Abraham Valdelomar (1888-1919): A cien años de su partida

Un 27 de abril de 1888 nació, en Ica, una de las personalidades literarias y culturales más interesantes e influyentes en el Perú de inicios del siglo veinte. Poseedor de una prosa magnética y de una inspiración especial para la poesía sentimental e íntima, Valdelomar fue también muy activo como periodista y comentarista político, integrando diversos movimientos en los que se ejercía la escritura y el pensamiento que buscaba reforzar las ideas de identidad nacional y gestión cultural. Gran cuentista y poeta, Valdelomar es una de las plumas que mejor define la literatura nacional y sus obras son de lectura obligada desde la escuela, pues encierran una riqueza múltiples: no solo son buenos ejemplos sobre cómo enriquecer el idioma español sino que además tienen un valor amplio de amor por el Perú y por la familia, los afectos que forman nuestra forma de ser. Este año, en noviembre, se cumplen 100 años de su fallecimiento.

Abraham Valdelomar Pinto nació en Ica, el 27 de abril de 1888. Sus padres fueron Anfiloquio Valdelomar y Carolina Pinto. Pasó su infancia en Pisco, cuyo puerto y el mar influyeron más tarde en su obra. Estudió secundaria en el colegio Guadalupe de Lima.

En 1905, ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos. Sin embargo, dejó las clases al año siguiente para trabajar como dibujante en las revistas Monos y Monadas y Actualidades. Sus primeros poemas los publicó en la revista Contemporáneos; y sus primeros cuentos aparecieron en Variedades e Ilustración Peruana.

Su obra temprana fue influenciada por Manuel González Prada: poemas, crónicas periodísticas y cuentos, así como dos destacadas novelas cortas: La ciudad de los tísicos (1911) y La ciudad muerta (1911), en las que es patente la devoción del autor por Gabriele D'Annunzio.En 1912 apoyó la candidatura presidencial de Guillermo Billinghurst quien al ganar lo nombró Director del diario El Peruano. En 1913 viajó como diplomático a Roma, donde escribió su obra más importante, El Caballero Carmelo.

A su regreso a Perú, tras el derrocamiento de Billinghurst, en 1914, trabajó como secretario personal del polígrafo peruano José de la Riva-Agüero, bajo cuya influencia escribió La mariscala, biografía novelada de Francisca Zubiaga, esposa del presidente Agustín Gamarra.

Volvió a ejercer como periodista en La Prensa, donde usó el seudónimo de "El Conde de Lemos". Se hizo asiduo del Palais Concert, donde fundó la influyente Revista Literaria Colónida y encabezó el movimiento intelectual del mismo nombre, de corte esteticista. Ese mismo año publicó Las voces múltiples, donde aparecen sus famosos poemas Tristitia y El hermano ausente en la cena pascual.

En 1919 representó a Ica en el Congreso Regional del Centro y en una reunión, en Ayacucho, sufrió una caída que le provocó la muerte. Falleció el 3 de noviembre de 1919. Este año se cumplen 100 de su sensible partida, acaecida en circunstancias confusas. Durante muchos años circuló la leyenda urbana de que había muerto ahogado en un pozo séptico pero recientemente esta historia fue desmentida. Vea todos los detalles en este link.

 

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