Reflexiones Magisteriales: Semana Santa y el curso de Religión

Semana Santa y el curso de ReligiónEl debate acerca de si debe enseñarse o no religión en los colegios peruanos es de larga data, con la más reciente actualización ocurrida en noviembre del año 2014, cuando la Conferencia Episcopal Peruana presentó al Ministerio de Educación un documento con más de 130 mil firmas de padres de familia y educadores solicitando que dicho curso no sea retirado de la currícula escolar, luego de que circularan rumores de una propuesta en la que se desestimaba seguir impartiendo clases de religión en los colegios públicos. En aquella ocasión el ministro Jaime Saavedra ratificó la enseñanza del curso de religión como “algo que no se iba a tocar”. Sin embargo siempre es valioso revisar el tema y no para promover su retiro como curso sino, como consideran diversos especialistas, adaptarlo y replantear sus términos habida cuenta de la existencia, cada vez más creciente, de diversas variantes de religiones y sectas (credos surgidos a partir de una religión grande, que aun no tiene la cantidad suficiente de adeptos como para ser considerada como religión) y de la enorme cantidad de información que está hoy disponible en internet respecto de las religiones del mundo -desde las más antiguas como el Islamismo o el Budismo hasta las más modernas como el Rastafarianismo o las diversas corrientes evangélicas- muchas de las cuales tienen gran aceptación entre poblaciones de diversos sectores socioeconómicos. En estos días de Semana Santa compartimos con ustedes, colegas, algunas reflexiones y consideraciones respecto de este tema recogidas de diversas fuentes:

Nos acercamos a una nueva Semana Santa y en los reportajes de la televisión local del próximo lunes se repetirán, casi con seguridad, las mismas imágenes de siempre: multitudes de jóvenes que toman este feriado largo de origen religioso como si fuera uno cualquiera, y que termina con crímenes, peleas callejeras, choques y atropellos ocasionados por la excesiva celebración en discotecas de todo tipo y clase socioeconómica.

Ante esta situación cabe preguntarse cómo se está desarrollando la enseñanza del curso de Religión en estos tiempos modernos y si su planteamiento debería ser modificado. Sabemos que la calidad educativa, en general, está en problemas y que la televisión de señal abierta, con su permanente y exagerado culto al éxito y el consumo material, la apariencia física, la fama y el estrellato mediático de naturaleza superficial y efímera, no suma esfuerzos para superar esos problemas.

Pero ¿cuánta mayor importancia cobra este tema cuando enfocamos nuestra atención en un curso orientado a dar información sobre lo inmaterial, lo espiritual, aquellas cosas que trascienden más allá de lo físico? Y más aun, en esta era de información globalizada a través de la internet ¿qué importancia tiene la educación religiosa y su enfoque hacia un solo tipo de credo? Analizar y reflexionar sobre este tema es deber de todos los profesionales de la educación en estos días de reflexión y recogimiento espiritual.

Como todos sabemos, la civilización inca que habitaba el Perú fue conquistada en el año 1532, siglo 16 de la Era Cristiana, por el Imperio Español, colonización que llegó hasta 1821 en que se produjo la independencia del Perú. En esos casi 300 años de dominio español, la religión católica -profesada en casi todo el continente europeo- se convirtió en la religión oficial del Perú, lo cual trajo consigo la adopción de todas las prácticas, dogmas, credos, símbolos y festividades que la conforman.

En ese sentido, y entendiendo la importancia que tuvo en los aspectos políticos, económicos e incluso sociales el clero, como institución que ejercía poder como gobernante, administrador de justicia y orientador espiritual de las familias tanto españolas como criollas y mestizas en tiempos de la Colonia; es evidente que siempre hubo una relación estrecha entre el sistema educativo y la enseñanza religiosa, entendida como adoctrinamiento riguroso en normas religiosas, éticas y morales.

La influencia de la iglesia católica en la vida civil ha cambiado muchísimo a través de los años, y esto es a nivel mundial. La aparición de sistemas políticos y el establecimiento de estados laicos y del papel únicamente espiritual que tenía que cumplir la iglesia hizo que esta relación se hiciera menos sólida, y el estudio de la religión -católica- en profundidad, quedó solo para los seminaristas mientras que en los colegios republicanos, después de la independencia, se enseñaban los preceptos a nivel, por decirlo de alguna forma, de usuario. Y siempre circunscrito a la enseñanza de preceptos de la religión oficial. Es decir, la católica.

“Religión” es, como define el Diccionario de la Real Academia Española, “un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto”. En ese sentido, y en la medida que ahora vivimos en la era de los llamados “estados laicos” -esto es, que no reciben influencia de la religión a nivel político y defiende la libertad de culto, o sea la posibilidad de profesar otras religiones dentro del territorio nacional- el término debería extenderse a todo el espectro de religiones que existen, y no solo a la oficial.

Siempre existieron otras religiones aparte de la católica: el judaísmo, el hinduísmo, el islamismo, el budismo, el zoroastrismo, entre otras; basadas en civilizaciones tan o más antiguas que las que originaron el catolicismo. Pero hoy, por la globalización y las tecnologías de la información -la era virtual, el tiempo real, la red de redes- han hecho que conozcamos muchas de ellas de manera más cercana. Por otro lado, el desgaste de la religión católica ha hecho que, a partir de sus leyes y tradiciones, surjan versiones diferentes, unas más sólidas que otras, que ingresan al mercado de creyentes tratando de convencerlos de que su opción es la mejor de todas.

Si a eso le sumamos la profunda indiferencia que actualmente muestra el ser humano promedio frente a todo aquello que suene a trascendental, espiritual, no-material; y a raíz de ello, la entrega y adoración absoluta que las nuevas generaciones tienen de dioses modernos como el dinero, la diversión sin pausa, los gadgets, la fama y la ambición permanente de quien puede comprarlo todo, cabe preguntarse ¿cómo se está enseñando el curso de Religión en nuestros colegios?

Y la respuesta es: como hace 100 años. En los colegios religiosos se concentra la enseñanza de la religión católica a través de especialistas en el tema, mientras que en los laicos, se aborda el tema de forma superficial, lanzando datos extraídos de la Biblia o de la historia universal, sin adentrarse en el verdadero sentido que debería tener este curso: el conocimiento del mundo espiritual que cada uno de nosotros tenemos y las diversas nociones que existen acerca de cómo vivir la religión, sin importar cuál sea la que su familia profese. Una de las prácticas comunes en nuestra educación tiene que ver con permitir que, aquellos niños que no profesan la religión católica, estén exonerados del curso de religión. ¿No sería mejor que el curso de Religión se adapte a la situación y necesidades actuales de nuestros alumnos y que, sobre la base de esto, extienda sus posibilidades para convertirse en una prolongación de la cultura general?

Quizás sería más interesante tener profesores de Religión que ofrezcan un panorama general de todas las religiones que existen en América, Europa, Asia y África, sin dejar de dar el espacio correspondiente a la religión oficial del Perú, que es la católica. Incentivar la reflexión sobre las nociones de alma, espíritu y vida interior como un antídoto a todo el materialismo exacerbado que hoy domina las pantallas de la televisión, la política y las escalas de ascenso económico.

Ustedes ¿qué opinan?

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One Response to Reflexiones Magisteriales: Semana Santa y el curso de Religión

  1. Jose Alfredo Miranda Cordova dice:

    Es necesario la vigencia del curso de Religion, con un enfoque general de todos las religiones existentes que promueva la reflexion y superacion de la mentalidad materialista que esta muy asentuada y dejando muy poco espacio para nuestro mundo inmaterial.

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