Día Internacional de las Personas con Discapacidad: 3 de diciembre

Desde 1992, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 3 de diciembre como Día Internacional de las Personas con Discapacidad, como medida para fomentar la reflexión acerca de aquellos seres humanos que, debido a su condición especial, tienen mayores dificultades para acceder a los derechos que poseen como ciudadanos y la aplicación de todas aquellas normas y adelantos tecnológicos que permitan brindar la misma cantidad de oportunidades para todos. En el sector educación, la población de alumnos y maestros con diversas discapacidades es una problemática vigente en términos de las condiciones que ofrece la sociedad y el Estado para dar condiciones óptimas a su desarrollo igualitario, libres de discriminación y problemas que afecten su normal desenvolvimiento personal.

 

Desde 1992, la Organización de las Naciones Unidas estableció el 3 de diciembre como Día Internacional de las Personas con Discapacidad, como medida para fomentar la reflexión acerca de aquellos seres humanos que, debido a su condición especial, tienen mayores dificultades para acceder a los derechos que poseen como ciudadanos y la aplicación de todas aquellas normas y adelantos tecnológicos que permitan brindar la misma cantidad de oportunidades para todos.

En la actualidad, a pesar de que existen herramientas legales y todo tipo de posibilidades de adecuar desde las ciudades (rampas, estacionamientos, etc.) hasta aparatos que permiten una mejor interacción entre el discapacitado y su entorno (audífonos, sistemas braille, etc.), hay un componente social sobre el cual aun falta mucho por hacer.

La ignorancia y la insensibilidad, muchas veces, juegan en contra del desarrollo social y podemos ver, permanentemente, los derechos de las personas con discapacidad no son respetados por quienes no poseen esta condición. La información es vital para superar esta clase de problemas.

La humanidad está repleta de ejemplos de seres humanos prodigiosos y que, aun con una discapacidad física (motriz o sensorial) han construido carreras artísticas maravillosas: Ludwig Van Beethoven (sordo), compositor alemán; Henri de Toulouse-Lautrec (discapacidad ósea), pintor francés; Stevie Wonder (ciego), artista norteamericano de soul y blues; José Feliciano (ciego), guitarrista y cantante portorriqueño; Stephen Hawking (paralítico), extraordinario científico inglés; Oscar Pistorius (con prótesis en las piernas), atleta sudafricano; etc, etc. etc.

Es necesario aprender, como sociedad, a tratar con respeto y consideración a aquellas personas que tienen una discapacidad y que no carecen de los mismos derechos que tenemos quienes, por fortuna, contamos con el 100% de nuestras capacidades físicas y cognitivas. Hay muchas empresas, por ejemplo, que han hecho grandes avances en la contratación de jóvenes con Síndrome de Down y están desterrando, poco a poco, la equivocada concepción de que el autismo, el retraso mental o cualquier otra variación de estas discapacidades intelectuales, son enfermedades. No lo son. Son condiciones.

Otros aspectos en el que aun debemos ajustar nuestro comportamiento, están relacionados con la comunicación con sordomudos (las instituciones públicas, por ejemplo, que no poseen una persona especializada en el lenguaje de señas); los establecimientos que impiden el ingreso a ciegos que se desplazan acompañados por sus perros-guía o las personas que, con tal de tener donde dejar su carro, ocupa inescrupulosamente los estacionamiento reservados para personas en sillas de ruedas.

 

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