Música y educación: Aprendizajes múltiples

Idiomas, historia, turismo, literatura, pintura, valores barriales, relaciones románticas, matemáticas, costumbres de otros países, ciencias exactas. Todo esto –y más- se puede aprender escuchando música. Puede ser un bolero, una salsa, un heavy metal, una sinfonía clásica, una música de cámara. Puede ser una percusión africana, una raga de la India, un huayno peruano, un rock finés. La riqueza musical del mundo, al alcance hoy a través del YouTube, a solo un clic de distancia, nos facilita la exploración por aquellos géneros musicales que se han desarrollado por todas partes. Con un poco de curiosidad y la orientación adecuada, podemos hacer que nuestros estudiantes dejen un rato el reggaetón y se sumerjan en esta enciclopedia que es la música de verdad…

 

¿Sabían que las letras de las canciones de la banda británica de heavy metal Iron Maiden están basadas, en su mayoría, en cuentos fantásticos e historias de caballeros de la era victoriana? ¿O que la canción Alfonsina y el mar cuenta la historia de una poetisa argentina, Alfonsina Sterni, que decidió suicidarse ahogándose en el mar? ¿O que la música clásica fue, en su momento, el estilo musical más popular de Europa, tanto como hoy lo son las canciones de música electrónica de las discotecas? ¿O que la marinera La concheperla es la primera que se escribió en la historia? ¿O que escuchar los Beatles fue, durante años, una de las formas más efectivas de aprender inglés antes de la aparición del YouTube?

Pues sí. Durante mucho tiempo, escuchar música ha sido una fuente de aprendizaje para generaciones de niños y jóvenes de todas partes del mundo. Los compositores e intérpretes reflejaban, en sus letras e incluso en los instrumentos que usaban, la idiosincrasia de sus países de origen y las historias personales, regionales y continentales que les dieron forma.

Hoy, que todo lo tenemos a la mano, es mucho más fácil aprovechar el inmenso bagaje de información que existe a través de décadas y décadas de evolución musical. Los valses criollos del Perú nos conectan a los valses de Viena, un país ubicado en Europa Oriental. En la época en que se bailaban estos valses, no existían los presidentes, solo había reyes y palacios enormes. El bossa nova del Brasil apareció como resultado del jazz norteamericano y el impacto que tuvo en el país de la samba. Podemos aprender de la vestimenta piurana viendo un tondero tanto como podemos aprender de las vestimentas de Cabo Verde en un concierto de Cesaria Evora.

Explorar diversos géneros musicales, por países, épocas, estilos e intenciones de mensajes a comunicar puede abrir las puertas a un mundo de aprendizajes múltiples sin límites, si lo miramos de cerca. Canciones en inglés, en francés, en quechua, en ruso, en turco o en coreano, si las escuchamos con gusto y repetidas veces, nos permitirán complementar de manera muy efectiva el aprendizaje formal de estas lenguas. Podemos enriquecer nuestro uso del castellano escuchando atentamente las letras de los grandes compositores de boleros, salsas, baladas, trovas (nada de reggaetones o bachatas, que más bien perjudican nuestra amplitud de vocabulario). Si investigamos las vidas de los clásicos compositores de siglos pasados, sabremos cómo se vivía en ese tiempo y cómo eso continúa influyendo al sistema educativo europeo.

 

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