¿Y quién fue Carlos Araníbar Zerpa?

Carlos Araníbar ZerpaHace apenas unos días el círculo académico peruano volvió a estremecerse con la noticia del fallecimiento, a los 87 años de edad, del historiador y profesor universitario Carlos Araníbar Zerpa. Respetado por sus investigaciones acerca de nuestra época colonial, se especializó en estudiar las crónicas de Felipe Guamán Poma de Ayala y del Inca Garcilaso de la Vega, convirtiéndose en referente de excepción cuando se trataba de analizar, redescubrir y entender los contenidos de estos escritos que hasta ahora fascinan a los estudiosos de este período como fuente inagotable de información respecto de cómo funcionaba la sociedad en tiempos virreinales. Luego de la sonada muerte de doña María Rostworowsky, la de Araníbar tiene menor impacto mediático -era menos conocido en los medios convencionales- pero la misma importancia en los pasillos de universidades, escuelas de humanidades y de historia, pues perteneció a esa generación de intelectuales formados en las aulas de San Marcos, allá por los años cuarenta y cincuenta. Discípulo de Raúl Porras Barrenechea, don Carlos se ganó el respeto de estudiantes y colegas quienes despidieron a este amauta moderno en la iglesia Las Carmelitas del distrito limeño de Miraflores. En esta época en que los medios no dan importancia a esta clase de noticias, cabe destacar la labor informativa que cumplió La República, que le dedicó gran espacio en la edición correspondiente a su partida, ocurrida el pasado 21 de marzo. Aquí reproducimos la nota biográfica y el homenaje titulado Carlos Araníbar, el visitador de cronistas publicado en La República el miércoles 23 de marzo:

