¿Y quién fue Antonio Raimondi?

Un día comraimondio hoy, hace 192 años, nació en Milán (Italia), el sabio e investigador Antonio Raimondi. Sus trabajos como naturalistas se centraron, durante gran parte de su vida, en el Perú, donde desarrolló múltiples investigaciones, descubrimientos y publicaciones hasta el final de sus días, en 1890. Aun cuando sus aportes al estudio de nuestra diversidad en flora y fauna son enormes, su recuerdo ha llegado hasta nuestros días a través de un error de la historiografía oficial: en algún momento se le atribuyó la frase “el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro”, que hoy es repetida hasta la saciedad por periodistas, políticos y profesionales de todo tipo de disciplinas. La frase, que alude a las incalculables riquezas naturales que tiene el país y a su desaprovechamiento permanente por parte del peruano (en general) -la imagen de “estar sentado” se asocia tanto a la pereza como a la inacción, a la falta de visión-, proviene de la sabiduría popular de la época, y el mismo Raimondi la habría repetido en más de una ocasión, aunque nunca la consignó en sus escritos. En su honor se han abierto escuelas, calles y museos con su nombre, lo mismo que dos de sus descubrimientos: un monolito Chavín y una puya gigante, que crece en las alturas peruanas y bolivianas. Aprendamos en esta nota más acerca de Antonio Raimondi en esta nota de la Universidad Católica Sede Sapientiae:

Antes del aporte científico de Antonio Raimondi había escasas, cuando no inexistentes, investigaciones sobre todas las riquezas originarias del país. Por esta razón, y para efectuar estudios naturalistas, Antonio Raimondi decidió venir al Perú en 1850. Era 28 de julio cuando, a los 25 años, el joven italiano llegó al Callao.

Nacido en Milán (Italia), el 19 de septiembre de 1824, ya desde pequeño demostró un interés particular hacia la naturaleza y una inclinación por los viajes. De hecho, en su juventud se deleitaba leyendo acerca de las grandes exploraciones de James Cook, Cristóbal Colón, Alexander von Humboldt y desarrolló particular interés hacia América del Sur.

“Su proverbial riqueza, la variedad de su territorio, que parece reunir en sí misma, en las dunas de la costa los áridos desiertos del África, en las amplias punas las monótonas estepas de Asia, en las altas cumbres de la cordillera las gélidas regiones polares y en las densas selvas de la montaña la ferviente y exuberante vegetación tropical, me persuadieron a preferir el Perú como campo de exploración y de estudio”, dijo el mismo Raimondi en una entrevista.

Raimondi vivió en Perú cuarenta años, la mitad de los cuales dedicó a viajar por todas sus regiones y la otra mitad en organizar y publicar todas sus investigaciones y hallazgos. Recién llegado a Perú se le ofreció la oportunidad de sistematizar la colección de botánica, biología y minería de la Escuela de Medicina del Colegio Independencia donde, años después, impartió clases de Historia Natural Médica y de Química Analítica, hasta que, en 1866, fuera proclamado decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la que había obtenido el título de Doctor en Ciencias Naturales, en 1862.

Durante sus viajes hizo muchos descubrimientos, especialmente en el departamento de Áncash. Allí halló la famosa estela que hoy lleva su nombre, un monolito de granito de casi dos metros y decorado con dibujos típicos de la cultura Chavín. A casi 4 mil metros de altura, descubrió también una especie andina de plantas: la porretia gigantea, denominada sucesivamente Puya de Raimondi, también en su honor, una planta que llega a los diez metros de altura y resalta por su verde en medio de un entorno árido y seco. En 1873 publicó el libro El departamento de Áncash y sus riquezas naturales. Lleva su nombre también un ave: el cortarrama peruano, es decir la Phytotoma Raimondi.

Raimondi fue un coleccionista sin igual, consta que recolectó 20 mil plantas, 11 mil animales, 3 mil ejemplares de rocas y minerales y 2 mil fósiles. Se cuenta que, durante la Guerra del Pacífico, en vista de la ocupación de Lima por las fuerzas armadas chilenas, fue a la San Marcos y cogió los minerales y los ejemplares botánicos, que había vendido a la Universidad, y los llevó a su casa para defenderlos, rechazando así las propuestas de llevarlos fuera del país para resguardarlos, ya que –según decía- estos pertenecían al Perú y aquí debían quedarse. El mismo acto de quedarse durante la guerra habla del cariño que ganó de los limeños. Además, en una época en que los confines con los países limítrofes no eran claros, su actividad de geógrafo y cartógrafo era muy requerida. De hecho sus mapas fueron utilizados por Mariano Felipe Paz Soldán en su Atlas Geográfico del Perú, publicado en París, en 1865.

La obra más conocida de Raimondi es El Perú, un proyecto enciclopédico en veinte volúmenes que iba a coleccionar todos los hallazgos en botánica, mineralogía, geología, etnografía, geografía y zoología hechos en sus viajes. Hasta su muerte se publicaron solo tres volúmenes. Los primeros dos entre los años 1874 y 1876 y el tercero en 1880. La dedicatoria del primero es A la juventud peruana, de hecho Raimondi quería que todos los peruanos conocieran su patrimonio natural y pudiesen disfrutar.

Raimondi desarrolló su interés hacia la naturaleza con método científico y dio a los peruanos lo que les faltaba: el conocimiento de sus recursos naturales y, sobre todo, una catalogación. Su trabajo fue de investigación, recolección y recopilación de ensayos para que sus hallazgos estuvieran al alcance de todos. No fue un intelectual cerrado en su mundo, sino que fue de los más importantes intelectuales que dieron a conocer el Perú. La prueba de esto son sus cartas a personalidades internacionales y su participación a la Exposición de Francia con una selección de minerales que descubrió en Perú y que le hicieron ganar la medalla de oro.

Antonio Raimondi fue viajero, científico, historiador, arqueólogo, botánico, etnógrafo, geógrafo, cartógrafo, geólogo, mineralogista, paleontólogo, químico y zoólogo, llegó al Perú y se quedó hasta sus últimos días.

Fuente: Teresa Rubino, Universidad de Bari – Prensa UCSS

Vea aquí: Raimondi para escolares

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2 Responses to ¿Y quién fue Antonio Raimondi?

  1. José dice:

    La frase “El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro” pertenece al científico alemán Alexander von Humboldt, quien en su recorrido por América la solía repetir en todos los países que visitaba, cambiando solo del nombre del país. En México se recuerda la frase como “México es un mendigo sentado sobre una montaña de oro”. Así lo recuerda Carlos Fuentes en el párrafo final de este artículo http://www1.rionegro.com.ar/arch200302/c23s20.html

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