18 de diciembre, 1892: Se estrenó Cascanueces, un clásico navideño

En todas las tiendas de adornos navideños vemos, junto a los nacimientos, los árboles y los Papá Noeles, un extraño soldado de madera, con piernas largas, barbas largas blancas y unos dientes cuadrados que se abren y cierran. Estos simpáticos soldaditos fueron la inspiración para una de las obras de ballet y música más entrañables que, después de casi 130 años de haberse estrenado, sigue conquistando corazones de familias enteras alrededor del mundo con sus inolvidables melodías, las mismas que año tras año tenemos oportunidad de ver con nuestros hijos y alumnos en diversas representaciones y formatos. Un 18 de diciembre se realizó la primera función del famoso Cascanueces (Nutcracker). Aquí su historia…

 

Un cascanueces es un aparato mecánico cuya existencia data del siglo 15, aproximadamente, que sirve -como indica su nombre- para cascar o romper la dura cubierta de las nueces, fruta seca de consumo común en diversas zonas de Europa y América. Las primeras versiones de esta peculiar herramienta aparecieron en talleres artesanales de Alemania e Inglaterra, confeccionados de madera dura y casi siempre con diseños meramente funcionales, imitando el mecanismo compresor del pico de aves como los loros, guacamayos, entre otras especies que poseen un equipamiento natural para romper estas duras superficies que cubren la nutritiva semilla de la nuez.

Como elemento decorativo, artesanos de diversas ciudades de Europa comenzaron a producir cascanueces que eran, a la vez, figurines que representaban a soldados, caballeros, reyes u otras profesiones, con diseños grabados en relieve en los cuales la boca del personaje es la que rompe la nuez, a través de una manivela que la abre y cierra según el tamaño de la nuez.

Es precisamente este uso decorativo del cascanueces el que da forma a la obra navideña que actualmente se mantiene como una de las piezas de música clásica más conocidas universalmente. El famoso compositor ruso Pyotr Ilyich Tchaikovsky (1840-1893), autor de títulos inmortales del ballet como The swan lake (El lago de los cisnes) o Sleeping beauty (La bella durmiente), escribió la suite de veinte minutos, mientras que la coreografía fue creada por el ruso Lev Ivanov (1834-1901) y el francés Marius Petipa (1818-1910), quizás el bailarín y coreógrafo más famoso del siglo 19.

El libreto original, escrito por el dramaturgo alemán Ernst Theodoro Amadeus Hoffmann (1776-1822), titulado El Cascanueces y el Rey de los Ratones, contiene básicamente los mismos elementos adaptados al ballet por Tachaikovsky y sus colaboradores, pero no tuvo en principio mucho éxito. A partir de su versión musical alcanzó fama, primero en el circuito de teatros europeos y posteriormente, con el auge de la tecnología de grabación de sonido e imágenes en movimiento, desarrolladas a lo largo del siglo 20, se convirtió en referente artístico de la humanidad, que ha servido de inspiración a miles de compositores, músicos, actores, bailarines, coreógrafos, cineastas y hasta diseñadores, gracias a la riqueza de la imaginería de esta historia en cuanto a personajes, uso de elementos de la música de otros países, vestuarios, fantasías, etc…

Cascanueces se estrenó el domingo 18 de diciembre de 1892, hace 127 años, en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. La primera versión grabada de la suite musical apareció en 1909 y, desde entonces, pueden contarse por miles las grabaciones en diversos soportes que van desde el disco de carbón hasta el DVD con tecnología Blue-Ray.

En cada época, Cascanueces ha despertado admiración y hasta fanatismo entre su público, que no deja de sorprenderse por el candor y ternura de sus pasajes musicales, personajes e historias. Si a eso le sumamos la exigencia física de la práctica del ballet, que con los años ha ido perfeccionando sus técnicas y particularidades, Cascanueces mantiene su popularidad vigente y en constante crecimiento. Se hizo mucho más popular después de aparecer como uno de los segmentos de Fantasia (1940), película de dibujos animados de los Estudios Disney.

La puesta en escena que el Ballet Nacional del Perú ofrece todos los años al público limeño está basada en la versión clásica del Cascanueces, la cual conserva los elementos que la hicieron tan conocida. Si no la ha visto antes, es una excelente oportunidad para compartir con sus hijos la experiencia novedosa del ballet, algo increíble si tomamos en cuenta que se trata de un arte que existe desde hace siglos.

 

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