Carlos Araníbar, el visitador de cronistas

Diario La República, 23-3-2016

Discretamente como le gustaba vivir se ha ido don Carlos. Nos ha dejado un día y hora (21,03; 4 pm.) que habíamos pactado entrevistarlo con el poeta y periodista Pedro Escribano, del diario La República. Son esas ironías de la historia que a veces nos toca afrontar dramáticamente.
Conocí al maestro Carlos Araníbar en la Universidad de San Marcos en 1963 cuando escuché la primera clase universitaria dada por él sobre el mundo de las crónicas y los cronistas, que tomó como tarea para continuar este tema que apasionaba al historiador Raúl Porras Barrenechea. Recuerdo con mucha claridad aquella lección llena de citas, anécdotas y recomendaciones que dio al auditorio. Entre otras cosas dijo que: “El buen estudiante sanmarquino debía dejar de lado y disentir de la famosa frase El magister dixit (El maestro lo dijo)”; de tal suerte que el alumno debe dudar de las afirmaciones o propuestas del maestro, debe consultar la bibliografía mencionada y avanzar con lo suyo.
Su recomendación fue tan eficaz y diría “imantada”, que yo asumí esa forma de ser estudiante y frecuenté religiosamente la Biblioteca Nacional de 3 a 9 de la noche por un lapso de por lo menos de 12 a 15 años consecutivos. Soy pues, de alguna manera, hechura de historiador a partir de esa sentencia tan feraz y creativa.
Posteriormente, ya estando en el quinto año del doctorado de Historia fui su alumno en un curso de Incas. Pude establecer una comunicación más directa, personalizada que terminó en una amistad y apoyo académico a la elaboración de mi tesis doctoral: Movimientos campesinos en Cerro de Pasco: 1880-1963.
El maestro nunca dejó de trabajar. Años después publicó la edición crítica a de Los Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega, publicada por el Fondo de Cultura Económica, en donde, además del rigor académico, presentaba el vocabulario de las categorías quechuas del mundo andino. Gracias a ese trabajo Los comentarios… puede leerse como si fuera una verdadera novela histórica.
Recientemente, al agradecer a los comentaristas de su inmenso trabajo sobre la Nueva Corónica y Buen Gobierno de don Felipe Huaman Poma de Ayala, Araníbar señaló que en realidad todos los historiadores somos un poco novelistas frustrados y los literatos historiadores, igualmente frustrados. Precisamente, los últimos 15 o 20 años de su existencia entregó todo su trabajo y su inteligencia a realizar una relectura paleográfica de la inmensa Carta dirigida al Rey por el cronista indio, luego, poner en un lenguaje actualizado toda la obra y con anotaciones y 1800 citas aclaratorias en un texto que pasa las 800 páginas.
Trabajó las iconografías del cronista, las toponimias y los onomásticos de toda la obra. Hay que agradecer a Ramón Mujica, director de la Biblioteca Nacional del Perú, al haber editado ese inmenso legado del maestro que todo peruano debe leer para lograr nuestra identidad nacional.
En la citada edición paleográfica, Carlos Araníbar puntualiza algunos aspectos, tanto de forma como de contenido. Por ejemplo dice que “Huaman” debe de escribirse de esta forma y sin tilde. Asimismo, interpreta pasajes y sucesos que tiene la crónica indígena, todo debidamente documentado.
Quizá la afirmación más reiterada y enfática es que la obra la Nueva Corónica… de Huaman Poma de Ayala, es, según Carlos Araníbar, el libro más importante escrito en la historia del Perú y según los comentaristas en la presentación de la obra, como Aníbal Quijano, es “un libro revolucionario que ha trastocado la episteme de las ciencias sociales en el mundo de la colonialidad”, y según Raquel Chang es una obra capital para el Perú donde don Felipe Huaman Poma se convierte en nuestro lazarillo o guía que nos conduce por el mundo inca y colonial.
A decir de Cerrón Palomino es una “obra que recupera los horizontes oscuros de nuestra historia colonial”. Es también el depositario de todas las expresiones lingüísticas y literarias recogidas del quechua, del castellano, del aimara y de otros dialectos. Finalmente, nuestro querido maestro, dice que: No es un eufemismo afirmar que la obra de Huaman en su época no pudo ser publicada porque tenía que pasar por el filtro de la Santa Inquisición y los representantes del Rey y gobernante de turno. Todas las crónicas que se editaron han sido tamizadas o domesticadas de acuerdo al criterio y voluntad de los gobernantes de turno y los conservadores del sistema de dominación.
Esperemos que las generaciones del presente y las futuras asuman el paradigma del trabajo profesional, lleno de erudición, sabiduría y entrega a la causa nacional de nuestro añorado maestro que ahora se nos adelanta dejándonos la inmensa tarea de seguir abrevando en sus clásicas obras de edición y de crítica a los Comentarios del Inca y Las Corónicas… del indio más auténtico y original que haya existido en nuestro país. Los nombres del Inca Garcilaso de la Vega, de Felipe Huaman Poma de Ayala y de Carlos Araníbar Zerpa deben constituir nuestra sagrada trinidad.
DATOS BIOGRÁFICOS

Araníbar, nacido en Lima el 18 de julio de 1928, es recordado por su aporte en la investigación de la época colonial y de su crítica a las crónicas coloniales. Él se graduó como Doctor en la Universidad Mayor de San Marcos y luego se dedicó a la docencia ahí, labor que desempeñaba también en otras casas de estudio. Además, también fue bibliotecario en el Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, entre 1948 a 1953; director del Museo Nacional de Historia, en 1973; y vicepresidente del Consejo Superior de Educación en el mismo año. Su primera publicación fue Notas heurísticas sobre las crónicas en 1963. También escribió El principio de la dominación (como parte de la Nueva historia general del Perú y en coautoría). Araníbar también publicó La crónica de Huamán Poma de Ayala en cuatro tomos. Recientemente él había sido condecorado por el jefe del Gabinete, Pedro Cateriano, con la Medalla al Mérito Ciudadano en reconocimiento a sus destacadas labores y trayectorias en favor de los altos intereses de la Nación.Hasta el momento se desconoce mayor información sobre los motivos de su deceso.

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