Reflexiones Magisteriales: La educación moderna debe basarse en el juego y la libertad

juego y la libertadEn esta interesante nota que hemos extraído del portal Huffington Post, Guillermo Orts-Gil hace un análisis de cómo el juego y la libertad aplicadas a la currícula puede ayudarnos a formar niños «más creativos, menos aburridos y estresados» sobre la base del cuestionamiento al sistema tradicional de estudio orientado a estimular la capacidad productiva de los alumnos, la medición de resultados y su comparación homogénea, sin entrar a los matices que los distintos niveles de inteligencia, creatividad, predisposiciones naturales y demás variables, presentes también en el desarrollo del niño o adolescente, producen en cada individuo. En los últimos tiempos el sistema educativo nacional le ha dado la espalda a estas tendencias modernas y, en contraste, ha aumentado la carga de conocimientos y contenidos que los alumnos y alumnas deben memorizar en cortos espacios de tiempo, lo cual queda en evidencia cuando uno revisa, por ejemplo, el cuaderno de un estudiante de 2do. o 3ero. de Primaria. Actualmente un niño de 8 años llega a casa con problemas de Matemáticas que antes recién comenzaban a verse en 1ero. de Secundaria. Esta visión, que se ampara en la sobrecarga informativa que hay ahora (redes sociales, internet, etc.) llena a los jóvenes de tareas, y su presentación define sus calificaciones, ya que esta medición es la que también necesitarán para insertarse en el mercado laboral futuro, de perspectivas cada vez más complejas y limitadas. Mientras tanto, no estimulan las capacidades que, a la larga, incidirán en su vida futura como creatividad, motricidad, emoción, apreciación artística, etc. Veamos la nota completa:

El futuro educativo: Niños más creativos, menos aburridos y estresados

por Guillermo Orts-Gil

Muchas de las cosas que nos contaron nuestros padres ya no sirven. El modelo «estudia, consigue un trabajo y asciende dentro de la empresa», ha quedado obsoleto. Además, en este modelo la felicidad de los individuos no importa para nada. Por eso, mi mensaje de hoy es el siguiente: dejemos a los niños jugar.

Nuestra sociedad ha cambiado enormemente en los últimos cincuenta años. El modelo económico se está transformando desde un paradigma productivo-industrial hacia un modelo de negocios basados en los servicios, la información y el conocimiento. Por lo tanto, es lógico pensar que las cualidades requeridas a los individuos en el futuro también cambien. Esto es, como mínimo, lo que dicen personas como Ken Robinson, experto en creatividad: en el futuro se necesitarán personas más creativas y empáticas. Todo esto puede que asuste mucho ya que ahora, aparte de formarnos, tendremos que ser buenos en otras cosas. Pero en realidad, ésta puede ser una buena noticia para los individuos: todos hemos nacido con una buena dosis de las cualidades que comenta Robinson.

Los sistemas educativos originados en la revolución industrial han capitalizado la enseñanza hasta nuestros días. Su finalidad principal: preparar a las personas para incorporarse al sector productivo. Se caracterizan, por tanto, por varias cosas que, aunque nos parezcan obvias, puede que no lo sean tanto: separar a los niños por edades, según su facilidad para las matemáticas y la lengua, distinguir estrictamente entre «ciencias» y «letras» (dando mayor valor a las primeras) y muy importante: presionar a los jóvenes para que decidan, tan pronto como sea posible, hacia donde quieren encaminar su futuro profesional. Y es que el sistema educativo-industrial nació de la necesidad de preparar a trabajadores cualificados para que pudieran trabajar en las fábricas y realizaran trabajos mecánicos. El sistema también asumía, por tanto, la necesidad de una gran estandarización y daba gran valor a la repetición y memorización de datos.

