Día Mundial del Autismo: Un tema educativo, psicológico y social

Esta semana se conmemoró el Día Mundial del Autismo. Instituciones de todo tipo, desde colegios y hospitales hasta medios de comunicación, empresas privadas y equipos de fútbol se unieron a la campaña de concientización sobre esta condición que afecta el desarrollo neuronal de miles de personas alrededor del mundo. Aunque es principalmente un tema psicológico, el autismo está íntimamente ligado a nuestra profesión por razones obvias, ya que repercute de manera directa sobre el aprendizaje y requiere de maestros preparados para apoyar a sus alumnos y sus familias.

 

Hace doce años, en el 2007, se estableció el 2 de abril como Día Mundial del Autismo, un trastorno de naturaleza cerebral que afecta los niveles de socialización y aprendizaje de miles de niños y niñas en el mundo entero.

En esta fecha se busca incentivar la reflexión y la concientización de nuestras sociedades respecto de esta condición, ya que existe hasta ahora un enorme nivel de desconocimiento e ignorancia sobre cómo tratar, apoyar y proteger a la población que padece autismo. Esta desinformación ha generado diversos niveles de discriminación o incompetencia al momento de afrontar el tema, atentando contra el respeto y la dignidad de las familias y sus hijos, cuando son diagnosticados como autistas.

La campaña mediática Light it up blue (Ilumínalo de azul, en español) surgió hace algunos años para que el público tenga una sencilla manera de apoyar al Día Mundial del Autismo y que la sensibilización se asocie a un elemento común que identifique este apoyo. El color azul, símbolo de serenidad, tranquilidad, fue el elegido.

Por eso edificios de instituciones y monumentos se iluminan de azul la víspera. Asimismo, personas con casos de autismo se congregan en plazas, escuelas y hospitales vistiendo prendas y lazos de ese color. Sin embargo, este uso también ha generado opiniones contrarias, puesto que en idioma inglés “blue” es también sinónimo de “tristeza”. Otra asociación, un tanto más esotérica, tiene que ver con el caso de los “niños índigo”, conocidos por ser mentalmente superdotados pero socialmente poco hábiles, características que también pueden tener ciertos casos de autismo. Otros trastornos relacionados son el síndrome de Asperger y el TDAH (trastorno de déficit de atención e hiperactividad).

En el Perú hay 15,625 personas que padecen este trastorno, según cifras del Ministerio de Salud. El 90.6% de ellos son menores de 11 años. Si en algo coinciden los padres de niños con autismo en el Perú es que los servicios educativos especializados en este trastorno es casi nula. Si bien el Ministerio de Educación cuenta con 385 Centro de Educación Básica Especial (CEBE) para atender a estudiantes con discapacidad severa y multidiscapacidad de 3 a 20 años, no hay colegios dedicados exclusivamente a niños con autismo. Actualmente, hay 4,806 estudiantes con autismo matriculados en las escuelas públicas del país. En el sector privado, hay 2,614 (Fuente: El Comercio).

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