Gabriela Mistral: Educadora, activista y poeta

Cada 10 de enero, las maestras de Latinoamérica y, en especial, de Chile, recuerdan a una de las figuras más importantes que surgieron en ese país durante el siglo 20. La influencia de Gabriela Mistral en diversos campos de la actividad humana –pedagogía, literatura, activismo político y social, feminismo- sigue vigente en el desarrollo de un pensamiento pedagógico centrado en el afecto hacia los niños y un proceso de enseñanza-aprendizaje sensible, emocional y no discriminatorio. Aun así, su imagen genera controversias y tabúes relacionados a su vida personal, por lo que no termina de ser masivamente reconocida como merece. Su talento como poeta le permitió convertirse en la primera mujer latinoamericana en recibir un Premio Nobel, en 1945.

 

15 frases que resumen el pensamiento pedagógico de Gabriela Mistral, quien falleció un 10 de enero de 1957, en la ciudad norteamericana de New York, a los 67 años de edad:

  • Enseñar siempre: en el patio y en la calle como en la sala de clase. Enseñar con la actitud, el gesto y la palabra.
  • Vivir las teorías hermosas. Vivir la bondad, la actividad y la honradez profesional.
  • Amenizar la enseñanza con la hermosa palabra, con la anécdota oportuna, y la relación de cada conocimiento con la vida.
  • Si no realizamos la igualdad y la cultura dentro de la escuela, ¿dónde podrán exigirse estas cosas?
  • La maestra que no lee tiene que ser mala maestra: ha rebajado su profesión al mecanismo de oficio, al no renovarse espiritualmente.
  • Más puede enseñar un analfabeto que un ser sin honradez, sin equidad.
  • Todos los vicios y la mezquindad de un pueblo son vicios de sus maestros.
  • Para corregir no hay que temer. El peor maestro es el maestro con miedo.
  • La enseñanza de los niños es tal vez la forma más alta de buscar a Dios; pero es también la más terrible en el sentido de tremenda responsabilidad.
  • Hay que eliminar de las fiestas escolares todo lo chabacano.
  • Es un vacío intolerable el de la instrucción que antes de dar conocimientos, no enseña métodos para estudiar.
  • Como todo no es posible retenerlo, hay que hacer que la alumna seleccione y sepa distinguir entre la médula de un trozo y el detalle útil pero no indispensable.
  • Estudiamos sin amor y aplicamos sin amor las máximas y aforismos de Pestalozzi y Froebel, esas almas tan tiernas, y por eso no alcanzamos lo que alcanzaron ellos.
  • La vanidad es el peor vicio de una maestra, porque la que se cree perfecta se ha cerrado, en verdad todos los caminos hacia la perfección.
  • El deber más elemental de la mujer que enseña es el decoro en su vestido. Tan vergonzosa como la falta de aseo es la falta de seriedad en su exterior.

 

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