En otras palabras, lo que importaba (y aún importa) son los resultados, el potencial productivo del individuo. Las necesidades o potenciales «ocultos» de los estudiantes pasan en el sistema educativo-productivo a un segundo plano. Consecuencia: muchos niños se aburren en clase, se frustran, se sienten excluidos. Sin embargo, según algunos estudios, los talentos no curriculares (creatividad, intuición, flexibilidad, espontaneidad, empatía, competencias interculturales o capacidad organizativa) van a ser mucho más importantes en el futuro. Las razones: el mencionado cambio de modelo de negocios pero también de los modelos de carrera profesional (antes lineal y de larga duración – hoy cambiante y multitarea).

Edward O. Wilson, catedrático de la Universidad de Harvard, profesor de Biología y ganador de dos premios Pulitzer, cuenta lo siguiente: «He conocido a un montón de estudiantes brillantes que no se atrevieron a adentrarse en la carrera científica por miedo a las matemáticas.

Pero, al fin y al cabo, en la gran mayoría de disciplinas científicas, la pasión y la intuición son mucho más importantes que las matemáticas«. En su libro Cartas a un joven científico, Wilson es aún más explícito: «Muchos de los científicos de éxito a nivel mundial son, desde el punto de vista matemático, poco más que semianalfabetos». Y da tal vez con la clave: primero, pasión, después, preparación. Y en algunos casos, según Wilson y coincidiendo con Robinson, la preparación se da de manera equivocada.

El modelo productivo-industrial planteaba esto como respuesta a otra pregunta: ¿qué quieres ser de mayor (médico, mecánico, fontanero)? Por lo tanto, proponía el modelo «estudiar, trabajar, producir».

Es posible que el modelo educativo del futuro, dado que los modelos de carrera van a ser muy diferentes (no lineales, varios trabajos, multitareas), así como también las habilidades necesarias (creatividad, empatía, comunicación), trate de responder a otras preguntas: ¿qué cosas te gusta hacer, te hacen sentir bien (escribir, viajar, componer, analizar, ordenar)?

Todo esto puede sonar muy abstracto a la hora de pensar en un modelo educativo, así que permítanme poner un ejemplo de lo que trato de explicar: el otro día hablaba con el director de un museo científico. Su mayor preocupación era poder conseguir que el museo pudiera atraer, no solo a los adultos, sino también a los más pequeños. Al final llegó a la conclusión de que el mejor museo sería aquel que permitiera a los niños tocar y correr libremente, en definitiva, jugar.

Es posible que esto se consiga, como sostienen algunos, apostando por el e-learning o por clases asistenciales más prácticas y menos teóricas. Todo suena muy futurista pero los finlandeses (considerados modelo educativo de referencia con solo un 1% de abandono escolar) llevan desde los años setenta del siglo XX aplicando con éxito cosas como escolarización obligatoria a los 7 años (antes no se les exige leer ni escribir) y pausas después de cada clase (descansos para jugar).

(Visited 253 times, 1 visits today)

2 Responses to Reflexiones Magisteriales: La educación moderna debe basarse en el juego y la libertad

  1. Vidal Ramos Malca dice:

    Me parece interesante el artículo, estoy de acuerdo que el aprendizaje se logra promoviendo el juego, la inventiva y la creatividad, para lograr este propósito se necesita tener ambientes implementados con materiales educativos actualizados, que en muchos lugares de nuestro país no es posible por la pobreza extrema que nos agobia. En cuanto a la educación Finés y comparándolo con nuestra realidad educativa, estamos muy lejos de imitar este modelo, se tendrá que invertir a largo plazo, capacitar a los docentes y motivarlos aumentando sus remuneraciones.

  2. carlos guffanti medina dice:

    Resulta positivo la educación moderna basada en el juego y la libertad, pero opino que debe aplicarse exclusivamente para los niños y niñas,mas no para los adolescentes, que están en pleno desarrollo de su formación intelectual y capacitación, para enfrentarse al mundo exterior con seriedad y responsabilidad, lo cual no significa que no tengan relajo recreativo necesario para su autoestima y equilibrio emocional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *