Aniversario de Lima: ¿Cómo recibimos los 485 años de nuestra capital?

Nuestra capital cumple, este sábado 18 de enero, 485 años de fundación. Por ello se vienen preparando, como cada año en esta fecha tan especial, una serie de actividades celebratorias. Por su parte, los medios de comunicación resaltan los múltiples aspectos que hacen especial a nuestra ciudad, a pesar de todos los problemas que hoy atraviesa. Su historia y lugares emblemáticos, sus tradiciones, estampas y símbolos; son tan importantes como la diversidad que hoy ostenta tras una serie de dramáticos cambios que la han transformado en una urbe absolutamente distinta a como las generaciones mayores la recuerdan. Celebrar Lima en su día no es ignorar sus actuales luces y sombras sino mirarla con honestidad y cariño, ese mismo cariño que uno siente por su hogar, por su familia, por su país.

 

Desde la señorial "Ciudad de los Reyes" como se le conoció tras su fundación española en 1535, hace 485 años, hasta la actual Lima "de todas las sangres" mucha agua ha corrido debajo del puente, haciendo de nuestra capital un crisol de culturas, identidades y formas de vivir tan distintas entre sí que resulta difícil entender su origen y posterior desarrollo. Los docentes tenemos un desafío frente a nuestros alumnos, muchos de los cuales son hijos de una tercera o cuarta generación de habitantes que nunca conocieron aquella Lima "de antaño" que aun añoran las personas mayores: el de ayudar a los nuevos limeños a identificarse y querer su ciudad, cuidar sus calles y reconocer sus particularidades, alejando prejuicios y malas prácticas heredadas del pasado.

Este fin de semana nuestra capital está de aniversario. La Municipalidad Metropolitana de Lima ya ha anunciado la fiesta de celebración con orquestas de salsa, personajes de farándula y viandas de todo tipo, para que la población festeje "como se debe" esta fecha especial. Motivo de sobra para pensar, desde nuestro rol como docentes, cuánto se ha transformado en Lima en los años recientes y qué nos toca hacer para resaltar sus aspectos positivos y contribuir a la erradicación de sus males.

Hace 55 años, el periodista y filósofo Sebastián Salazar Bondy escribió lo siguiente, en su ensayo Lima, la horrible: "Lima se ha vuelto una urbe donde dos millones de personas se dan de manotazos, en medio de bocinas, radios salvajes, congestiones humanas y otras demencias contemporáneas, para pervivir". En ese entonces no había micros ni combis, el fenómeno de la migración apenas comenzaba y el reggaetón estaba a décadas de aparecer y, sin embargo, esta descripción podría aplicarse a cualquier día de la semana pasada. Un detalle más, en esas cinco décadas hemos pasado de ser dos a casi once millones de habitantes. ¿Qué hacemos por mejorar nuestra ciudad?

Son las pequeñas cosas, los detalles de nuestro comportamiento los que serán determinantes para ayudar a que nuestra ciudad sea un poquito mejor cada día. Por ejemplo, usando los contenedores de desperdicios en lugar de botar botellas, palitos de helado o envolturas de todo tipo al suelo (y si estamos en un vehículo, guardar en el bolsillo o maletín los desperdicios en lugar de dejarlos caer al piso o por las ventanas). No tocando el claxon, ya sea que manejemos una combi, un microbús o nuestro auto particular. Respetando al vecino, al conciudadano, a las personas mayores, a las mujeres. No pintando las paredes o los monumentos públicos. Conociendo nuestra historia y tradiciones.

Caminar por el centro de Lima debe ser motivo de orgullo por sus balcones y casonas, sus monumentos y plazas pero también es, cómo negarlo, un acto temerario dependiendo de la hora. La delincuencia, la falta de seguridad, el acoso que padecen las mujeres, los colectivos. Hay mucho por hacer si quisiéramos devolver el aire señorial a Lima, en un momento en que parece más bien “tierra de nadie”. Disfrutar de un buen vals o una marinera limeña es cada vez más difícil ante el ruido del reggaetón y los gritos de los conductores/as de programas reality.

Tradiciones como la Procesión del Señor de los Milagros, las anticucherías o los cambios de guardia frente a Palacio de Gobierno nos conectan con el pasado pero la situación real es que debemos pasear por nuestra capital con las alertas muy bien activadas para evitar distraernos y que algo malo nos ocurra.

Nuestros alumnos son, en su mayoría, hijos y nietos de esa nueva generación de limeños cuyas raíces no saben de valses ni jaranas, sino de costumbres de otras regiones. Tenemos una oportunidad de lujo para enseñarles que, en esa historia y desarrollo están las claves para entender por qué tenemos un tráfico tan desordenado, por qué la farándula es tan escandalosa, por qué aun hay manifestaciones de racismo en la televisión, en la política, en las calles ¿Qué celebrarán cada 18 de enero?

 

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