Pedagogía: ¿Cómo pensar actualmente el Curso de Religión?

Aun cuando el listado de competencias generales del nuevo Currículo Nacional de la Educación Básica Regular contiene 29 puntos, el documento incluye dos competencias adicionales -30 y 31- dedicadas al curso de Religión. Estas concentran su atención en la comprensión de la doctrina religiosa y la formación espiritual del alumno pero en el marco de la Ley 29635, conocida como Ley de Libertad Religiosa, según la cual los padres de familia o estudiantes cuya confesión religiosa es distinta a la católica pueden solicitar exoneración del área, sin perjuicio alguno. En estos días de Semana Santa viene bien revisar este tema y considerar cómo debe pensarse actualmente esta importante área de enseñanza para garantizar la libertad de credo y la formación de la identidad religiosa como componente de la formación integral del alumno.

 

Siempre es valioso revisar el tema de la Religión y considerar las opiniones y tendencias que buscan replantear sus términos, en especial si consideramos la existencia, cada vez más creciente, de diversas variantes de religiones y sectas y de la enorme cantidad de información que está hoy disponible en internet respecto de las religiones del mundo -desde las más antiguas como el Islamismo o el Budismo hasta las más modernas como el Rastafarianismo o las diversas corrientes evangélicas- muchas de las cuales tienen gran aceptación entre poblaciones de diversos sectores socioeconómicos. En estos días de Semana Santa compartimos con ustedes, colegas, algunas reflexiones y consideraciones respecto de este interesante tema.

Como todos sabemos, la civilización inca que habitaba el Perú fue conquistada en el año 1532, siglo XVI de la Era Cristiana, por el Imperio Español. La colonización se mantuvo hasta 1821, año en que se produjo la independencia del Perú. En esos casi 300 años de dominio español, la religión católica -profesada en casi todo el continente europeo- se convirtió en la religión oficial del Perú, lo cual trajo consigo la adopción de todas las prácticas, dogmas, credos, símbolos y festividades que la conforman. Aun cuando la influencia colonial del clero ya no es la misma en el Perú, las prácticas y costumbres religiosas están plenamente integradas a nuestra vida, educación, turismo y sociedad.

Siempre existieron otras religiones aparte de la católica: el judaísmo, el hinduísmo, el islamismo, el budismo, el zoroastrismo, entre otras; basadas en civilizaciones tan o más antiguas que las que originaron el catolicismo. Pero hoy, por la globalización y las tecnologías de la información han hecho que conozcamos muchas de ellas de manera más cercana. Por otro lado, el desgaste de la religión católica ha hecho que, a partir de sus leyes y tradiciones, surjan versiones diferentes, unas más sólidas que otras, que ingresan al mercado de creyentes tratando de convencerlos de que su opción es la mejor de todas.

Si a eso le sumamos la profunda indiferencia que actualmente muestra el ser humano promedio frente a todo aquello que suene a trascendental, espiritual, no-material; y a raíz de ello, la entrega y adoración absoluta que las nuevas generaciones tienen de dioses modernos como el dinero, los gadgets tecnológicos, cabe preguntarse ¿cómo se está enseñando el curso de Religión en nuestros colegios? Y la respuesta es: como hace 100 años.

En los colegios religiosos se concentra la enseñanza de la religión católica a través de especialistas en el tema, mientras que en los laicos, se aborda el tema de forma superficial, lanzando datos extraídos de la Biblia o de la historia universal, sin adentrarse en el verdadero sentido que debería tener este curso: el conocimiento del mundo espiritual que cada uno de nosotros tenemos y las diversas nociones que existen acerca de cómo vivir la religión, sin importar cuál sea la que su familia profese.

Quizás sería más interesante tener profesores de Religión que ofrezcan un panorama general de todas las religiones que existen en América, Europa, Asia y África, sin dejar de dar el espacio correspondiente a la religión oficial del Perú, que es la católica. Incentivar la reflexión sobre las nociones de alma, espíritu y vida interior como un antídoto a todo el materialismo exacerbado que hoy domina las pantallas de la televisión, la política y las escalas de ascenso económico.

Ustedes ¿qué opinan?

 

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