La Medalla Encinas y la contribución de este gran maestro a la educación del país

La entrega de la Medalla de Honor José Antonio Encinas en la edición 2018, nos motiva a destacar a este gran educador y pensador social, quien con el paso del tiempo se ha constituido  en  guía del pensamiento pedagógico y ético del Perú y también de América Latina.

Desde el año 2002 Derrama Magisterial otorga este reconocimiento institucional a  aquellos peruanos que han dedicado sus vidas y carreras profesionales a la generación de conocimientos. En esta oportunidad se entrega el 30 de noviembre de este año a siete personalidades destacadas en la educación y cultura del país.

El propósito de la institución, además de distinguir a estos personajes, es continuar reconociendo el aporte científico, académico y cultural del maestro José Antonio Encinas al desarrollo de la sociedad peruana.

Encinas fue maestro de escuela, investigador social, político,diputado y senador por Puno, Rector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que contribuyó a la reforma educativa en su época y que además dejó un enorme legado.

Su aportes pedagógicos, que llevó a la práctica en su tierra natal, Puno, se plasmaron en numerosas y significativas obras. Entre ellas podemos mencionar: Problemas del profesor nacionalLa educación y su función social en el PerúContribución a una política tutelar indígenaHistorias de las universidades de Bolonia y Padua, Higiene mental, La educación de nuestros hijos y Un ensayo de escuela nueva en el Perú.

Cuando Encinas asumió la dirección del Colegio 881 de Puno ensaya ese modelo de escuela nueva. En el prólogo de su libro que lleva ese título dice: “fue un centro escolar al que recurrían los niños con la misma confianza como se asistía al hogar, en donde el alumno era libre y estaba en contacto con la realidad y aprendía de ella. Y propuso mediante ella una reforma del régimen de enseñanza, de los métodos, contenidos y del rol que debía cumplir el maestro”. 

Encinas puso énfasis en la libertad de pensamiento y de acción, en la construcción de un espíritu de igualdad social y de solidaridad. Creía en una escuela nueva que debería preparar a “una generación, que sintiéndose unida al indio por tradiciones de raza e historia, conviviera con sus necesidades y con sus ambiciones”.

Resulta evidente que  su pensamiento siempre tuvo presente  al  niño del que decía: "Es el ser más incomprendido y el más conculcado de todos los tiempos. Todos los males que sufre la sociedad actual son consecuencia de nuestra incapacidad para comprender a los niños. Hay que prepararse para comprenderlos".

Es oportuno resaltar esto en momentos en que debemos poner especial atención en la niñez para poder formar ciudadanos íntegros y honestos, que cambien la situación de crisis moral en que vivimos, tarea en la que estamos plenamente comprometidos los maestros.

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