¿Y quién fue el Presbítero Matías Maestro?

Presbítero Matías MaestroA menudo escuchamos que se habla del Cementerio “Presbítero Maestro” y al tratarse de dos vocablos de significado independiente (“presbítero” y “maestro”), ni siquiera nos percatamos de que, antes de ser la denominación oficial de un conocido camposanto que es, a la vez -y desde 1999-, un museo, fue el nombre de una persona. Los más atentos e informados sabrán que el presbítero se llamaba Matías Maestro, aun cuando no tengan muy claro quién fue, a qué se dedicó o qué hizo en vida para que, tras su fallecimiento, su nombre sirviera para identificar a uno de los espacios públicos más visitados y conocidos de la Lima antigua. Sin embargo, para la mayoría de personas aun queda una pregunta previa antes de pasar al siguiente plano de esta sencilla pero poco común investigación biográfica: ¿Qué significa la palabra “Presbítero”? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, un “presbítero” es un “eclesiástico al que se le ha conferido la orden sagrada cuyo ministerio principal es celebrar la misa”. En sencillo, Matías Maestro era un sacerdote. El presbiterio es una de las áreas del altar mayor de una iglesia, ubicada después del último escalón de las gradas por las que se llega a la parte superior, que regularmente tiene una reja o baranda que lo cerca. Aunque el término “Presbítero” ya no es de uso común como sinónimo de “sacerdote” o “cura”, sí era usual su empleo durante los siglos 18 y 19, tiempo en que Matías José Maestro Alegría vivió. ¿Quieres saber más acerca de este personaje que hoy da nombre al cementerio de mayor atractivo turístico que tenemos? Ingresa a esta nota:

Una de las cosas más sorprendentes respecto de la vida y obra del presbítero español Matías José Maestro Alegría es que, a pesar de ser multifacético -fue sacerdote, arquitecto, pintor, escultor, decorador, músico y urbanista- y de que su nombre esté involucrado en la historia de las principales iglesias del Centro Histórico de Lima -Catedral, Santo Domingo, San Francisco-, así como de la Beneficencia Pública, del Cementerio General -hoy llamado Presbítero Maestro en su honor- y de la reconstrucción de nuestra capital tras el desastroso terremoto de 1746, no exista ni un solo retrato suyo. Su nombre ha quedado perennizado en el conocido cementerio que es, actualmente, un museo y contenedor de los restos de varios peruanos ilustres en la conocida cripta de los Héroes, pero no tenemos idea de cómo podría haber sido su cara.

Matías Maestro nació en Álava, País Vasco, al norte central de España, el 22 de febrero de 1766 y llegó a Lima en 1790. En nuestro país se formó como arquitecto y sacerdote, y desarrolló su dominio para diversas artes a través de los encargos que recibió por parte de su amigo y protector en Virrey Fernando de Abascal, quien le encargó reconstruir aquellas zonas de la Ciudad de los reyes que aun no se habían recuperado del todo tras el movimiento telúrico que la había azotado en 1746. Maestro se dio a esta tarea con gran dedicación y talento, trayendo a la capital del Perú el estilo neoclásico que había aprendido en Europa. Los altares mayores de la Catedral de Lima, la Iglesia de Santo Domingo (en esa época llamada Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Lima), entre otras, fueron rediseñadas y remodeladas por Matías Maestro.

Además de la arquitectura, Matías Maestro aplicó su don para las artes plásticas a la artesanía de retablos, la escultura y la pintura, moldeando varias de las figuras que coronaban los altares, columnas y capillas de las principales iglesias de Lima. Lamentablemente, como refiere el historiador José Luis Orrego en su blog, son pocas las obras firmadas por maestro que podemos apreciar en la actualidad. Los retratos de arzobispos ubicados en la Sala Capitular de la Catedral de Lima fueron pintados por Matías Maestro, aunque en la actualidad la mayoría son copias restauradas de los originales. Sin embargo hay murales que sí pueden verse hoy en día, como los de la iglesia de Santo Domingo Los Desposorios de Santa Rosa de Lima y en la Casa de Ejercicios de la Orden Franciscana las Escenas de la Vida de Cristo (en la Av. Abancay). En cuanto a sus esculturas y retablos es muy poco lo que se ha conservado hasta nuestros días.

Matías Maestro fue además un prolífico e inspirado músico, hecho del que da testimonio nuestro reconocido guitarrista Javier Echecopar, experto en la recuperación de partituras coloniales, quien recibió hace algunos años un tesoro invalorable: un manuscrito que data de 1786 en el que están contenidas 40 obras originales de música para guitarra escrita por nuestro personaje. Echecopar, ni corto ni perezoso, transcribió y grabó esta música, en la que se ncuentran los rudimentos de lo que hoy llamamos valses y marineras, en formas antiguas de música europea (minuets y fandangos), con influencia de los clásicos del barroco y el renacimiento musical. El resultado se puede escuchar en el CD La guitarra en el barroco del Perú, que Echecopar lanzó al mercado en el año 2002.

En 1808, cuando Matías Maestro tenía 42 años de edad, se inauguró el Cementerio General de Lima, ubicado en las afueras de Lima por motivos de salubridad, la primera ciudad mortuoria o panteón que tuvimos, el primer cementerio civil de América. Esta obra fue encomendada por Abascal por la cantidad cada vez mayor de fallecidos que ya no podían enterrarse, como se acostumbraba en esa época, en las iglesias circundantes. Durante el gobierno de José Pardo y Barreda, en 1906, se dispuso de un presupuesto especial para construir un espacio donde pudieran descansar los restos de los soldados peruanos caídos en la Guerra del Pacífico y dos años después, en 1908 -exactamente a un siglo de su inauguración- se abrió la Cripta de los Héroes, un hermoso conjunto de mausoleos que hasta hoy es visitado por cientos de personas en distintas épocas del año. Construido sobre un área llamada Ansieta Baja, en lo que hoy conocemos como los Barrios Altos (cuadras de la 15 a la 18 del Jr. Áncash).

Matías Maestro dirigió, durante los últimos 10 años de su vida -de 1826 a 1835-, la Beneficencia Pública de Lima, administrando los recursos de los principales hospitales públicos de nuestra capital en ese tiempo: Santa Ana, San Andrés, San Lázaro, La Caridad, San Bartolomé, Incurables, Amparadas y Hospicio de Huérfanos; y consiguiendo para todos apoyo estatal para mejorar sus instalaciones y servicios, gracias a su formación eclesiástica que le daba un fuerte sentido de la solidaridad, la caridad y la vocación de servicio. Falleció en Lima, a los 69 años de edad, el 7 de enero de 1835.

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2 Responses to ¿Y quién fue el Presbítero Matías Maestro?

  1. FERNANDO DOLORES RUIZ dice:

    Una importante contribución respecto al análisis histórico del presbítero español Matías José Maestro Alegría. Estoy muy complacido por la información.

    Atte,

    Fernando Dolores Ruiz

  2. José de la Rosa Del Maestro Ríos. dice:

    A pesar que no hay una evidencia que descendemos de este ilustre personaje, su gran obra como arquuitect, pintor, músico, pintor, etc, firmó el Acta de la Independencia Nacional, por ello debe ser recordado en este bicentenario, y el haber visitado el Cementerio Presbítero Maestro, es una obra de arte en el lugar, donde descansaremos eternamente. Gloria a su contribución a nuestra cultura.

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