Domingo de Ramos: Matices de una tradición

Como cada año, este Domingo de Ramos miles de familias asistirán a misa temprano y regresarán a casa con una rama de olivo, símbolo del ingreso triunfal y humilde de Jesucristo, hijo de María y José, a la ciudad de Jerusalén, montado en un burro (como narra la Biblia). Esta fecha marca el inicio de la Semana Santa, en que se recuerda la vida pública de Jesús, que culmina con su muerte y resurrección. Durante estos siete días, muchas tradiciones se siguen en Lima y en provincias, pues nuestro país, a causa de la presencia y dominación española, vive la religión cristiana con mucho fervor y respeto. Y el tema de los arreglos trenzados con ramas de palma tiene matices muy interesantes que hoy te contamos en esta nota.

 

Caminar con una rama de olivo o palma entre las manos es señal de que uno ha ido a misa y, por ende, está observando las costumbres y tradiciones asociadas a esta semana tan especial para la población cristiana. Con este acto simbólico se recuerda la entrada de Jesús en la Jerusalén dominada por el Imperio Romano. Los pequeños ramos vienen trenzados artísticamente, a veces de manera muy rústica y otras, formando figuras complejas como cálices y cruces de diversos tamaños y formas. Este trabajo artesanal es realizado, desde hace muchos años, por poblaciones del interior del país, y solo tienen para vender toda su producción ese día, el primero de la Semana Santa.

En una nota publicada en el año 2013 en el diario La República, se cuenta la historia de la señora Carmen Pacorí, de Huancavelica. Ella distribuye hojas de palmera en el mercado de flores del Rímac. Asegura que puede llegar a vender más de tres mil ramas, las cuales la rodean casi hasta cubrirla, haciendo parecer que está en un bosque de miniaturas. “Los colegios, universidades y parroquias son los que más compran. El sábado entregué 1,300 a la Universidad San Ignacio de Loyola”, dice la nota.

El Arzobispado de Lima –añade el artículo- estimó que unas 145 mil personas asistieron a las misas y procesiones con palmas que dieron inicio a la Semana Santa ese año. Los feligreses que aun se cuentan por miles, a pesar de que muchas personas ven también esta semana como un fin de semana largo más, asisten masivamente a las iglesias de todo el Perú, y agitan sus verdes ramitos en señal de alabanza y alegría por la llegada de Jesús.

Sin embargo, estos tiempos modernos nos ponen sobre la mesa un tema crucial para repensar esta tradición: ¿Cuántos árboles de palma se usan para este uso tradicional?

La nota da detalles interesantes que debemos tener en cuenta: "La especie que usamos es Palma de Domingo de Ramos. La traemos de Ica, a veces también viene de la selva", afirma Carmen, quien es una experta tejiendo estas ramas y lo hace casi sin mirar. Betty Millán, entonces directora del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, explica cuál es la planta a la que pertenecen estos ramos. "La de Ica es palmera datilera. La de la selva (dependiendo de la zona exacta) será alguna especie de ceroxylon, es decir, palma de cera".

La palmera datilera, originaria de África, llegó a América con los primeros misioneros españoles. Sus nutritivos frutos –los dátiles– sirven para la producción de azúcar sacarosa y cada árbol puede producir hasta 100 kilogramos de ellos al año. Por su parte, el ceroxylon es un árbol de tallo único recubierto de cera. Vive en zonas que se ubican sobre los mil metros sobre el nivel del mar y fue utilizado masivamente para producir velas antes de que se inventara la electricidad. Esta última, la de cera, es además uno de los principales alimentos del oso de anteojos, típica especia de toda la zona andina de América del Sur, por lo que en países como Colombia, Ecuador y Bolivia se ha prohibido su uso artesanal para evitar que se extinga.

 

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