Comprendiendo el Currículo: Dimensión espiritual

En estos tiempos de corrupción política, violencia en las calles, exhibicionismo en programas de televisión y canciones de grueso contenido materialista orientado al goce inmediato de los sentidos, hablar de "conservar la dimensión espiritual de los estudiantes" puede sonar hueco y hasta anacrónico. Sin embargo, en momento de desastres naturales (terremotos, huracanes), accidentes o enfermedades mortales la idea de "encomendarse a Dios" aparece de inmediato como una necesidad del ser humano por sentirse protegido a nivel del espíritu, a través de prácticas religiosas y credos diferentes pero que, en el fondo, apuntan a esa dimensión espiritual inherente al ser humano. La escuela y la familia juegan un rol muy importante en este tema. Veamos por qué.

El ser humano tiene una esencia, una fuerza vital que influye en nuestros estados de ánimo, emociones, sentimientos y reacciones tanto como el buen funcionamiento orgánico-corporal y la buena salud. Nos referimos a lo que conocemos como "alma" o "espíritu", un concepto íntimamente asociado a las creencias religiosas. En nuestro país, el curso de Religión es optativo, en virtud a la libertad de credos amparada por la Constitución. Por ello, las familias que profesan religiones diferentes a la Católica (que es la oficial en Perú) pueden decidir que sus hijos queden exonerados de esta área de enseñanza.

Esto nos remite directamente al siguiente concepto: la enseñanza y formación de la dimensión espiritual de los infantes es, principalmente, tarea del hogar, de los padres. Porque es en casa donde papá y mamá educan a sus hijos en aquella creencia que ellos compartan: puede ser católica, islámica, budista, judía, evangélica o cualquier otra variante. La teoría indica que después, cuando el niño pase a ser adolescente y adulto, debe ser exonerado de imposiciones y estimulado a decidir, sobre la base de la información recibida y su propia experiencia de vida, si es creyente o no. Y si lo es, decidir en qué y quién creer.

Hasta ahí, todo bien. La dimensión espiritual no solo pasa por reconocer la personal sino también la de quienes nos rodean, por lo que está también ligada a conceptos positivos para la vida en convivencia como el respeto y la tolerancia. Pero además de ello, desarrollar conciencia de nuestra dimensión espiritual nos permite no disntanciarnos de la esencia del ser humano, más allá del condicionamiento social de la modernidad, según el cual la felicidad solo es posible si alcanzas el éxito prefesional, la solvencia económica, la última novedad en teléfonos, carros, ropas, viajes… El problema es que esto último es lo que a diario repiten y repiten los medios de comunicación masiva y la internet.

Los chicos y chicas de hoy quieren ser famosos, tener tarjetas de crédito VIP ilimitadas, vestirse como estrellas de la farándula o el entretenimiento y divertirse en horario corrido, de lunes a viernes, y haciendo voluntariamente horas extra los fines de "cebada". ¿Hay espacio para el cultivo de la "dimensión espiritual" en esa agenda de preocupaciones materialistas que solo traen presión a los padres y maestros, tensión entre los jóvenes por la competencia, a veces feroz, y el bullying e incluso el inicio de actividades delicitvas (relacionamiento con narcotráfico, negocios turbios de ganancias fáciles, etc.) con tal de conseguir dinero? Tarea titánica para aquellos maestros y padres de familia que deseen hacer realidad el postulado que se enuncia en los documentos oficiales respecto de esta característica del perfil de egreso.

La dimensión espiritual como característica del perfil de egreso se explica de la siguiente manera en las páginas del nuevo currículo:

  • El estudiante comprende y aprecia la dimensión espiritual y religiosa en la vida de las personas y de las sociedades.

El estudiante comprende la trascendencia que tiene la dimensión espiritual y religiosa en la vida moral, cultural y social de las personas. Esto le permite reflexionar sobre el sentido de su vida, el compromiso ético y existencial en la construcción de un mundo más justo, solidario y fraterno. Asimismo, muestra respeto y tolerancia por las diversas cosmovisiones, religiones y creencias de las personas.

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