¿Y quién fue Fermín Tangüis?

Fermín TangüisProsiguiendo con nuestra sección biográfica “¿Y quién fue?”, hoy les contamos la historia de un agricultor que, a pesar de no haber nacido en el Perú, trabajó e hizo enormes contribuciones al desarrollo de la industria algodonera nacional, una de las fuentes de trabajo e ingreso más importantes hasta ahora. Todos sabemos que el algodón peruano es uno de los productos de exportación de mayor orgullo para el Perú, debido a sus características únicas. Pues mucho de este auge algodonero se lo debemos al personaje de hoy, cuyo nombre es ahora asociado de manera inmediata a diversas instituciones educativas de Lima y provincias. Fermín Tangüis ingresó a la historia contemporánea del Perú gracias a su visión adelantada, su sencillez y su desprendimiento, como veremos en esta breve biografía extraída de las memorias de su nieto, Walter Piazza Tangüis.


Don Fermín Tangüis nació en 1851 en San Juan de Puerto Rico. Su padre era francés y su madre puertorriqueňa. Tangüis fue a trabajar en Lima, Perú como contador comercial. En 1889 decidió dedicarse a la agricultura en el valle de Pisco cultivando el algodón.

A fines del siglo observó que las matas de algodón morían por efectos de un hongo llamado Cotton Wilt (algo así como “algodón marchito”). La enfermedad se extendió por todos los sembríos de algodón provocando que los agricultores de la zona abandonaran esta actividad. Tangüis inició un estudio y la experimentación de nuevas especies resistentes a la plaga; sus esfuerzos fueron muy penosos y frustrantes, pero fue perseverante.

Fue en el fundo “Urrutia”, ubicado en el valle de Pisco, donde, tras algunos años de trabajo que culminaron en 1911, descubrió, seleccionó y cultivó la planta de algodón que le dio renombre. El algodón Tangüis tuvo un impacto regional y nacional indudable, porque en poco tiempo se convirtió en uno de los principales productos de exportación del Perú.

Después de 10 años de investigaciones y experimentaciones logró una especie de algodón resistente a la plaga. Con generosidad obsequió a los agricultores del valle semillas de estas plantas resistentes.

“Pasó por la hacienda Zárate, de propiedad del señor Julio Barrenechea, y vio con gran asombro una planta que vegetaba lozana y que era completamente distinta: tenía fibra larga era muy blanca, de gran colchón y de brote velloso. Determinó entonces seleccionar esta clase que parecía reunir buenas condiciones, se echó al bolsillo diez bellotas, junto con algunas otras clases de algodón que encontró en el mismo campo. Determinó el porcentaje de fibra, dándole el 45%. Como se ve era un porcentaje elevadísimo. Vio que las semillas eran chicas y con algunas rayitas de pelusa que corrían a lo largo de la semilla” (Federico Uranga Elejalde, experto en agricultura y amigo de Tangüis).

El significado de Tangüis y el de su algodón residen no solamente en sus características singulares, sus beneficios económicos para el país o en la humildad con la que declinó las recompensas que le ofrecieron diferentes gobiernos e instituciones. Más allá de las medallas, los monumentos y los homenajes, hay en esta historia algunas claves para entender cómo se producen y pueden producirse innovaciones tecnológicas en países pobres y atrasados como el Perú. Tangüis, como muchos agricultores peruanos, tuvo que enfrentarse al abismo entre las necesidades y los recursos existentes. Resolvió este dilema recurriendo a la innovación.

Y así continuó con sus experimentos hasta que el séptimo año pudo sembrar mayor cantidad del algodón que había finalmente seleccionado y la regaló a los agricultores de la zona diciéndoles: “Aquí tienen una clase de algodón buena, resiste el decaimiento y produce más”.

El nuevo algodón “especial”, como lo llamaba su creador, fue bautizado algodón Tangüis, a insistencia de los agricultores Coloma y Graham Rowe, a pesar de la oposición del propio Tangüis. Se trataba de una variedad que no solo resistía el Cotton Kilt, sino que superaba al Egipto y al Mitafifi en producción unitaria; además, su fibra larga y gruesa tuvo gran demanda en hilanderías, ya que no se rompía y era fácil de ser manufacturada. Por último, su cultivo requería poca agua y era muy rústico, por lo que podía ser sembrado en lugares que antes no se consideraban aptos para el algodón. Su algodón “especial” se difundió rápidamente por los valles de la costa, contribuyendo a un nuevo auge algodonero.

“En 1985, el doctor Alberto Giesecke, miembro del jurado del Premio Nacional Cosapi a la Innovación de ese año, sugirió al Comité Permanente que se documentara la acción de innovadores peruanos ilustres. La idea de este libro nació al acoger esa iniciativa de testimoniar biográficamente la obra de nuestros “héroes civiles”, como Giesecke los llamó entonces.

Como relata su nieto, Wálter Piazza Tangüis: “Fue una gran satisfacción para mí que el Comité Permanente del Premio Cosapi acogiera mi sugerencia de que el primer libro a publicarse estuviera dedicado a mi abuelo, Fermín Tangüis. A pesar de que falleció cuando yo tenía ocho años de edad, la admiración que sentía por la figura del “abuelo” fue aumentando y consolidándose con los relatos de mi madre”.

Don Fermín Tangüis murió el 24 de agosto de 1930 y sus restos descansan en el cementerio Presbítero Maestro de Lima.

www.minag.gob.pe/portal/sector-agrario/agricola/cultivos-de-importancia-nacional/algod%C3%B3n/generalidades-del-producto13

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3 Responses to ¿Y quién fue Fermín Tangüis?

  1. Maritza Regalado Noé dice:

    Es muy interesante y motivador leer sobre una persona que vino a nuestro país para dedicarse a la contabilidad y que por su perseverancia y paciencia se convirtió después en el hombre que rescató y revalorizó al algodón peruano

  2. Jeff dice:

    Que historia inspirador. Como me encantaria a ver los lazos entre los puertorriqueños y peruanos mas estrechados. El reconocimiento de Fermin Tanguis y la Santa Rosa de Lima deberia ayudar en el cumplimiento de tal empresa. Que viva Peru! Hermosa pais, rica cultura, suculenta comida, bellas mujeres.

    • admin dice:

      Estimado Sr. Jeff:

      Muchas gracias por su comentario, lo invitamos a suscribirse en nuestro blog al boletín electrónico gratuito.

      Saludos cordiales,

      Oficina de Imagen Institucional
      Derrama Magisterial

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