Didgeridoo: Un instrumento exótico

El mundo de la música (parafraseando a nuestro escritor Ciro Alegría) es ancho y ajeno. Y en estas épocas de banalidades y superficialismos monotemáticos -cumbias y reggaetones que suenan todo el día en todas las radios y canales de televisión abierta- o equivocadas tendencias a lo ultranacionalista -pensar que solo debemos escuchar valses, festejos, marineras y huaynos para ser más peruanos- nos lo hacen cada vez más ancho y más ajeno que nunca. Esto a pesar de que hoy contamos con la Internet, y toda su valiosa información, a tiro de piedra. En la lejana Australia existe, desde hace una indeterminada cantidad de cientos de años, un exótico instrumento de viento que produce fascinantes sonidos, casi como una vibración cósmica que proviene de un universo espiritual, separado de lo físico o lo concreto. Nos referimos al didgeridoo (o diyeridú), extraño aparato generador de sonidos que hoy conoceremos un poco más a través de esta nota.

 

Con el apogeo de la llamada World Music (o Música del Mundo en español), diversos artistas europeos, norteamericanos y latinoamericanos han incorporado al didgeridoo a sus grabaciones. Aun así, sigue siendo un enigma para la gran mayoría de personas. Aunque no se ha trazado con exactitud su antigüedad, se sabe que desde tiempos ancestrales es utilizado por los aborígenes del norte de Australia, como instrumento para ceremonias religiosas, sociales o rituales asociados a la agricultura y celebraciones de la naturaleza. En esos tiempos solo podía ser tocado por los hombres y aunque esta práctica subsiste en las zonas aborígenes australianas, ha desaparecido en áreas urbanas, donde hay intérpretes de ambos sexos del largo y pesado didgeridoo.

Un didgeridoo mide, como mínimo, 1.20m de largo y puede alcanzar los 3 metros de longitud, por lo cual se toca sentado. Se construye a base de troncos de eucalipto, mayormente horadados por termitas y presentan una llamativa decoración, realizada por artistas aborígenes, de colores y motivos religiosos o ceremoniales. En la actualidad, se construyen didgeridoos en serie para la industria discográfica moderna, con aplicaciones y características diferentes a las originales, pero manteniendo siempre su esencia de instrumento nativo.

El sonido del didgeridoo es muy peculiar. En términos estrictamente musicales, se trata de una sola nota que va de altos a graves de manera oscilante, como una vibración, generada por el músico a través de una técnica conocida como la respiración circular: tomar profundas cantidades de aire por la nariz e irlas soltando entre las mejillas y la lengua, de manera acompasada según el efecto que se quiere lograr. El resultado es una simulación de un impulso eléctrico, algo increíble tomando en cuenta que este sonido es muchos años anterior a cualquier noción que el ser humano tuviera de la electricidad.

Los didgeridoos tienen formas irregulares, debido a su naturaleza artesanal: angostos en la boquilla (que está generalmente recubierta de una cera para proteger los labios del ejecutante) y se van ensanchando, sinuosamente, hasta terminar en una boca ancha que favorece a su resonancia.

Desde su uso aborígen hasta las actuales tendencias vanguardistas que lo incluyen para diversas instrumentaciones y creación de efectos, escuchar el didgeridoo es siempre una experiencia nueva. Los invitamos a conocer de cerca las cautivantes y misteriosas atmósferas sonoras de este exótico instrumento australiano.

 

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