo se dice "Los invasores pertenecen a una agrupación religiosa derivada del catolicismo, liderada por un "pastor" de apellido Santana, que habría avalado incluso actos vandálicos como borrado de los principales símbolos del equipo: su escudo y hasta una imagen del Señor de los Milagros…".  El "pastor" Santana y la iglesia del Aposento Alto son evangélicos.

    Puede verse más precisiones en el artículo de El Comercio cuya dirección copio: https://elcomercio.pe/lima/sucesos/alberto-santana-pastor-evangelico-quiere-comprar-estadio-alianza-lima-noticia-556100

      

  2. RAMIRO dice:

    ……y digo, en mi Libro por publicar (pág.24) sobre "CONCIENCIA, PAZ Y GUERRA" …. señalando solamente uno de esos comportamientos, reconocemos que "no es tan fácil sino difícil convivir cerca de personas con escaso nivel moral y cultural, de lo cual quizá ellas no sean totalmente culpables sino también el medio ambiente donde crecieron y se desarrollaron, pero su forma de ser incomoda y maltrata nuestra tranquilidad y estabilidad emocional, por lo que es necesario ignorarlas". Es decir nos vemos obligados a actuar con sentido discrecional y piadoso.

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