¿Y quién fue María Montessori?

María MontessoriUna educación que concentre sus esfuerzos en la formación plena del niño, tanto a nivel de procesos mentales como emocionales, con énfasis en la capacidad de estimular el desarrollo personal y afectivo es, en tres líneas, aquello en lo que consiste el Método Montessori, un conjunto de técnicas y estrategias para aumentar los buenos resultados en niños que nuestra biografiada de hoy publico en el año 1912. En Lima hay varios colegios denominados en homenaje a esta pedagoga italiana y en Arequipa funciona, desde 1962, el Instituto Superio María Montessori, que forma profesionales en diversas especialidades. Pero ¿sabemos realmente quién fue María Montessori? Lo sabremos después de leer esta nueva entrega de nuetra serie “¿Y quién fue?”


Quizás el concepto que mejor defina a María Montessori sea el de humanista, porque la variedad de campos del conocimiento en los que se ocupó, que iban desde la educación hasta la medicina -pasando por la psiquiatría, filosofía, antropología y biología- evidencian la grandeza de un alma para la que ningún esfuerzo era demasiado si el objetivo era iluminar los rincones más tenues de la aprehensión.

Nacida un 31 de agosto de 1870 en Chiaravalle, Ancona, Italia, María Montessori provino de una familia acomodada de la burguesía católica italiana. Hija de Alessandro Montessori y de Renilde Stoppani, María se crió dentro de un contexto en que las mujeres tenían que luchar para ganarse el derecho a la educación.

A la edad de 26 años, es decir en 1826, María se gradúa como la primera mujer médico de la nación italiana en la Universidad de Roma, conocida como La Sapienza. Desde un primer momento, esta estudiosa italiana dejó clara su perspectiva con respecto a la formación educativa y personalidad del ser humano como resultado de esta formación: el contexto social y de vida de un individuo es determinante en el comportamiento e intereses del mismo en su vida adulta y por lo tanto en el establecimiento de la sociedad.

En 1907 recibió una solicitud de ayuda de parte del ministro de educación italiano, para poner en funcionamiento la primera casa de niños en San Lorenzo, Roma. Este tipo de institución educativa revolucionaría el ámbito pedagógico al proponer una serie de métodos instructivos para los niños que eran desconocidos hasta ese entonces.

Tal y como lo propusiera también la filósofa alemana Hannah Arendt en sus estudios sobre la educación de los niños, María Montessori abogaba por la utilización de un procedimiento de aprendizaje que estuviera basado en una sólida relación de amor entre el maestro y el alumno. A partir de esta base de la pirámide educacional, el preceptor no impondría, de manera autoritaria, datos e información inconsistentes al pupilo, sino que lo estimularía, dejando que este descubra sus propios intereses y habilidades.

Formar un alma libre para ocuparse con el trabajo según sus propias inclinaciones era la mejor manera de incentivar a muchachos rebeldes a educarse e instruirse, según Montessori. Finalmente, después de haber instruido a un grupo en la casa de niños Montessori, se observó con asombro como estos habían aprendido a leer y escribir a los cuatro y cinco años de edad sin un método preceptivo convencional. Entonces se comprendió el alcance y magnitud del enfoque de la pionera italiana.

María Montessori conoció el exilio en 1933, cuando tuvo que viajar a Barcelona, España, para establecerse allí y seguir con sus estudios a causa de desavenencias surgidas entre su forma de pensar y discurso y la abominable influencia que tenía la filosofía fascista sobre la educación y formación de los niños. Según Montessori, imponerle una forma de pensar y por tanto de actuar violenta, agresiva y belicista a seres humanos que aún no pueden ni saben discernir, era no solo un desperdicio de gran material humano destinado a alcanzar una sociedad libre y respetuosa, sino que además constituía un verdadero crimen.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial y, habiendo vivido todo ese doloroso capítulo de la historia en compañía de su hijo Mario en la India por invitación de la Sociedad Teosófica de ese país, Montessori viaja a Holanda donde continúa la promoción sobre sus ideas respecto al espíritu libre que debería tener la educación de los menores. A su regreso a Europa, el gobierno francés la condecora incorporándola a la Legión de Honor como reconocimiento a sus incontables aportes y contribuciones en materia de métodos educativos. La Universidad de Ámsterdam le otorga también el grado de Honoris Causa por su destacado trabajo dentro de la nueva concepción de una metodología educadora, libre de cualquier principio coercitivo.

María Montessori fue propuesta tres veces como candidata al Premio Nobel de la Paz, aunque no llegó a recibir este importante galardón. Entre sus principales obras se encuentran: El método Montessori (1912), Antropología pedagógica (1913), Método avanzado Montessori (1917), El niño en la iglesia (1929), La misa explicada a los niños (1932), Paz y educación (1936) y El secreto de la infancia (1936).

María Montessori falleció el 6 de mayo de 1952 en Holanda a la edad de 82 años, dejando una herencia inconmensurable en lo que respecta a sistemas educativos para niños. Montessori ensalzaba la capacidad de los niños de saber escoger por sí solos y de acuerdo a sus preferencias, una manera libre de aprehensión con la que se obtenían los mismos resultados educativos que muchas veces eran impuestos de una manera represiva y autoritaria, forma de educación que terminaba por quebrar la voluntad del individuo.

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